La relación CAPRICORNIO-CAPRICORNIO

Resultado de imagen para parejas ancianitos

La mayoría de los niños recuerdan cómo se vuela (viaje astral) y muchas otras cosas prodigiosas durante algunos años: una década o doce años, digamos, después de su entrada en este insípido mundo. Pero los niños capricornianos lo olvidan muy rápidamente. A la mayoría de los Cabritos les bastan unos pocos meses, más o menos, para perder todos los recuerdos del lugar de donde provienen… y de los poderes portentosos que poseían. Cuando trasponen el umbral de los seis meses, rara vez pueden continuar viendo cómo los druidas danzan a la luz de la luna, bajo el roble, en el Solsticio de la Epifanía… aunque sé de una pequeña capricorniana, y de otra, que recordaban la escena suficientemente bien como para dibujar un bosquejo bastante hermoso de ella, años más tarde. Sin embargo, no debemos lloriquear por ellos con compasivo sentimentalismo, porque las Cabras son milagros cronológicos. A medida que envejecen, se rejuvenecen. Cuando los niños normales ya llevan mucho tiempo convertidos en adultos tediosos, que van trotando al trabajo con la cartera bajo el brazo, los capricornianos — todos los cuales nacieron con el talante y el comportamiento de sus propios bisabuelos— empiezan a invertir la marcha y a retroceder hacia los cachetes florecientes, los corazones vivaces y las miradas alegres y centelleantes de los verdaderos niños. Éste es el don mágico que la Madre Naturaleza dispensa a las Cabras de Saturno. Ayudada por el viejo Padre Cronos Saturno en persona, permite que los capricornianos empiecen a recuperar —lenta y gradualmente, como lo hacen todo— la fe y el asombro de la juventud perdida, cuando los años de las responsabilidades han quedado atrás. Mejor tarde que nunca. En verdad, cuando uno recapacita, quizá sea incluso mejor tarde que temprano. La edad cronológica exacta en que ocurre este milagro depende de cada Cabra, individualmente; pero ocurrir, ocurre.

Estas personas son muy perspicaces puesto que nos enseñan una valiosa lección: cuando nacimos a esta existencia terrestre sabíamos cómo ser felices, y después arrojamos toda esta sabiduría por la borda, pero si lo deseamos, podremos resarcirnos más tarde de nuestra estupidez, y podremos reírnos también de los lapsos de vida arbitrarios, e incluso de la falsa propaganda que nos dice que la muerte y la descomposición son inevitables. Tengan la certeza de que Saturno, el planeta regente de Capricornio, les dictará este tipo de lección. Saturno somete el alma a pruebas extenuantes y duras, pero sus recompensas nunca dejan de ser de oro puro… y perdurables. Lo que sucede en el caso de un par de Cabras es que éstas pueden ejercer una influencia un poco sofocante y restrictiva la una sobre la otra cuando son jóvenes, pero más tarde se divertirán juntas más que todos los babuinos congregados en una misma jaula. Por supuesto, mientras sean jóvenes, compensarán su madurez precoz y su cautela asfixiante al compartir su tímida ternura y su cálida fiabilidad. Es cierto que posiblemente a algunos capricornianos —aunque no a todos— esta cualidad se les agriará un poco, de tiempo en tiempo, por la acción de la adustez y la severidad. Sin embargo, la dulzura, la calidez y la fiabilidad bien valen un poco de hosquedad mutua. A una Cabra le resulta reconfortante tener cerca a otra Cabra, a alguien fiable… a alguien que seguirá pensando el martes lo que dijo el sábado de la semana anterior. Sobre todo si has estado tratando con un atajo de Géminis, Libra y Acuario. Puede ser un bienaventurado alivio.

Cuando dos capricornianos se lanzan a vivir juntos… no, esto no suena bien. Los capricornianos nunca se lanzan a nada. Cuando dos capricornianos entran cautelosamente juntos en una oficina, un hogar, un aula o un banco, se comunican entre sí más o menos como lo hacen las hormigas laboriosas, agitando silenciosamente las antenas, y ajetreándose con perfecta coordinación y comprensión. Hagan lo que hicieren, pondrán en ello un afán admirable. Aunque se limiten a conversar, se esforzarán por decir algo importante, algo significativo, en lugar de intercambiar superficialidades. Los capricornianos jamás intercambian superficialidades tontas. Es posible que los atributos de otros signos solares varíen y difieran en esto o aquello, en razón de las posiciones de los planetas adicionales a la hora del nacimiento, pero los capricornianos casi nunca varían o difieren respecto de la esencia básica de su signo solar, a pesar de sus otras posiciones planetarias. Hincan sus raíces en la Tierra y se comportan de manera casi perfectamente previsible, benditos sean. Malvados o simpáticos, son previsibles. Ya ven por qué les gusta agruparse entre ellos. Saben que pueden confiar los unos en los otros. (Y mientras confían los unos en los otros. tienen un ojo abierto para que no les hagan una trastada.) ¿He dicho que se «agrupan»? Me gustaría retractarme. La mayoría de los y las Cabras son misántropos… o sólo tienen un excelente camarada para toda la vida. Nunca más de tres. Ésta es una regla escrita en la Constitución de Saturno, y titulada Tercera Enmienda Saturnina. Cuando se trata de elegir buena compañía, el primero por el que opta el capricorniano es a menudo otra Cabra. Si no, opta por algún otro signo de Tierra, seguido preferentemente por un signo de Agua. La mayoría de ellos tienden a desconfiar muchísimo de los signos de Fuego y Aire y éste puede ser uno de sus pocos errores de apreciación, porque la vida necesita una mezcla de personalidades para ser interesante.

Un capricorniano casi nunca se queja de las faltas y defectos de otro capricorniano, y ésta es una actitud muy sensata, porque son sus mismas faltas y defectos. Sería como criticarse a sí mismo. También aceptan sus respectivas virtudes con una sonrisa benévola, y esto es igualmente muy natural. Como todos los otros signos solares, la mayoría de las Cabras piensan que sus defectos son grandes cualidades, y por eso cuando los ven reflejados en otra persona regida por Saturno, los aprueban. Casi todos los capricornianos son muy adictos a sus parientes y a su familia, a veces a regañadientes, y con un suspiro de resignación, pero igualmente les son adictos. De cuando en cuando uno de estos típicos capricornianos devotos de la familia se asocia o se relaciona con la rara variedad de Cabra que, por razones poderosas y desgarrantes, ha cortado los vínculos con su familia. El primer capricorniano, o sea el típico, se compadecerá mucho de esta situación, y tendrá la prudencia de no regañar al otro, pero se sentirá secretamente muy afectado y tratará a la Cabra separada de la «familia» con una amabilidad y una comprensión excepcionales. Desde la juventud, pasando por la edad adulta, hasta que empieza el síndrome de la inversión cronológica, los capricornianos son realistas acérrimos. Enfrentan la vida cara a cara, sin vacilar. Cuando la vida los aporrea, no gimotean, ni se quejan, ni tratan de achacarle la culpa a otro. Sencillamente se levantan, se sacuden el polvo y toman una decisión práctica acerca de la forma de trocar el fracaso en, por lo menos, una apariencia de éxito. Estos individuos urdirán los métodos más retorcidamente premeditados para tratar de rescatar algo valioso cada vez que se descalabren sus planes. Cuando dije que no intentarán achacarle la culpa a otro, debería haber agregado que tampoco les gusta cargarla ellos. Esto se debe a que nunca cometen errores. O si los cometen, no los entusiasma la idea de confesar sus raros traspiés. Es posible que miren en torno con un poco de nerviosismo, y que se reprendan severamente en privado, pero casi nunca dirán públicamente: «Lo siento… me equivoqué… disculpa».

Los capricornianos opinan que lo mejor que se puede hacer con un error es sepultarlo, tomar la firme decisión de no permitir jamás que se repita, y abstenerse de adoptar cualquier actitud que pueda atraer la atención sobre lo ocurrido. Después de sepultar un error, la Cabra no colocará un cartel con una flecha para señalar el lugar donde lo enterró. Sólo de cuando en cuando un capricorniano con un Sol o ascendente «mal aspectado» dirá o hará algo que vaya contra su propia naturaleza. En la mayoría de los casos, las Cabras cogerán un fracaso herrumbroso, los clavos y los vidrios rotos de la derrota o el escarnio, y harán lo imposible por recomponerlos con cinta adhesiva o con cola, para convertirlos en algo útil. No siempre lo consiguen, desde luego, pero son tenaces, y generalmente no desistirán a menos que vean aproximarse una apisonadora enfilada hacia ellos. Entonces el capricorniano se moverá. Porque estos individuos son, vuelvo a repetirlo, prácticos. Son extraordinariamente sagaces a la hora de calcular la magnitud de las dificultades y la naturaleza de los elementos básicos de la situación, cualquiera que ésta sea. Observen que he dicho «calcular» y no adivinar. Los capricornianos nunca adivinan. Calculan. Hay una diferencia. La adivinanza es fortuita, el cálculo se funda sobre datos y deducciones. A diferencia de los Tauro, que arremeten cualesquiera que sean los obtáculos. y que permanecen tercamente sentados mientras la apisonadora les pasa por encima, el capricorniano es suficientemente juicioso y prudente como para saber cuándo la única solución, previa al desastre total, consiste en replegarse. Si hay algo que las Cabras procuran evitar a cualquier precio, esto es el desastre total. Utilizarán todas las facetas del desencanto, todas las vueltas y revueltas del destino para sacarles algún provecho antes de desecharlas… así como las cabras de la Naturaleza encontrarán algo de valor nutritivo, o el placer de masticar, en cualquier cosa que les ofrezcan.

Es por esto que, cuando se juntan dos capricornianos, pueden montar grandes éxitos a partir de un mínimo acopio de posibilidades. Avanzan parsimoniosamente, el uno junto al otro, sin perder más tiempo del absolutamente necesario en especulaciones, colocando las cosas en su perspectiva correcta y prestando estricta atención a las prioridades. Después de un lapso razonable, llegan a sus metas combinadas… y nadie merece el éxito más que ellos. Trabajaron para alcanzarlo, se lo ganaron y lo esperaron. Es difícil disgustarse por el triunfo de un equipo de capricornianos o envidiarles su seguridad, porque saben que pagaron sus cuotas para llegar allí (¡pero ni un centavo más!). Las Cabras no son realmente mezquinas, sino auténticamente generosas con sus verdaderos amigos (los tres que tienen) y con sus familias… sólo son un poco prudentes en el manejo de sus fondos cuando se trata de alguna otra persona. La asociación de dos capricornianos no es toda seriedad y sacrificio. Sólo lo es durante más o menos las tres cuartas partes del tiempo. Pero durante la otra cuarta parte, estos dos pueden disfrutar de la vida más de lo que los demás jamás sospecharían. Porque la Cabra encuentra mucho placer y satisfacción en la Naturaleza, el arte, la música… y el perfeccionamiento de su intelecto. Los capricornianos pueden hallar la dicha y la emoción en cualquier cosa que les parezca sensata, y esto incluye muchas alternativas. A las Cabras las estimula y las inspira reparar autos y máquinas, edificar o construir, cultivar jardines, leer, crear belleza a partir de lo vulgar y lo feo, vigilar cómo se multiplican los intereses en sus cuentas de ahorro. Las entusiasma remodelar una camisa vieja para volver a usarla, o reparar la lavadora averiada para que se agite como si fuera nueva.

Los hombres cierran las grietas con masilla y transforman las botellas viejas en lámparas. A dos capricornianos rara vez los fastidia quedar aislados por la nieve durante un invierno tempestuoso. Hay, literalmente, mil y una actividades que los mantendrán ocupados y contentos. La mayoría de los capricornianos son inusitadamente bondadosos con los animalitos domésticos. Nunca los malcriarán, se desvelarán por ellos ni permitirán que les llenen de pelos sus suéteres de color azul marino, pero los tratarán bien. También les gustan los bebés —tanto los diminutos y frágiles críos humanos como los cachorros del reino animal (secretamente los adoran), pero nunca los encontrarán haciéndoles arrumacos. Si quieren ver cómo el duro corazón de un capricorniano se ablanda súbitamente, por mucho que se esfuerce en disimularlo, bastará que le muestres un bello gatito o perrito o un bebé mimoso… aunque se trate de un bebé de puerco espín. Estas gentes, que desdeñan todo tipo de cháchara empalagosa o de sentimentalismo extrovertido, verán un cachorrillo de dos meses y exclamarán, involuntariamente: «¡Oh, qué adorable! Mira esas zarpas regordetas, y esa pancita redonda, y esos dulces ojillos». Después se ruborizarán furiosamente, recompondrán sus facciones y permanecerán calladas durante más o menos una hora para castigarse por haber capitulado e incurrido en un despliegue público de emoción. Los capricornianos guardan los secretos mejor que Cáncer o Escorpión, y el secreto que mejor ocultan (de los demás, pero no recíprocamente), es el de sus sentimientos, sepultados bajo la compostura y el autocontrol
estrictos de Saturno, y tanto más vehementes por el hecho de estar reprimidos. Cuando dos capricornianos incursionan el uno dentro del otro para hacer vibrar esta cuerda de sus respectivos corazones, la música de su vulnerabilidad recíproca los moverá a ese tipo de reconocimiento que hace brotar lágrimas involuntarias a sus ojos.

Como Saturno guarda muy bien los secretos, es correcto y justo que este capítulo encierre un gran secreto, que quizá será revelado antes de lo que nadie sabe. Nadie, claro está, excepto la Cabra. Pueden estar seguros de que se elegirá el momento prudente para la revelación. Capricornio nunca apresura las cosas, y elude instintivamente lo prematuro. También podría agregar que tanto el sentido del humor como el sentido de la oportunidad de Capricornio son exquisitos. Esto también encaja en el cuadro del ya citado secreto. Parece casi superfluo agregar que, en astrología, Saturno ejerce autoridad sobre las voluntades, en el sentido de «última voluntad y testamento». Cuando tratamos con cualquier capricorniano, y sobre todo con éste, conviene recordar su sentido del humor. Dos Cabras que retozan juntas (a veces retozan) pueden crear una atmósfera beneficiosa para ambas. Normalmente, estos dos se entienden muy bien, incluso en la infancia: usan silenciosamente sus lápices de colores, se turnan para echar monedas en la alcancía, y en general lo pasan muy bien. Es posible que en la edad adulta tengan algunas diferencias, y como Capricornio es un signo cardinal de liderazgo, podría producirse de cuando en cuando un tironeo para resolver quién controla realmente la asociación o relación, pero se maltratan recíprocamente los nervios menos de lo que lo hacen con frecuencia otras configuraciones de signos solares 1-1. Por cierto, son menos tímidas la una con la otra de lo que lo son con otras personas, y también más distendidas. El capricorniano típico sustenta una especie de regla general acerca de todas las cosas: Cuando tengas dudas acerca de algo, no lo hagas, porque es probable que salga mal. Y otra regla: No hagas nada deprisa. Siempre tienes el tiempo a tu favor. ¿No preveían que el capricorniano consideraría al tiempo (regido por Saturno) un buen amigo, y no un enemigo? Cuando un par de Cabras compatibles unen sus manos industriosas, sus duras cabezas, y sobre todo sus corazones bondadosos, está garantizado que duplicarán sus ya impresionantes potenciales individuales para obtener logros concretos, la seguridad financiera y la serenidad emocional, ¿y qué podría ser más sensato y práctico que esto?

Adaptación de Linda Goodman

Si deseas un análisis detallado de tu relación de pareja, puedes escribirme y solicitar una Sinastría.

Amada Astral

Sinastrías de Pareja

La sinastría o análisis de compatibilidad, es el estudio comparativo de dos o más cartas natales, cuyo objetivo es interpretar y comprender la dinámica de una relación ya sea esta de amistad, pareja, familiar, sociedad u otra. Con ella podemos conocer tanto sus fortalezas como las debilidades.

$55.00

Tarot del amor y de la relación

En esta categoría te ofrecemos varias tiradas de tarot para revisar tu relación sentimental o lo que esa persona especial siente o piensa de ti.

$25.00

Consulta especial del amor

En esta consulta analizamos todos los aspectos astrales y del tarot que puedan ayudarte a comprender tu relación o tu situación sentimental actual.

$35.00

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

A %d blogueros les gusta esto: