Mujer LEO Hombre SAGITARIO

Bueno, ahora presta atención, Arquero, porque te daré un consejo astrológico que no me has pedido, y que probablemente te fastidiará recibir, pero que no por ello es menos sano. Vuelve a meter tus flechas provocativas, agresivas en… bueno, allí de donde las has sacado, y no sigas tratando de conquistar el amor de esta mujer con fútiles tentativas de hostigar su naturaleza celosa. Es una locura cabal, nada menos, provocar deliberadamente la furia de una Leona. En cuanto a la idea de despertar sus celos, no podrías haber elegido un peor sistema para enternecer su corazón y salirte con la tuya. Tus chistes pesados, un poco torpes, aunque simpáticos, tampoco te llevarán muy lejos. Ni te servirá embromarla, como si ella fuera tu hermana menor y tú fueras su hermano mayor, incorregible pero adorable y protector. Ella sabe que eres incorregible. También sabe que eres adorable (esto es lo que la frustra). Y no necesita ni quiere que la protejan. La realeza no necesita protección. La realeza concede protección. Ella no es tu hermana menor ni tú eres su hermano mayor. Vuestra relación es diferente, y tú lo sabes muy bien. Así que deja de hacerte el inocente. Puedes ser increíblemente ingenuo (otra cualidad que te hace adorable) pero también eres sabio y filosófico, virtudes éstas que adquiriste cuando machacaron mil veces tu inocencia, tiñéndola con una pizca de escepticismo, aunque casi sin malograr tu candidez. Esta dualidad de tu naturaleza (ya sabes que eres un signo solar dual o doble, mitad caballo, mitad humano) es la que la hizo gravitar al principio hacia tu sonrisa infantil, hacia tus travesuras de payaso y hacia tu aire de sabio ilustrado, todo ello reunido en una pelota de independencia y generosidad que anda botando. Esto la dejó totalmente fascinada.

Estudia tu astrología. O por lo menos vete a la biblioteca y lee la descripción de los hábitos felinos de los grandes gatos que son el orgullo de la jungla, si quieres enterarte de lo que debes hacer para que esta dama Leo te ronronee. Continúa metiendo la pata, sigue atormentándola hasta convertirla en una Leona furiosa, y es posible que en lugar de ronronear te muestre sus garras de Gatita, las cuales podrían producirte unos tremendos arañazos emocionales que dejarán en tu ego unas cicatrices más dolorosas de lo que podrías adivinar… y a esta altura olvida que eres un campeón para las adivinanzas. Hasta haberlo experimentado en carne propia no podrás adivinar lo que siente la víctima del orgullo ultrajado de una mujer Leo. Y créeme cuando te digo que entonces desearás estar en alguna otra parte. Si la amas realmente, claro está. Y la amas. (Puedes engañarla a ella, pero no a un astrólogo.)

La amas realmente porque la afortunada y benéfica vibración de la configuración de signos solares 5-9 influye sobre vosotros y los guía. Por supuesto, no todos los Arqueros y Leonas se benefician con los soles en trígono de Leo y Sagitario. (En el comienzo de la próxima sección de este capítulo explicaré por qué, así que aquí no derrocharemos el tiempo hablando de ello.) Pero muchísimos Centauros y Leonas sí aprovechan maravillosamente las vibraciones 5-9, e indudablemente ustedes se encuentran entre ellos, porque de lo contrario ni siquiera estarías leyendo este capítulo. Estarías en alguna parte con tu arco de Júpiter, apuntando con tu entusiasmo en todas las direcciones al mismo tiempo, esparciendo ideas originales como si fueran polvo rutilante de estrellas sobre los insípidos y pelmazos del mundo, viajando alrededor del globo (o dentro de tu propia cabeza) en busca de un hombre o mujer honesto, como Diógenes, pero sin su linterna… en busca de alguien que, sin ser un niño, no sea hipócrita. Por eso eres tan bueno con los niños, y éstos a su vez te quieren tanto. Respetas su honestidad y su integridad, su ingenuidad y su fe, que concuerdan con las tuyas. Los entiendes y ellos te entienden a ti.

Pero, aunque los niños son encantadores, con su risa cantarina y los festones mágicos en sus ojos, llega un momento en que te gustaría poder compartirte con alguien de tu misma talla, poder respetar y admirar igualmente a un adulto capaz de comunicarse contigo y de intrigarte con toda clase de temas por los que los niños aún no han empezado a preocuparse (si por lo menos pudieran conservarse en ese estado beatífico), pero que te preocupan constantemente a ti. Necesitas intercambiar ideas con un igual que te inspire confianza: confianza en el hecho de que es veraz y no un farsante. Y quizá necesitas jugar algunos juegos más complejos que los infantiles. Así que ahora has encontrado a la persona ideal para satisfacer todas estas necesidades. Es una mujer noble y leal y… quizá no tan capaz como tú de ser totalmente sincera, pero ciertamente no falaz. También le gusta jugar. Y lo hace bien. Ya se trate del tenis, del ajedrez mental, del Monopoly, del bridge o del béisbol, es capaz de ganar, y esto la convierte en una pareja más estimulante.

Siempre te gusta más jugar con un adversario que te obliga a hacer un gran esfuerzo para salir victorioso, y por fin lo has encontrado. Esta mujer puede superar incluso tu promedio de jogging, si concibe perezosa y lánguidamente semejante idea. Tendrás que sacarle el jugo a tu cronómetro. Bueno, ahora que la tienes, ¿qué harás con este premio soberano? Sí, es cierto que a veces se comporta más como un dolor soberano en tu mitad equina que como un premio soberano. Pero es muy, muy especial. La feminidad en flor. Lo primero que deberás hacer con ella será dejar de tratarla como si fuera tu hermanita pequeña. Y deja de hacer todo aquello por lo que la astrología acaba de asestarte un puñetazo Zen en la mandíbula (simbólicamente). Los Sagitario son inmensamente afortunados, gracias a la colosal suerte de Júpiter (cuando éste está de humor para conferirla), pero tal vez el arco iris de la bienaventuranza más gigantesco de todos consista en lograr que la orgullosa Leona se enamore de ti. Ya sabes lo que les sucede a los jugadores en Las Vegas. Ganan… y después pierden hasta el último dólar, al apostar contra sí mismos. Ahora que has ganado una chica Leo, no apuestes contra tu amor al ensayar hasta dónde puedes estirar tu suerte con ella. Porque la verdad es que ella puede sacarle mucha ventaja a Campanilla, o a cualquier otra dama que se te ocurra. Como ella misma dijo, Campanilla no puede recorrer ni la vigésima parte del camino, y la Leona sí puede dar la vuelta a cualquier pista de carrera en tiempo récord antes de que las otras mujeres hayan recorrido los primeros cuatrocientos metros. Tómalo como quieras, pero esto es cierto. No es la Mujer Prodigio, pero está en mejores condiciones que la mayoría de las otras chicas, damas o lo que fueren, de tu pasado, para ser la compañera ideal de Superman.

La mujer Leo es tan esbelta y garbosa como cualquier caballo de pura sangre. Es juguetona, tierna y radiante… y es generosa, prudente y sensata. También tiene un ego muy susceptible, un orgullo inusitado (en parte falso, en parte genuino), y puede ser más que un poco altanera, arrogante y exigente. La palabra, si queremos hablar claramente, como supongo que debemos hacerlo con Sagitario, es: malcriada. Todos los monarcas lo son. Recuerden que ella es la reina de la jungla… y de todo lo que contempla. (En su propia mente ligeramente egocéntrica, lo es.) El Arquero saldrá ganando si siempre tiene conciencia de esto mientras lo contempla a él… preguntándose si es digno de convertirse en su príncipe consorte. Es posible que la Leona también necesite una respetuosa amonestación astrológica. Tiende a pretender demasiado del hombre que la ama, y le arroja inconscientemente desafíos regios que ningún simple mortal podría satisfacer. El hombre Sagitario es intrépido y valeroso, y probablemente está más próximo que cualquier otro signo solar a ser impávido (incluso más que los Leo, que envuelven sus temores en una confianza de terciopelo y armiño, para ocultarlos). Hará descomunales esfuerzos para traerle rubíes y esmeraldas, ya se trate de los auténticos que se venden en Tiffany’s, o de las gemas más valiosas de su rutilante honestidad. Por ella triunfará sobre legiones de problemas, será su victorioso explorador de nuevos mundos e ideas, ganará el Premio de la Academia, le probará su lealtad e inteligencia mientras le demuestra que tiene el fervor de un cruzado y esa fe asociada con el Santo Grial que es digna de Arturo y Lancelote. Pero el único tributo que tal vez le resultará difícil conferirle será una devoción rastrera.

Este hombre es sencillamente incapaz de postrarse a los pies de alguien, en la actitud tradicional de pleitesía y veneración (en la corte, en el Vaticano o donde sea, incluidas la sala, la cocina… y sobre todo la alcoba). Le tributará con gusto el respeto de un igual absoluto (y sabrá que algunos hombres ni siquiera llegarían a esto). No la mirará desde arriba, pero tampoco desde abajo. No la tratará como un ser inferior o superior a él, sino con el mismo afecto cariñoso, la misma calidez, lealtad apasionada y ternura que les confiere a su perro o su caballo. (La dama Leo no deberá resoplar despectivamente: este hombre adora a los animales con más vehemencia y sincera emoción que las que muchas personas ponen en el trato con sus semejantes.) Y así, ella recibirá todos estos dones impagables de su alegre y chispeante bufón de la corte, de su intrépido soldado de fortuna… pero es posible que falte la veneración, en el auténtico sentido de la palabra. Y poco importa que Sagitario sea mutable (la mayoría de los signos mutables son dóciles y humildes), porque su «mutabilidad» está considerablemente atemperada y modificada por su elemento Fuego, y por el hecho de que él nació bajo un signo solar masculino, regido también por un planeta masculino: Júpiter. «Atemperado» es ciertamente el término correcto. Porque me recuerda que debo recordarle a ella que el Arquero tiene un genio muy irritable, de la magnitud que Júpiter utiliza para forjar todos sus modelos: supergigante.

Pero la cólera de él, como la de ella, aunque se despierta fácilmente, no tarda en ser sustituida (como la de ella) por un sincero remordimiento que lo hace arrepentir de las palabras impulsivas, y él (como ella) casi nunca guarda rencor. Siempre es suficientemente magnánimo como para perdonar y olvidar, si la otra parte procede de la misma manera. Ella es notablemente más remisa en perdonar y olvidar un agravio, porque nació bajo un signo fijo, pero si él consigue convencerla de que está sinceramente compungido, la Leona se descongelará, y le concederá otra oportunidad, con la gracia y la benevolencia innatas que le inculcó su Sol regente. Si estos dos sólo tuvieran que preocuparse por su atracción química, no habría ni una nube en sus cielos. Uno de esos magníficos y gloriosos dones que el gran Júpiter y el poderoso Sol derramaron, no sobre todos los Leo y Sagitario pero sí sobre aquellas Leonas y sus Arqueros que están sinceramente enamorados, es la capacidad de fusionarse en la unidad con una profunda pasión que el corazón evoca de un ensueño remoto. La expresión física de su apetito corporal es alternadamente juguetona, sensual, fresca, suave y mansa como las gotas de lluvia, acariciada por tibias brisas estivales… y después salvaje, desenfrenada y feroz, como si ambos se hubieran extraviado en un bosque primigenio. El acto amoroso de estos dos también puede ser un remanso plácido y sereno de paz y sosiego. El único rumor de advertencia relacionado con su dicha sexual es una señal de precaución astrológica para el hombre Sagitario, que es capaz de decirle a ella, como de costumbre, algo un poco exageradamente veraz y franco en un momento inoportuno (el Arquero pocas veces tiene muy desarrollado el sentido de la oportunidad) y esto la lastimará más de lo que él imagina.

La reina Leo herida es una mujer que, como las de otros signos solares, puede retraerse en algún lugar, a solas (como la leona de la jungla), sumida en un frío y altanero silencio, para esperar que sus lesiones cicatricen gradualmente… y durante este lapso suele ser tremenda y penosamente frígida en el plano sexual. Este hombre es un payaso. Esta mujer es una bella Leona. Juntos, crean la imagen de un pintoresco y emocionante desfile circense. La sonrisa bufonesca de él, sus piruetas, su cháchara y sus movimientos acrobáticos… y la leonada belleza de ella, y su gracia lánguida y sensual, sus ojos cálidos e inteligentes, generan, al sumarse, la impresión abstracta de todos los grandes espectáculos de circo que los emocionaron en su infancia hasta dejaros sin aliento. Introduzcan en la escena imaginaria algunos globos rosados, la música de un organillo (Sagitario desempeñará el papel del trapecista temerario, y le resultará fácil cambiar su disfraz de payaso por la malla tachonada de lentejuelas, gracias a la dualidad de su signo), y comprenderán por qué esta relación se transforma a menudo en El Mayor Espectáculo del Mundo. (Tanto Leo como Sagitario son francamente histriónicos.) Ella lleva el teatro en la sangre, y él lleva el serrín del circo. Juntos, lo pasarán en grande: recorrerán el circuito, se detendrán en todos los pueblos, pero soñarán con Europa y el gran desafío.

Mas ella nunca deberá olvidar la tristeza doliente y las lágrimas copiosas que se ocultan detrás de la ancha sonrisa pintarrajeada de todos los payasos, y deberá comprender que, si bien él puede fingirse un Gran Explorador, un Valiente Domador de Leones, un Caballero montado en Blanco Corcel, un despreocupado e informal Soldado-de-Fortuna… papeles y más papeles… su verdadera identidad es la de Don Quijote. Y al fin, necesita que la mujer amada le recuerde una vez más que él tiene realmente el coraje necesario para materializar el sueño imposible, aunque lo haya perdido durante un tiempo. Y el Arquero no deberá olvidar nunca que, una vez que él y su Leona se hayan amado cabalmente, entregándose por completo el uno al otro, no importará que riñan, y que él decida recoger coléricamente su arco y lleno de flechas… y se lance a recorrer el mundo, dejándola atrás. Por muy lejos que llegue, llorará cuando comprenda finalmente que sus palabras imprudentes le causaron tanto dolor a su orgullosa y susceptible dama Leo. Y la echará tremendamente de menos. Recordará su fulgor y su tibieza, su extraña combinación de trémula vehemencia y de sereno y frío aplomo. Y recordará otras cosas. Porque ella le enviará un mensaje silencioso, pero elocuente y poderoso, que latirá por el cordón dorado que ciñe a todos los auténticos enamorados unidos por la vibración 5-9, aunque estén separados por kilómetros de distancia.

El mensaje susurrado de ella palpitará dentro de él una noche, en un sueño profundo, perfumado por el recuerdo de la cabellera y los ojos de la Leona. Entonces él saltará de su extraño y frío lecho, caminará hasta la ventana, y contemplará la negrura aterciopelada, donde titilan pequeños y refulgentes diamantes estelares… hasta el amanecer. El Sol también le recordará… la sonrisa de ella, que despuntaba parsimoniosamente al comenzar el día. Entonces sabrá que es hora de volver a casa, a reencontrarse con el orgullo de su Leona. No hay manera de resistir la verdad de sus palabras astrales. Ninguna manera, en este mundo.

Adaptación de Linda Goodman

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11 Comments

  1. Simplemente espectacular. He quedado profundamente impresionado de la precisión de estas palabras. Como sagitariano queha tenido 2 relaciones con mujeres Leo, puedo dar fé, que todo esto me cae como anillo al dedo. Al punto de darme la impresión de que me estuvieran describiendo a cabalidad, a mí, y a esas 2 relaciones. Felicitaciones. Sencillamente impresionante.

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    1. Muy acertado…como mujer leona orgullosa y digna me cuesta tener que reconocer que un sagitario muy joven y atractivo, con una porrada de años menor que yo, me tiene desconcentrada, enamorada, distraida, errática …una relación imposible, anti-ética y aunque me cueste, tendré que resistir.

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  2. Cierto, tanto que impresiona…tal es la atracción y enamoramiento que, como leona, me carga y me preocupa reconocer que… un sagitario en particular me saca fuera de orden, me enloquece y afecta, me desconcentra y fascina,,,y lo peor de todo, menor que yo una buena porrada de años…el asunto me avergüenza y no quiero caer en una inadecuada relación: resistiré.

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  3. Estoy impresionada,precioso, me he emocionado, me ha tocado el alma, nuestra relacion es asi, somos asi, el sagitario, yo leo, ojala, este lazo, sea fuerte, y poderoso, por que amor hay de sobra

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  4. Me quede perpleja, no puede ser mas hermoso y verdadero, admirable, la verdad es que estoy muy interesada en un sagitario mayor que yo pero el esta en una relacion, espero que algun dia se de lo nuestro aunque yo se que a el le pasan las mismas cosas que a mi

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