Mujer ACUARIO Hombre PISCIS

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No es fácil sobresaltar o alarmar a las chicas Acuario, y menos aún sorprenderlas. Son ellas quienes producen la mayoría de los sobresaltos, las alarmas y las sorpresas. A esta mujer le gusta mantener en suspenso a su hombre mediante pecadillos picarones como el de presentarse súbitamente ante él luciendo lentes de contacto marrones y preguntarle dulcemente: «¿De dónde sacaste la idea de que tenía ojos azules, cariño?»… el de telefonearle a la hora del almuerzo para transmitirle un alegre mensaje: «Me impacientó estar en casa sin hacer nada, así que resolví ir a practicar surfing. ¿Puedes coger un avión cuando termines de trabajar, para venir a reunirte conmigo?»… el de usar el cepillo de pelo de él para peinar las hebras sedosas de su alfombra oriental. Regla Número Uno. No aburras a esta chica. Su umbral de aburrimiento es extraordinariamente bajo. Por supuesto, aunque el Pez no tiene personalmente el hábito de sorprender a los demás, es a su vez casi tan difícil de asombrar como ella, así que quizá las travesuras de la Aguadora no lo sobresaltarán tanto como sobresaltarían a un Tauro, un Virgo o un Capricornio. Piscis entiende la naturaleza humana… aunque ésta sea excéntrica. Es que se resignó a haber nacido en un mundo de inadaptados, que abarca no sólo a los Acuario sino a toda la población del planeta. Los regidos por Neptuno son inmensamente tolerantes con las anomalías de comportamiento. Todos los hombres Piscis tienen una pizca de cura confesor o de monje contemplativo. También ocultan dentro de sí una forma einsteniana de razonamiento abstracto… y la personalidad de un delfín juguetón. Pueden ser verdaderos genios en el campo de las matemáticas y la mecánica, pero también les gusta caminar bajo la lluvia y recoger narcisos, dormir al aire libre y mirar cómo la Vía Láctea le hace guiños a Régulo en una noche estival… y tejer guirnaldas de dientes de león. Supongo que, cuando lo meditas profundamente, el hombre Piscis posee cabalmente el extraño carisma necesario para evitar que la chica Acuario se aburra.

En general, la mayoría de los hombres Piscis son, excepto durante sus raros momentos de mal humor (siempre justificado), tipos considerados y atentos, con un carácter bastante tímido, apacible y benévolo. El Pez casi siempre le dará a su familia —o la mujer que ama— todo lo que posee. Por supuesto, es posible que si pertenece a determinada categoría de Piscis, no tenga muchos bienes materiales para dar. Para empezar, es posible que otros ya se los hayan pedido en préstamo o se los hayan quitado. Para seguir, tiende a remolonear, a dejar sus sueños para otro día… que puede transformarse en años. A menudo Piscis se niega a enfrentar las exigencias frías, implacables, que la vida les asesta a quienes aspiran a lograr un sustancial éxito mundano. Si pertenece a la categoría opuesta de Peces, tiene bastante talento, y está dotado de suficiente vocación para conquistar prestigio y beneficios económicos en casi todas las empresas que desee abordar. Disfrutará de las gratificaciones más refinadas de la vida y estará bien pertrechado para ceñirse tenazmente al esquema material necesario para cosecharlas. Estos son los Piscis que la astrología define como «Ballenas»: igualmente afables, igualmente juguetones, telepáticos y benévolos, pero con mucho más poder y agresividad que los soñadores de Neptuno. Cualquiera que sea el tipo de Pez que ama la chica Acuario, ésta no contará el coste de los objetos materiales que él le da, porque está igualmente dispuesto a entregarle elementos intangibles… sus pensamientos y sueños… sus ideas e ideales… sus visiones y percepciones… y su corazón vulnerable.

Todo esto vale mucho más que los órganos eléctricos, la porcelana de Haviland, los regalos costosos y los artefactos para el hogar. Ciertamente valdrán más para la mujer Acuario, cuya escala de valores está normalmente sintonizada con lo veraz y genuino. A menos que haya nacido con un signo lunar o ascendente de orientación más materialista, la Aguadora típica sabe discernir con poco esfuerzo lo falso de lo auténtico. Entiende que a menudo lo intangible es lo auténtico… y atesora lo que los sentidos no pueden percibir. El Pez que la ama puede esperar siempre lo inesperado de esta dama. El molde en el que la vierten desde el seno materno es el del comportamiento extravagante, aunque la extravagancia esté atemperada. Las mujeres Acuario pueden ser sorprendentemente prácticas en cuestiones cotidianas como la actividad bancaria y otras semejantes (algunas de ellas son brillantes para las matemáticas y pueden sumar mentalmente largas columnas de cifras). Sin embargo, son… distintas en algún sentido. Si conocen a una cajera de banco simpática, callada y conservadora y que nació en febrero, no se formen una opinión sin formular antes a sus compañeros de trabajo, a su pareja o a su familia algunas preguntas discretas. Es posible que les aguarde una sorpresa. Quizá cuando nieva va a trabajar en un tractor, lleva su almuerzo en un bolso de gimnasia, usa chanclos para la nieve detrás del mostrador, tiene el hobby de consultar los horarios rusos para verificar con cuánta frecuencia se retrasan los trenes, utiliza una auténtica pluma de ganso para escribir… o colecciona secretamente antiguos comics infantiles. Y… ¿notaron ese pequeño tatuaje del Mago de Oz, justo por encima de su codo derecho? Es… de alguna manera… distinta.

El amor a la humanidad y la bondad innata de la chica Acuario se irradian a través de todo lo que hace o dice. Sin embargo, su amor a la humanidad no es un obstáculo para que se desentienda de lo que la gente opina. Es posible que su amante Piscis tenga más de un motivo para ruborizarse por su negativa a vivir la vida en una forma que deje complacidos a los vecinos. Claro que no hará nada realmente abominable, pero tal vez la situación será un poco embarazosa si resuelve instalar un gallinero en el porche de su casa, si canta antiguos mantras incas en el patio del fondo, o si pone en marcha su cortadora eléctrica de césped a las cinco de la mañana, poco antes del amanecer, vestida con su gorra y su mono de ferroviario, gritando «¡PASAJEROS AL TREEEEN!», porque siente nostalgia por los trenes en los que viajaba cuando era niña. La gente no siempre entiende. La mujer Acuario y el hombre Piscis sustentan ideas parecidas acerca de las promesas. Ambos recelan de ellas, y les disgusta formularlas… entre sí o a los demás. De cuando en cuando el Pez violará su propia norma y formulará una promesa, sólo para eludirla después si las circunstancias cambiantes le impiden cumplirla. La mujer Acuario les dirá francamente que no le gusta formular promesas, porque quizá deberá quebrantarlas más tarde. Éste es un ejemplo singular de la integridad de Urano. Acuario opina que nadie debería hacer promesas ni jurar nada, por la sencilla razón de que es imposible predecir con certeza lo que ocurrirá. Generalmente, lo más que se le puede sonsacar a esta mujer es la afirmación de que mañana pondrá todo el empeño posible en hacer lo que hoy cree que desea hacer. No pasará de allí. Las promesas son para aquellos que se complacen en engañarse a sí mismos, y en engañar a los demás, con la falacia de que controlan sus propios sentimientos futuros.

Es probable que lo primero que haga la mujer regida por Urano cuando se enamore de un hombre Piscis sea comunicarle sus problemas, sus ideas, sus pensamientos y sus teorías, para saber qué opina de ellos. No lo usará como un hombro sobre el cual llorar, sino como una caja de resonancia para el comportamiento proyectado. Curiosamente, escuchará muchos de sus consejos. Pero en algunas cuestiones seguirá despreocupadamente su camino, y. hará caso omiso de sus advertencias más prudentes. Después, cuando dé un traspié, él la recogerá y la consolará tiernamente. Ella buscará su mano y la encontrará siempre cerca. Ésta es una sensación agradable, reconfortante, incluso para una imprevisible mujer Acuario. Bueno, para ser sincera, es posible que a veces él no esté allí. Es capaz de desaparecer repentinamente… o quizá no repentina, sino gradualmente. En condiciones normales, el Pez es emocionalmente digno de confianza. Soportará mucho antes de llegar a su límite. Pero cuando no pueda seguir aguantando la pena y el dolor, cualquiera sea la forma que éstas asuman, se alejará nadando lentamente, para rehuir el desgaste constante de la confrontación. La mujer Acuario también es capaz de desaparecer, pero su número de escamoteo se parece al que ves en escena, con un prestidigitador. ¡Pronto! Ahora la ves.., ahora no. Se esfuma en el recuerdo, como los pañuelos de seda multicolores y los blancos conejos peludos del mago. Ella, como el hombre Piscis, sólo puede soportar una determinada dosis de presión creciente antes de optar por liberarse ella de la prisión emocional. A diferencia de muchas otras, esta mujer aprende precozmente la verdad esotérica de que ella es su propia carcelera y alcalde, que ella, y nadie más, posee la llave de su propia libertad.

La relación sexual del Pez y la Aguadora es a menudo un experimento más que una experiencia, sobre todo al principio. Cada uno duda un poco que sea sensato entregar al otro su personalidad íntegra. Los cuerpos son menos importantes. Los dos amantes ejecutarán todos los ademanes mecánicos del acto sexual, y sin embargo no estarán seguros de que ésa sea una unión total, hasta que el espíritu se ponga a la par del deseo y la necesidad carnales. Cuando esto ocurra, la demostración física de su amor será, para él, la materialización de un sueño largamente acariciado… para ella, otro de los placeres de la vida. No el único… pero uno muy especial y hechizado. Porque, en verdad, ella ama la vida misma, con todas sus variadas sorpresas, y la ama tanto que no depositará jamás todas sus esperanzas en uno solo de sus milagros. Igualmente, estos dos pueden descubrir en la naturalidad de sus intimidades físicas una trascendencia poética que muchas otras parejas no sospechan que se podría alcanzar. Sin embargo, lo primero y principal es que antes de que esta mujer se consagre totalmente al hombre que ama, él deberá probarle que es su amigo, su auténtico amigo, y que no desea poseer solamente su corazón y su cuerpo, sino fusionar también sus mentes. Al primer atisbo de deslealtad en el plano de la amistad, ella se enfriará tanto como la primera escarcha de invierno. Para Acuario, la amistad ocupa el primer lugar, el amor ocupa el segundo… y el sexo ocupa el tercero, sin exagerar su naturaleza placentera, aunque la tenga. Esto no significa que no sea apasionada, porque lo es. Todo depende de la forma en que se defina la pasión. La afinidad mental, el acoplamiento mental, si les parece, en su sentido más puro, suma, siempre, una dimensión adicional a la pasión. Los regidos por Urano intuyen esta verdad dentro de sí mismos, mucho antes de que los demás la aprendan.

La mayor debilidad del hombre Piscis reside en la posibilidad de que descuide su bienestar personal, y en que se desentienda negligentemente de sus propios derechos y necesidades, en razón de su tendencia a entregar su tiempo y su dinero a quienes necesitan su ayuda. Pero para su mujer Acuario, la abnegación no es una debilidad. Es una fortaleza, sin la cual el hombre no es verdaderamente hombre… y ni hablemos de que no es digno de ser su amigo. El mayor defecto del carácter de la mujer Acuario reside en su negativa fija a adaptarse, en su sed de cambio, en su apetito de aventuras. Pero para el hombre Piscis, el inconformismo no es un defecto. Es lo que hizo que la amara inicialmente, porque se parece mucho al suyo propio. La materia prima de su magia consiste en que los dos comparten un poco su locura. Sí, discutirán, incluso con frecuencia. Pero es curioso lo que sucede con las discusiones entre un hombre y una mujer que se aman. Imaginan que están riñendo por esto o aquello, cuando lo que ambos quieren decir realmente es: te deseo. Una vez que concluyen todas las adivinanzas de Urano, una vez que se esfuman todas las evasiones de Neptuno, esto es lo que importa.

Adaptación de Linda Goodman

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