Mujer ESCORPIÓN Hombre ESCORPIÓN

¡No intercambiaron ni un siento-mucho-perderte!

Si a ella no le importaba que él se fuera, él le demostraría… que tampoco le importaba a él.

Pero por supuesto a él le importaba mucho.

Este hombre y esta mujer, chico y chica, o lo que sean, deambularán, tomados de mano, esencialmente por el mismo sendero intensificado, de caracteres y personalidades por el que transitan todas las otras parejas de la configuración de signos solares 1-1 con luminarias solares en conjunción, aunque con unas pocas diferencias vitales. Una de éstas podría ser identificada como una falta absoluta de «informalidad» en sus respectivas naturalezas y, por tanto, en su relación. Los Escorpión se unen para siempre. Se separan para siempre. Se reconcilian para siempre. Para ellos nada es temporal. En el momento de realizar el acto, alimentan el propósito de conferirle una estabilidad asentada sobre bases sólidas. Si algo modificara la dirección en que nadan (dado que ambos son signos fijos, ese algo debería ser casi una Ley de Dios), su nuevo rumbo asumiría instantáneamente la naturaleza definitiva del anterior o el primero. Ahora bien, probablemente se estarán preguntando si no me habré confundido (lo cual no sería raro, con toda esta complicada mezcolanza y compaginación de parejas) y si no habré cometido un error, al permitir que un par de Géminis se infiltren en la sección Escorpión-Escorpión. No. No me he confundido. No he cometido un error. No hay Géminis a la vista. Será muy raro que estos amantes Escorpión introduzcan un cambio en su relación (o en cualquier otra cosa). Sólo intentaba subrayar que, en esas raras ocasiones en que sí introducen un cambio, la palabra «permanente» se sigue aplicando, y que a no sólo casi imposible hacerles modificar una decisión tomada, sino que, además, es peligroso provocar un cambio en un corazón de Plutón, porque la ruptura será generalmente tan definitiva como estaba destinada a serlo la unión original.

La cólera de Escorpión también es definitiva. Dos Escorpión son mucho menos susceptibles de besarse y reconciliarse que las parejas de otros signos solares. Ambos son suficientemente precavidos como para no querer que los piquen dos veces. Existe la remota posibilidad de que dos Escorpión se conozcan, se acoplen y se (o se conozcan, se casen y se acoplen), y después se divorcien, para luego volver a casarse legalmente el uno con el otro. Es una posibilidad muy remota. Conozco exactamente un caso en el que esto sucedió entre dos amantes de noviembre, un hombre y una mujer que ahora están más profundamente enamorados que nunca. Entre los otros signos solares sin contar a Escorpión es sorprendentemente común que dos personas se divorcien y después vuelvan a casarse entre sí. Mucho más común de lo que la gente —excluidos los astrólogos— supone. A la mayoría de las personas les asombrarían (y quiero creer que las complacerían) las estadísticas concretas de matrimonios múltiples con el mismo conyuge, pero ésta es una pauta que normalmente no se aplica al hombre y la mujer regidos por Plutón. Cada uno de ellos analiza cuidadosamente cualquier factor que pueda causar un cambio de afecto, porque ambos siempre tienen cabal conciencia de su propia fijeza y de la de su pareja. Algunos de los cónyuges de otros signos solares que acabamos de mencionar… se casaron, se divorciaron y volvieron a casarse entre sí hasta tres, cuatro y más veces. Si alguna vez una pareja Escorpión-Escorpión incurriera en semejante reincidencia matrimonial, nunca se suministraría recíprocamente más de una segunda oportunidad. Éste es el límite máximo. Si por casualidad conocen a dos Escorpiones que superaron este récord, pueden estar seguros de que tienen fuertes influencias de Géminis, Piscis o Sagitario en sus horóscopos… o de que fueron adoptados. Esto último también sucede con mucha más frecuencia de lo que la gente —excluidos los astrólogos— sospecha. Yo misma he tropezado con una cantidad asombrosamente alta de natividades que revelan, de manera intrincada pero inconfundible, que no pueden corresponder a las cartas natales de las personas a las que presuntamente representan. Esto ha sacado a la luz muchas adopciones secretas, que de lo contrario habrían quedado definitivamente sepultadas… por lo menos durante la vida del desprevenido.

Precisamente yo opino que todo ser humano tiene el derecho inalienable a conocer la verdad absoluta respecto de su fecha de nacimiento precisa, sin que importen los traumas emocionales de sus padres reales y adoptivos. En astrología, el planeta Plutón gobierna las adopciones, junto con Mercurio y Júpiter. Esto significa que a menudo hay razones por las cuales un hombre Escorpión y una mujer Escorpión se implican en la adopción —o en la entrega en adopción— de niños. Naturalmente, el síndrome de adopción no se aplica a todas las dobles combinaciones de Escorpión ni siquiera a la mayoría de ellas, pero puesto que se aplica a Escorpión con mucha más frecuencia que a otras parejas, vale la pena mencionarlo aquí. Como los Escorpión tienden a pensar que es una gran virtud preservar el secreto de los asuntos personales, es necesario recordarles que los niños merecen tener voz en la cuestión, sobre todo después de que se han convertido en adultos. En la mayoría de los casos, la tendencia de Escorpión a guardar secretos, a salvaguardar la absoluta intimidad de las cosas privadas, es una cualidad positiva. En este caso específico, es una cualidad negativa, y éste es un momento oportuno —y un buen recurso— para recordarles a los regidos por Plutón que hay circunstancias en que la franqueza total debe tener prioridad sobre la ‘tendencia innata de Escorpión a ser discreto. En la Tierra hay pocos actos más hermosos y meritorios que la adopción, que el hecho de acoger a un hijo sin padres en el seno del corazón, para cuidarlo y amarlo. Es posible que el niño no valore el cariño desinteresado que influyó en el acto de su adopción, cuando tenga edad suficiente para comprender las emociones humanas. Pero el hecho de engañar a un niño para proteger los sentimientos y la intimidad de los adultos, es una triste mácula sobre la belleza y la benevolencia de la decisión original. Ruego que todos los signos solares que lean esto, y no sólo los Escorpión entiendan la veracidad de esto. Porque es hora de que termine esta injusticia… y de que todos levantemos nuestra voz sinceramente respecto de una restricción a la libertad humana que ha podido subsistir durante demasiado tiempo bajo el amparo de los tribunales.

Además de regir el nacimiento y la adopción, Plutón rige la muerte, o lo que nosotros llamamos muerte: la transición a otro plano de conciencia, o el desplazamiento de una envoltura carnal a otra. Un capítulo escrito para revelar las áreas de armonía y discordia entre amantes y consortes puede parecer un lugar extraño para abordar el tema de la muerte. No, cuando los amantes o consortes son ambos Escorpión. Entonces es un tema natural. A menudo es, en verdad, precisamente lo que los hace converger, o lo que, si no los hace converger, forja un profundo vínculo entre este hombre y esta mujer. Es posible que compartan ideas muy singulares sobre el tema de la muerte, que otros han considerado extravagantes, y que los han hecho sentirse solos e inseguros… hasta que encontraron comprensión el uno en el otro. Quizás ambos han sufrido las hondas cicatrices de una gran aflicción (o de más de una) en la infancia o la juventud. Es posible que cuando se conozcan uno de ellos ya haya estado casado y haya quedado viudo (o viuda). Es posible que uno de ellos haya estado a punto de morir, alguna vez, y que piense que «resucitó» con algún fin aún no descifrado. De alguna manera, en algún momento, la muerte, con sus aspectos positivos y negativos, ejercerá una influencia poderosa sobre su relación, en condiciones inusitadas. En todas las asociaciones de la configuración de signos solares 1-1, y especialmente en ésta, el amor tiene una dimensión adicional: el júbilo inexplicable de encontrar otro ser tan parecido a uno mismo que es casi innecesario aclararle cosas que otras personas han considerado excéntricas o demenciales durante tanto tiempo. Alguien que entiende. Alguien que ve… ¡y sabe! Estos momentos intemporales de alegría son raros.

La cálida sensación de «por fin estoy de nuevo en casa» que se experimenta cuando este hombre y esta mujer identifican sus personalidades secretas detrás de sus respectivas miradas es algo hermoso, un don digno de ser atesorado, que pueden tributarse el uno al otro. Plutón también gobierna, en astrología, los misterios más recónditos de la religión y la reencarnación. Como todos los Escorpión son regidos por este planeta silencioso, poderoso, muchos hombres y mujeres Escorpión experimentan, mediante el amor, un esclarecimiento inusitado en el campo de la reencarnación o de otras variantes religiosas. Generalmente hay alguna faceta de lo místico, lo espiritual o lo oculto, entretejida con los hilos de su lazo emocional. La religión introduce naturalmente (a los Escorpión) en el tema del sexo. Los lectores de otros signos solares tal vez se preguntarán cuál puede ser el vínculo entre el sexo y la religión. Estos dos no se formularán semejante pregunta. Porque, para ellos, la expresión física de su amor está circundada por un matiz obsesionante e indefinible, que quizá se les escapa en el plano consciente, pero que magnetiza misteriosa y maravillosamente sus almas y sus mentes hasta generar una rara y melodiosa armonía con la unidad, que sólo experimentan muy pocos hombres y mujeres. Su sensibilidad mutua y las profundas reservas de necesidad que poseen ambos, determinan que su unión física sea una fuente extraordinaria de satisfacción para ambos. Por supuesto, si existen aspectos negativos entre el Sol y la Luna, y otros planetas, de sus respectivas natividades, la compatibilidad, sexual entre estos dos puede no ser tan extática. El poderoso Plutón puede generar problemas extremos como los de la frigidez, la impotencia… o la promiscuidad. Pero de sexo, en todos sus aspectos puros e impuros, forma parte, inseparablemente, de la esencia del Escorpión. Por tanto, desempeñará un papel nada desdeñable en la relación de las dos Águilas.

Una de las peores amenazas que se ciernen sobre la dicha de dos Escorpión reside en la tendencia del uno y el otro a vengarse cuando lo hieren… o peor aún, a ocultarle al otro sus verdaderos sentimientos por falso orgullo y por renuencia a revelar los puntos vulnerables. Esto es lamentable, porque sólo desemboca en una serie de malentendidos, como un círculo vicioso que no lleva a ninguna parte. O puede suceder que el dolor rompa el círculo, y los impulse a buscar caminos distintos, sin siquiera insinuarse recíprocamente sus respectivas necesidades y deseos de reconciliación. Es posible entonces que el Águila y su dama de Plutón repriman todos sus anhelos dentro de sí mismos, durante semanas, meses o incluso años, cuando bastaría que enfrentasen juntos la verdad. En cambio, guardan su secreto, y sólo platican astralmente, lo cual dista mucho de ser satisfactorio, comunicándose silenciosamente…

los objetos irregulares que conservo

y que guardan el olor y el tacto de nosotros…

una carterita arrugada de fósforos de la pizzería unas flores marchitas

recogidas frente a la puerta

por donde no pudiste pasar

una rama blanqueada y retorcida

que el mar depositó en ese tramo de playa donde dijiste por

primera vez que te sentías solo

y la sorpresa me hizo llorar

la llave de una habitación de hotel

metida dentro de un sobre de billetes de avión

…supongo que tú guardaste el verso del ave y el recuerdo de mi

última sonrisa…

ocupan muy poco espacio en tu álbum de recortes.

Ahora bien, ¿no les parece una escena triste e innecesaria? Dos Águilas, pegoteando su amor en un álbum de recuerdos, cuando deberían estar intercambiándolo entre ellas… con el espíritu de regeneración y renacimiento que representa el Fénix que se eleva de sus propias cenizas… y que es la octava superior del símbolo astrológico del signo solar de Escorpión. La plácida máscara de indiferencia de Plutón no es un medio infalible de defensa contra el dolor, como imaginan ella y él. Dicha máscara puede transformar, para ambos, el día de San Valentín en una terrorífica Víspera de Todos los Santos. Detrás de la pose de «no me preocupa en absoluto» que adopta Escorpión se oculta el miedo al rechazo y el desaire. Pero yo tengo reservada una pregunta para estos dos amantes vehementemente emocionales. ¿Si no pueden abrir su corazón el uno al otro, a quién pueden abrírselo? De alguna manera, algún día, deberán confiar en alguien. Y nadie tratará su secreto con más ternura, ni lo guardará con más lealtad, que un Escorpión… como ustedes. En esta relación, como en toda otra, acecha el número habitual de peligros ocultos. Tratándose de estos dos Escorpión, dichos peligros pueden asociarse de alguna manera con la infidelidad (a la que los regidos por Plutón sólo recurren en situaciones de aflicción y confusión exacerbadas)… con la hipnosis, el control de la mente, el alcohol, las drogas… y las facetas negativas de lo oculto. Ambos son con frecuencia innecesariamente recelosos, problema éste que sólo se puede eliminar mediante un intercambio de sinceridad total. Ambos también son un poco egoístas… y más que un poco violentos, apenas por debajo de la superficie. En la vibración de amor Escorpión-Escorpión, estas características se magnifican, pero también se magnifican el coraje, la estabilidad, la afabilidad y el espíritu protector del Escorpión.

Si ambos realizan un esfuerzo consciente encaminado a controlar las cualidades negativas de sus caracteres y personalidades, y a reforzar las positivas, podrán comunicarse sus deseos el uno al otro, en lugar de impetrárselos a una estrella o a la Luna nueva… y podrán conseguir que todos sus sueños se conviertan en realidad. La clemencia es la clave mágica para solucionar todas las dificultades de Escorpión. Si consiguen dominar esta virtud, que es la mayor de todas (pues las otras no valen nada sin ella), su amor perdurará tanto como debería perdurar todo amor: eternamente y un día más. Será importante que ambos recuerden esto: Él no es tan autónomo, aplomado y dueño de sus emociones como simula ser. Ella tampoco es tan huraña e impasible como indica su silencio… como su indiferencia la haría parecer. Es muy engorroso usar una máscara. Quizá sea necesario en público, pero cuando estás en brazos de la persona amada, es hora de que te quites el rostro ficticio y las gafas de sol que usas para aparentar… es hora de que seas sencillamente tú mismo. Esto es lo que significa realmente el amor, ¿sabes? Aceptar a otra persona, con todas sus imperfecciones. En verdad, a veces las imperfecciones de la persona amada hacen que la ames todavía más, porque representan justamente lo familiar, lo íntimo… los defectos secretos que sólo revelamos a alguien que nos inspira confianza… a alguien que no se reirá de ellos ni los juzgará. Cuando el hombre Escorpión y la mujer Escorpión han reñido, y cada uno de ellos anhela secretamente otra oportunidad, para regenerar el amor que los une, la situación puede ser muy triste, porque ninguno de los dos se atreve a tomar la iniciativa, a decir: «Siento haberte lastimado». O, «Por favor, vuelve». Curiosamente, ninguno de los dos sabe hacerlo. Han practicado la autonomía durante demasiado tiempo con el resto del mundo, sin admitir nunca su dependencia. Tal vez la sabiduría de una criatura los ayudará.

Adaptación de Linda Goodman

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