La relación ACUARIO-PISCIS

Estos dos pueden realizar prácticamente todo lo que se les ocurra. Urano, el planeta regente de Acuario, recibe en astrología el nombre de «el Alquimista», y es verdad que la mayoría de los Aguadores son inventivos, locos y aficionados a los milagros. ¡Ah! Pero cuando el Pez mutable ingresa en la escena con Acuario, el elemento Agua de Piscis mitiga considerablemente incluso la fijeza de estos raros Aguadores, y entonces la esencia de Urano puede aflorar libremente. Por supuesto, cuando se trata del Acuario medio no se necesita nada más para que lo desconcertante aflore. El Pez sólo aporta una dimensión adicional de locura y magia. En la Naturaleza, el agua suaviza el aire, creando una neblina húmeda: justo la atmósfera apropiada para la misteriosa alquimia capaz de transmutar deseos y ensueños en realidades veteadas por colores irisados. Dicho con más claridad, el Pez y el Aguador se complementan beneficiosamente. y también benefician a este mundo viejo y cansado. Los prodigios y maravillas que pueden concebir y crear juntos no tienen límite. La lista es extensa y variada, pueden hacer una multitud de cosas maravillosas, con la única condición de que no sean aburridas ni terrenales.

Los dos podrían formar un estupendo equipo de detectives, en el cual el Aguador sería Sherlock Holmes, con su lupa, su gorra y sus hábitos excéntricos, en busca de datos precisos y pistas científicas… en tanto que el Pez sería un doctor Watson mucho más sensible, premonitorio y sagaz que el personaje de Sir Arthur Conan Doyle. Entre paréntesis, la húmeda bruma de Londres es un ejemplo típico de la combinación Agua-Aire que acabo de mencionar, de modo que era un marco excelente y apropiado para los misterios de Holmes. Con el nada convencional pero ultrametódico Acuario siguiendo las corazonadas neptunianas de Piscis, resolver el «Gran Robo del Tren», el «Gran Robo de Joyas» o el «Secreto de Goldenrod Lane»… sería coser y cantar. Poco importa que Piscis sea chico, que Acuario sea chica… o viceversa. Ni la edad ni el sexo de esta pareja modifica su capacidad para sondear lo desconocido. Conozco a una pareja Acuario-Piscis que, en cierto sentido, forma un equipo conyugal de detectives privados, él es doctor en toxicología y profesor universitario, un Acuario que se pasea con un microscopio bajo un brazo y un tubo de ensayo bajo el otro, y que siempre se coloca el lápiz equivocadamente detrás de la oreja. Ella es una dulce y encantadora muchacha Pez. A menudo los hombres Acuario les ponen a sus mujeres apodos (porque así parecen más «camaradas»). La exquisita sensibilidad y la enigmática intuición de ella casan maravillosamente con la disciplinada minuciosidad y con las indisciplinadas corazonadas de él. Cuando estos dos suman sus esfuerzos, son capaces de encontrar la solución a casi todo lo que intriga a los vulgares mortales. A veces su magia cotidiana se trueca en milagro.

Cuando el Pez y el Aguador se unen en una combinación chico-chico, chica-chica, chico-chica, o cualquier otra (Acuario es el signo astrológico del unisex) se apartan ligeramente de la normalidad en su comportamiento recíproco, para no hablar de su comportamiento conjunto respecto de los demás. Ya sea que los encontremos remontándose y nadando por una oficina, una iglesia, un museo, un hogar o un aula, estos dos ofrecen realmente un espectáculo digno de ver. Puesto que llevan la marca de la configuración de signos solares 2-12, Acuario debería intuir que tiene algo que aprender de Piscis, pero, verán, los Acuario generalmente creen saberlo casi todo. Sin embargo, el Aguador se beneficiaría si imitara la paciencia del Pez típico, pues esto es algo que a él (o ella) le falta. Los Piscis deben reaccionar ante la vibración 2-12 de su asociación con una tolerancia comprensiva por las fantasías y debilidades y excentricidades de Acuario, y la mayoría de los Peces reaccionan en verdad así, pero es posible que a algunos de ellos los ponga nerviosos la indiferencia de Urano respecto de la opinión pública. Los Piscis tienden, por naturaleza, a poner un gran empeño en complacer a la gente, en tanto que a los Acuario les importa un bledo el hecho de no conformar absolutamente a nadie. Quizá sea difícil armonizar la tendencia de Neptuno a ser reservado, a ocultar siempre algún detalle. Esto puede hacerle perder los estribos al Aguador medio. Generalmente, a éste no le interesa la vida personal o privada de los demás, y Acuario es el signo solar menos propenso a chismorrear, a menos que tenga un Mercurio «mal aspectado» en su horóscopo. En condiciones corrientes, estos individuos no son exageradamente curiosos. Pero a este hombre o mujer lo tientan y lo provocan las evasiones deliberadas, y cuando tropieza con éstas, saca la lupa y escudriña y persigue el secreto. Acuario sencillamente no soporta que la Caja de Pandora permanezca cerrada… una vez que el Aguador ha notado que lo está.

Al Pez y al Aguador les encantará descifrar juntos los enigmas o charadas de la vida en general (o de las personas en particular)… ya se trate de saber por qué la mosca debe volar en círculos antes de poder dispararse en línea recta (un secreto de la energía, que encierra un misterio de la emoción humana)… o por qué esa gente que vive en el otro extremo de la ciudad construye una casa en forma de pirámide. Acuario asomará la cabeza por la ventana y lo preguntará. Piscis se quedará unos pasos más atrás (el Pez típico no se atrevería a entrometerse de esa manera en casa de extraños) pero sentirá una inmensa curiosidad y excitación por saber qué es lo que el Aguador ha averiguado mediante la táctica informal, pero franca, de Urano. Estos Acuario abordarán a la gente para formularle las preguntas más asombrosas. No son premeditadamente groseros… sólo desean saber. Muy a menudo se enterarán, porque a la mayoría de nosotros nos sorprende tanto que nos pregunten algo como: «¿Cuando eras pequeño llenabas globos con agua y los arrojabas por la ventana?», que contestamos inmediatamente, sin pensarlo dos veces. Sólo Sagitario es más curioso que Acuario. (Leo y Escorpión también lo son, pero la suya es una curiosidad más controlada.) Existe una diferencia entre el «chismorrear» o el «entrometerse» (como comenté un par de párrafos más arriba) y la curiosidad de Urano. Un Acuario no dará un pito por saber por qué un vecino se casó seis veces o cuánto dinero tiene en el banco… pero le preguntará inesperadamente por qué pintó su casa de color rosa, si alguna vez crió una serpiente doméstica, qué opina de la clonación, o si alguna vez se ganó una entrada gratuita al circo porque les había llevado agua a los elefantes. Es difícil de definir. La mayoría de los Piscis no formulan preguntas directas. Generalmente sus conjeturas y sus percepciones parapsicológicas son tan reveladoras que no necesitan preguntar mucho. Las corazonadas y la intuición natural de Urano deberían permitir que el Aguador adivine tan eficazmente como Piscis, en silencio, pero a los Acuario les gusta apostar sobre seguro y someterlo todo, incluidas sus propias presunciones, a la prueba del papel de tornasol.

Verán, he aquí nuevamente la fijeza de Acuario. Necesitan tener la certeza de que lo que intuyen o sienten es fiable… de modo que lo comprueban con sus preguntas. Acuario y Piscis tienen muchas excentricidades y cualidades en común. Pero también tienen unas pocas diferencias marcadas. Por ejemplo, los regidos por Neptuno son soñadores. Los regidos por Urano también sueñan, pero ciñéndose a un esquema más delirante, más entrecruzado. Al pez le gustan el arte, la música y la poesía, o por lo menos a la mayoría de ellos les gustan. Al Aguador también le gustan estas cosas, pero tal vez prefieran los gráficos o los graffiti a un Goya; un xilofón o un organillo de mano, con mono incluido, a un piano corriente. Probablemente estos dos se enfadarán de manera distinta. Cuando Piscis se encoleriza, lanza un torrente de palabras irritadas… o pronuncia unas pocas frases afables, pero claramente condenatorias, y después se refugia en el fondo del océano y se sume en un silencio líquido, lo cual frustra al Acuario, que no comprende esta forma de lidiar con un desacuerdo. Urano tiene otra táctica para enfrentar un malentendido: dispara rápida (e imprevisiblemente) unos cuantos relámpagos y truenos, con la esperanza de que la tormenta despeje la atmósfera y después quede relegada al olvido. Pero Piscis recuerda durante bastante tiempo las situaciones desagradables, y necesita meditar a solas antes de volver a salir nadando de atrás de los arrecifes de coral. En cuestiones de dinero, son más o menos parecidos. Algunos Acuario cuentan cuidadosamente cada centavo que ganan o gastan… y enseguida olvidan la suma total. Piscis es igualmente despistado. El Pez archiva frecuentemente el saldo del banco en su cabeza, o lo anota al dorso de un sobre… o en la pared, junto al teléfono. Sin embargo, si ambos tienen la Luna o el ascendente en Virgo, se comportarán como verdaderas calculadoras humanas. Por supuesto, estudiamos al Aguador y el Pez corrientes o típicos, como en el caso de todos los otros signos solares, pero creo oportuno seguir recordándoos que existen excepciones, cuyas otras posiciones planetarias diluyen un poco o mucho las cualidades del signo solar. Estas excepciones no serán tan numerosas como los casos típicos, pero las encontrarán dispersas por todas partes. Igualmente, cuando raspes la superficie, hallarás las cualidades básicas descritas en relación con sus signos solares, estampadas de una manera u otra en su inconsciente, si no en el plano consciente.

La astrología le aconsejaría al Acuario grandes dosis de dulzura, de paz y de sosiego para ayudarlo a captar la forma de comprender y tratar al Pez. Y de imaginación. La falta de tranquilidad pone nerviosos fácilmente a los regidos por Neptuno, que también necesitan un continuo estímulo mental abstracto. Sería constructivo verificar la definición que da el diccionario de la palabra «abstracto». Para ayudar al Pez a entender la forma de comprender y tratar al Aguador, yo le aconsejaría personalmente que se grabe en la memoria una observación del Acuario Abraham Lincoln: «Hacen lo que hacen porque son lo que son». Nadie podría resumir más sucintamente la naturaleza de Urano. Ellos son quienes mejor se conocen los unos a los otros.

Adaptación de Linda Goodman

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