Hombre ESCORPIÓN Mujer PISCIS

El extraño resultado que produce, en la mayoría de los casos, la fascinación que experimenta la mujer Piscis en presencia del hombre Escorpión, es el amor… seguido por el matrimonio. O si no, una relación apasionada y generalmente inolvidable. Cuando menos, la sumisión de ella a ese primer trance de hechizo desembocará en una amistad platónica sólida y perdurable. A menos, claro está, que exista un aspecto muy negativo entre otros planetas de sus horóscopos. Es muy rara la configuración de signos solares con una vibración 5-9 que termina con una hostilidad activa o un sentimiento de frialdad. Siempre que todas las otras configuraciones planetarias sean favorables, estos dos están hechos el uno para el otro. No es necesario que abordemos las amistades platónicas, porque aquí sólo nos ocupamos de la mujer de Neptuno y el hombre de Plutón que se aman. En el comienzo de este capítulo ya nos hemos referido a la relación neutral del Pez y el Escorpión (o Águila) que corresponde a los amigos íntimos, los socios y parientes. Si sus respectivos soles y lunas están en conjunción, en sextil o en trígono, su amor es potencialmente un don de los dioses, como lo es el de cualquier otra pareja de signos solares 5-9. Pero, lamentablemente, algunos hombres y mujeres Piscis y Escorpión así agraciados dejan que los temores secretos o la desidia empañen la dicha que está al alcance de sus manos. Si no abren los ojos a tiempo, los dioses podrían retractarse y despojarlos de su bienaventuranza, y lo que podría haber sido una hermosa relación para toda la vida —y más allá de ésta— termina en una separación. Hay varias razones para que se produzca esta tragedia. Sí, a menudo es una tragedia porque, una vez que este hombre y esta mujer han amado real y cabalmente, el recuerdo perdurará hasta la muerte, y después de ella. Una de dichas razones puede consistir en que, cuando se encuentran por primera vez y comprenden, uno de ellos, o los dos, están comprometidos con otra persona… y el sentido del deber determina que a uno de ellos, o a los dos, les falte el coraje necesario para confesar que sus corazones, vistos a través de las ventanas de sus ojos, se han reconocido súbitamente. A veces, se trata de un sentido del deber mal interpretado, porque el consorte al que se le tributa lealtad termina por ser el perdedor: es muy triste poseer a alguien cuyo corazón auténtico pertenece a otro.

Ésta no es una apología del adulterio o el divorcio, sino un intento de explicar la forma de evitar el uno y el otro, pues los hombres y las mujeres se equivocan, y se dejan arrastrar a menudo por sus sentimientos, sólo para descubrir más tarde que deberían haber esperado el momento de experimentar una pasión más honda en todos los planos de la emoción humana, en lugar de conformarse con un amor menor y unidimensional. La «anticuada» máxima «es mejor prevenir que curar» no es realmente anticuada ni anacrónica, sino un testimonio de sabiduría eterna y siempre presente. Como he dicho en otra sección de este libro, «aquellos que Dios ha unido» no son dos personas que se comprometieron precipitadamente antes de tener la sagacidad indispensable para elegir. Las relaciones humanas son siempre complejas, sobre todo entre Piscis y Escorpión y a menudo sólo los directamente implicados pueden conocer la magnitud de las complicaciones emocionales. Los extraños no pueden juzgar la verdad de las cosas por su apariencia superficial. El Karma es un pozo profundo, que no se puede sondear con una mirada, ni con un fugaz análisis informal. No hay manera de trocar aunque sólo sea la infidelidad mental en un acto de bondad. Es puramente negativa. Sin embargo, no puede haber infidelidad donde hay verdad, porque la infidelidad es falaz. La veracidad puede resolver cualquier dificultad, cuando se la enfrenta con franqueza y compasión. A veces los niños u otros factores impiden que el hombre Piscis y la mujer Escorpión se unan, y deben cortar el vínculo. Cuando esto ocurre entre un Pez y un Águila, generalmente éstos experimentan un dolor profundo, un dolor que posiblemente ni siquiera el tiempo podrá terminar de mitigar jamás. Los amantes Piscis y Escorpión se encuentran implicados a menudo precisamente en este tipo de situación, por complejas razones astrológicas y kármicas, y por ciertos matices de carácter y personalidad. Algunos la resuelven mediante el efecto cauterizante de la sinceridad. Otros, no. La chica Pez y el Escorpión que no enfrentan ninguno de estos problemas (o que los resuelven juntos) tienen excelentes probabilidades de entablar una relación perdurable en la cual casi nunca habrá un momento de hastío o aburrimiento.

Sin embargo, he aquí una advertencia adicional: si estos dos eluden los factores de discordia arriba enumerados, es posible que sus propias personalidades superiores o los amos kármicos pongan igualmente a prueba sus méritos, y los obliguen a vencer la poderosa tentación de caer en excesos de distinto tipo, por ejemplo en el ámbito de las drogas, del alcohol, de las incursiones imprudentes en el aspecto más tenebroso de lo oculto, o de la promiscuidad sexual. Éstos son los oscuros abismos que siempre acechan a los Piscis y Escorpión poco evolucionados que han fusionado sus auras sensibles. Cuando este hombre y esta mujer superan dichas pruebas espirituales, o en aquellos casos en que desde el principio no surge ninguno de tales obstáculos a su armonía, la vida es una sinfonía de serenidad y júbilo, de paz y placer. Naturalmente, habrá algunas percusiones en el movimiento de su concierto romántico: no todos los pasajes serán interpretados por flautas y violines. El hombre Escorpión tiene una fuerte voluntad, sentimientos vehementes y convicciones profundas, y se opondrá denodadamente a cualquier tentativa de conducirlo a donde no quiere ir, tanto simbólica como literalmente. También será más que un poco receloso. Pero, aunque recele mucho de ella, pretenderá que confíen implícitamente en él, no sólo desde el punto de vista sexual, sino también cada vez que emite un juicio sobre asuntos que les incumben a ambos. En realidad, su actitud es muy egoísta. Pero la chica Pez no se disgustará como podrían disgustarse (y tal vez se disgustarían) otras mujeres frente a su doble escala de valores propia de un hombre dominante. En algunos casos aislados, la mujer se convertirá en una verdadera Piscis tipo ballena, compartirá estos defectos, y devorará (o intentará devorar) al Águila que se atreva a criticarla o reformarla, pero como siempre, estudiamos la relación Neptuno-Plutón típica o media. La mujer Piscis media no se dejará intimidar por las manifestaciones ocasionales de machismo de su Escorpión. Quizás incluso se sienta secretamente divertida. y en todo caso se las apañará. Mientras él cree que se está saliendo con la suya, ella lo estará atrayendo dulce y mansamente a la red frágil-resistente de Neptuno que habrá de capturarlo.

Esta mujer lleva dentro, en un sentido mucho más profundo que la mujer Libra, todas las artimañas femeninas que el hombre ha temido desde los tiempos de Eva. y algunas más que son de su exclusiva propiedad. Incluso el poderío y la sagacidad portentosos de Plutón constituyen una débil coraza para protegerse de su feminidad total. El Águila arde en deseos de resolver todos los misterios dignos de este nombre con los que tropieza (se desentiende fríamente de los que no son dignos de este nombre), pero el misterio de la mística femenina de la chica de Neptuno se le escapará, estará siempre justo fuera de su alcance… lo cual lo afligirá y torturará inconscientemente de una manera tremenda. (El Escorpión nunca experimenta nada en pequeña escala.) Sin embargo, paradójicamente, éste es en verdad el señuelo que lo atrae magnéticamente hacia esta criatura de los múltiples humores, de los múltiples colores aurales y de las múltiples gamas de sensualidad y pureza. Aunque esto lo frustra y lo desconcierta, también lo induce a acercarse cada vez más a ella, con el propósito de explorar los abismos de su personalidad secreta. Hay un rasgo de ella que posiblemente no lo atraerá, sino que por el contrario tal vez lo hará sumirse en los malos humores de Plutón o replegarse en un clima huraño y ominoso. Este rasgo es su tendencia a regañarlo. No con frases groseras o estridentes. La chica Pez no procede así. Te azota con una pluma, reprendiéndote suave, casi tiernamente, discretamente. Discretamente, esto es, a juicio de la mayoría de los hombres, pero las emociones del hombre de Plutón están tan bien sintonizadas que éste puede captar matices de la longitud de onda de la dama Piscis que sus semejantes dejarían pasar inadvertidos, beatíficamente. Ella puede erosionar gradualmente la resistencia de un hombre, casi sin que éste lo note, como el impacto sistemático de una gota de agua.

Sin embargo, el Escorpión lo notará. Es posible que después de estar regularmente expuesto al goteo de su sugerencia sutil, él reaccione con una de esas trombas súbitas que se producen cuando pierde el control de su autodisciplina y su aplomo considerables. Es peligroso desencadenar una tromba de la cólera de Plutón. Ésta puede ahogar su amor. Porque él pronunciará palabras lacerantes, capaces de desgarrar los sentimientos vulnerables de la mujer Pez, en tanto que ella podrá empujarlo a la desesperación y la impotencia con sus excesos de llanto… de temor… y de comportamiento esquivo, no obstante su seductor carisma misterioso. Si ella es una Piscis tipo ballena, y amenaza seriamente su virilidad, él la abandonará, aunque esto lo destroce, con tal de no sacrificar su integridad masculina y de no dejar que domestiquen su espíritu rampante de Plutón. Sin embargo, es posible que él vuelva después de haberla dejado, si ella aprende la lección. Tal vez no volvería a otra mujer, pero ésta hechiza la vigilia de su sueño… y el sueño de su vigilia… de una forma que ni siquiera él podrá sondear jamás totalmente. Como sucede con todas las vibraciones 5-9, es posible que la ruptura implique reiteradas reconciliaciones. El intervalo entre la separación y la reconciliación quizás abarcará un breve lapso de pocas horas o pocos días, a veces abarcará semanas o meses, otras veces años. Es mucho esperar, pero las almas de Piscis y Escorpión son pacientes, y están habituadas a realizar los sacrificios necesarios para buscar lo más sublime. Ambos captan instintivamente la magnitud de las recompensas que recibirán a cambio de la fe tenaz de sus corazones.

Cualesquiera que sean las discordancias que se produzcan cíclicamente durante sus partidas de ajedrez emocionales, sus accesos de cólera y sus silencios mohínos, los momentos felices serán más numerosos que los tristes. La combinación y el éxtasis que intercambian en su intimidad sexual fusionan a Piscis y Escorpión con un vínculo invisible, pero muy seguro. Si tienen un aspecto Sol-Luna en conjunción, sextil o trígono, además de sus Soles en trígono, una vez que este hombre y esta mujer se hayan amado físicamente, además de emocional y mentalmente, cada uno de ellos confesará, si es sincero consigo mismo, que ninguna experiencia pasada con otra persona pudo equipararse a ésta, y que lo mismo vale para cualquier experiencia futura. Nunca. Tienen una excelente razón para mantenerse unidos, cuando ambos ya saben que no podrán remontarse a mayor altura que la que ya han alcanzado. La vehemencia silenciosa y la total concentración con que él hace el amor… el milagro de la predisposición de ella a confiar en él y a entregarle todo su ser… bueno, cuando una magia como ésta se entreteje con la pasión natural de un hombre y una mujer que se aman, el deseo no puede desplazarse en una dirección que no sea la circular… volviendo siempre a su génesis. Cuando las vibraciones de Plutón y Neptuno se elevan a un nivel intensamente emocional, el tema de la muerte puede entrar en la periferia de su relación. Puede tocarlos de cerca… o de lejos… manifestándose quizá, sencillamente, en el interés por la reencarnación y por otros varios asuntos generalmente asociados con la muerte.

Un corneta errabundo no puede ocultar su trayectoria refulgente a las galaxias curiosas. Naturalmente, la muerte tocará finalmente, en alguna de sus formas, a toda asociación humana, y no sólo a la de Escorpión y Piscis. Pero la esencia de la muerte, tal como es creada a través de la fusión embrujadora y embrujada de las pulsaciones combinadas de Neptuno y Plutón es un tipo de experiencia extraordinaria, y no ordinaria. Contiene siempre un aire de lo compulsivamente misterioso e inexplicable. La única causa realmente importante de desdicha que puede surgir entre la mujer de Neptuno y su Águila (todas las otras son triviales)… el único peligro que amenaza alguna vez a estos dos seres que sólo deberían encontrar juntos la satisfacción cabal… no es nunca la incompatibilidad, sino el aspecto egoísta de la emoción humana que acecha detrás de su devoción, para mantenerlos prisioneros de la naturaleza de sus propios deseos. Podría ser una palabra apresurada, de la que se arrepienten demasiado tarde… la desconsideración para con sus respectivas sensibilidades cuidadosamente ocultas pero palpitantes… a veces la desconfianza y los celos injustificados… las formas destructivas de evadirse del dolor y la desesperación, por ejemplo mediante el alcohol y las drogas… o quizás una forma leve de engaño o indiferencia fingida que hiere profundamente al otro-. Es muy triste que este hombre y esta mujer olviden en algún momento la belleza de los acordes iniciales de su amor, que sonaron cuando el telón se levantó por primera vez sobre el drama de sus Soles en trígono. Podrían tratar de evocar los villancicos del preludio… la melodía inesperada de aquella mañana en que ella cayó de cabeza en los ojos de él, como si se hubiera desplomado en un pozo profundo, y no intentó alejarse a nado. La tarde dorada en que ella rió encantada, como una chiquilla, cuando él le entregó. no un diamante, sino un ramillete de brezos, humedecidos por la lluvia de abril… la primera vez que la tocó, y ella se estremeció, y después levantó la vista, sobresaltada… para encontrarse con dos lágrimas gemelas en las mejillas de él, que hacían juego con las suyas propias. Entonces todo era indómito y libre y estaba barrido por el viento, como el hecho de correr descalzos por verdes prados de hierba dulce… mientras los halcones se remontaban en lo alto, y mil globos de circo con rayas rosadas y verdes flotaban alrededor de ellos… cuando ambos sabían que podían volar alrededor del mundo en ochenta días, como la alondra… abarcados por un momento en la eternidad, iluminados por los relámpagos… cuando «el hogar» era el círculo de los brazos del otro.

Adaptación de Linda Goodman

Sinastrías de Pareja

La sinastría o análisis de compatibilidad, es el estudio comparativo de dos o más cartas natales, cuyo objetivo es interpretar y comprender la dinámica de una relación ya sea esta de amistad, pareja, familiar, sociedad u otra. Con ella podemos conocer tanto sus fortalezas como las debilidades.

$55.00

Tarot del amor y de la relación

En esta categoría te ofrecemos varias tiradas de tarot para revisar tu relación sentimental o lo que esa persona especial siente o piensa de ti.

$25.00

Consulta especial del amor

En esta consulta analizamos todos los aspectos astrales y del tarot que puedan ayudarte a comprender tu relación o tu situación sentimental actual.

$35.00

Anuncios

11 Comments

  1. Amada que artículo tan bonito!.Cada palabra ,cada frase ,créeme que la he sentido y sufrido y es que me he reconocido y encontrado en tu texto con mi ex pareja ,-y es que lo que explicas es tan tan exacto que me he asombrado.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

A %d blogueros les gusta esto: