Carta en tiempos de cuarentena

¿Cómo sujetar mi alma para
que no roce la tuya?
¿Cómo debo elevarla
hasta las otras cosas, sobre ti?
Quisiera cobijarla bajo cualquier objeto perdido,
en un rincón extraño y mudo
donde tu estremecimiento no pudiese esparcirse.

Pero todo aquello que tocamos, tú y yo,
nos une, como un golpe de arco,
que una sola voz arranca de dos cuerdas.
¿En qué instrumento nos tensaron?
¿Y qué mano nos pulsa formando ese sonido?

Somos hombres inquietos.
Pero el paso del tiempo
no es más que pequeñez
en lo eternamente perdurable.

Todo lo que apremia
pronto habrá pasado;
pues sólo es capaz de consagrarnos
lo que permanece.

Oh, no pongáis, muchachos,
el valor en la urgencia
ni en el querer volar.

Está todo en reposo:
la sombra y también la claridad,
la escritura y la flor.

Rainer Maria Rilke

Amigos, seguidores y familia:

Desde la distancia, les mando todo mi amor…

Ayer fue el día mundial de la alegría y la poesía, acabamos de recibir el equinoccio y un nuevo año astrológico, en medio de una situación mundial bastante compleja, así que me sentí inspirada y motivada a escribirles estas líneas. La poesía puede ser un gran bálsamo para el alma, justo como la luna menguante que tenemos estos días rumbo al novilunio. 

A veces nos preguntamos cuál será la razón de todo lo que ocurre, sin embargo, suele ser más sabio preguntarse el para qué, quedarse en silencio y esperar que el viento nos susurre una respuesta

Día de otoño
Señor: es hora. Largo fue el verano.
Pon tu sombra en los relojes solares,
y suelta los vientos por las llanuras.
Haz que sazonen los últimos frutos;
concédeles dos días más del sur,
úrgeles a su madurez y mete
en el vino espeso el postrer dulzor.
No hará casa el que ahora no la tiene,
el que ahora está solo lo estará siempre,
velará, leerá, escribirá largas cartas,
y deambulará por las avenidas,
inquieto como el rodar de las hojas.
Rilke

Siempre me he negado a ser marioneta del destino, de gobiernos, del sistema, de los fatalismos y de las sombras que se ciernen sobre nuestras sonrisas, de cualquier mala hora que me aparte de la felicidad.

Así que en momentos como este, prefiero ser una demente de la fe, habitar la alegría, aferrarme a la locura de sabernos y sentirnos vivos en medio de la silente pandemia de la desesperanza.

Porque estoy convencida, como lo hablaba con una amiga, que el verdadero virus es el desamor, el miedo, el vacío, la injusticia, la tristeza por lo “no vivido”, el pánico al encuentro con nosotros mismos, a reconocer que nada es para siempre y que no tenemos el control absoluto, solo de nosotros mismos y a veces, ni siquiera tenemos eso…

“Por una mirada, un mundo;  por una sonrisa, un cielo; por un beso…yo no sé qué te diera por un beso”. Gustavo Adolfo Bécquer

Quizá hoy extrañes esos abrazos y besos que no diste, esa palabra que no dijiste o el poder caminar bajo el sol y sentirte un poquito libre aunque al final todo sea una ilusión, pero que eso te haga pensar en esas oportunidades de la vida que dejaste pasar sin darte cuenta por permanecer dormido en medio de la oscuridad.

Por eso de vez en cuando, la vida te sacude y te recuerda de las peores maneras que para crecer y evolucionar hay que despertar…

“Hay golpes en la vida, tan fuertes…¿yo no sé! Golpes como el odio de Dios; como si ante ellos, la resaca de todo lo sufrido se empozara en el alma…¡Yo no sé!  César Vallejo

De los momentos más aciagos de mi vida, he recibido las más grandes lecciones, he aprendido a vivir en el ahora, paso a paso, sin preocuparme por un mañana que no existe aún.

Hay momentos de grandes pruebas a nuestra fortaleza y de esos, son los que sabemos que indefectiblemente tenemos la obligación de salir ilesos…

De esos momentos difíciles que he pasado, aprendí que debo ser fuerte por encima de todo por mis hijos, mi esposo y mi familia, y que ellos mismos son mi mayor fortaleza. 

De esos tiempos duros, aprendí el valor de los verdaderos amigos y ser buena amiga.

“Aún sabiendo que yo ardía en llamas, corrió a abrazarme”.

Del despedirme de mis padres aprendí que no importa dónde estén, nadie puede arrebatarte todo lo vivido con ellos y sus enseñanzas.

De todas las protestas violentas en Venezuela, de la crisis, de los apagones, me di cuenta que los venezolanos tenemos la valentía de los grandes héroes.

De ver cómo los países en guerra soportan bombardeos, de las miles de personas en el mundo que mueren de hambre, que no tienen atención primaria de salud, que viven olvidados, que el mundo no es justo…por más que yo quiera que lo sea.

“Y ante la adversidad…ser fuertes y amar”.

Pero también aprendí que todos somos uno y que estamos ineludiblemente unidos por hilos invisibles y que así como el aleteo de las mariposas provoca huracanes, NO hay nada que ocurra en la otra punta del mundo sin que tú también lo sientas.

A veces debemos pensar en las superficialidades en las que estamos inmersos y cómo nos estamos perdiendo el mundo real. El tiempo que dejamos atrás alienados en las redes sociales o el internet, viviendo de las apariencias, trabajando sin cesar, olvidando todo lo que es realmente importante.

Ya no nos miramos a los ojos…ya no hay espacios para el silencio, la contemplación y la alegría. Ya no hay tiempo para amar, amar de verdad es visto como algo cursi y pasado de moda. El orgullo, la vanidad, la tecnología y el narcisismo están matando el amor. Amar es desechable, es líquido como lo dice Bauman, pero todavía hay quienes amamos y extrañamos…soñamos…

“No es que muera de amor, muero de ti. Muero de tu amor, de amor de ti, de urgencia mía, de mi piel de ti, de mi alma, de ti y de mi boca y del insoportable que yo soy sin ti.”

Jaime Sabines

El mundo se cae a pedazos no importa qué, con un estilo de vida depredador y devorador que ya no tiene cómo sostenerse.

La naturaleza, los mares, los animales… agradecerán esta pausa (haya sido provocada o no) y tu cuerpo y tu alma también lo harán…Necesitamos reflexionar sobre los cambios que necesitamos hacer.

El mundo no se acaba porque no puedas viajar o salir, gastar dinero de forma frenética.

“No te rindas, por favor no cedas, aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se esconda y se calle el viento, aun hay fuego en tu alma, aun hay vida en tus sueños, porque cada día es un comienzo, porque esta es la hora…”

Anónimo

La vida sigue, estés o no en ella…las estrellas siguen brillando y el universo se sigue expandiendo en ondas infinitas.

En estos momentos arriésgate a estar contigo, a mirar dentro…¿de qué huyes? ¿qué es eso a lo que realmente le tienes miedo? ¿qué es lo que realmente deseas?

Vamos a desprendernos un poco de nuestro egoísmo y ayudemos a otros…a los abuelitos, a los que están en soledad, a nuestros padres, vecinos, a los más vulnerables, a los que están luchando allá fuera.  A veces esa es la salvación anhelada. Darte cuenta que no estás solo…¿ya le dijiste a esas personas que los amas?

“Y estar separados…los unió más que nunca”

Cuenten conmigo para lo que necesiten, aquí estaré a la distancia de un mensaje.

¡Bendiciones y besos, gracias por formar parte de mi vida!

Amada

 

 

 

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