Mujer VIRGO Hombre PISCIS

Sé que lo que voy a decir parecerá raro y poco ortodoxo, pero es posible que lo primero que este hombre y esta mujer discutan cuando se sientan atraídos inicialmente el uno hacia el otro sea… bueno, no es muy romántico, pero tal vez entablarán una conversación emocionante sobre sus pies. Esto es algo que tienen en común. Los problemas de sus pies y la dificultad de encontrar zapatos apropiados. Por lo menos uno o dos de estos temas. Verán, Piscis «rige» los pies. Cada signo solar está alineado con una zona específica del cuerpo, porque los hombres y las mujeres fueron forjados a la imagen de nuestros Co-Creadores (y ésta es entre paréntesis, la razón por la cual la astrología médica es tan infaliblemente exacta y útil, como Hipócrates lo sabía sagazmente). Como Piscis está asociado con los pies, la idiosincrasia de éstos y los zapatos son temas que intrigan al Pez típico. También a la Virgen típica. Además, la mayoría de las mujeres Virgo tienen una ligera obsesión por los zapatos prácticos. Si alguna vez se preguntaron qué se hizo del «pequeño zapatero» o del remendón de la esquina, aún está allí, golpeando con su último y diminuto martillo, atendiendo a sus clientes Piscis y Virgo (y algunos Capricornio dispersos). Los Virgo generalmente no compran su calzado a la ligera. Pretenden que los zapatos en los que gastan su dinero de buena ley sean duraderos y dignos de reiterados arreglos, y no unos botines frágiles y frívolos que se descalabran cuando hace apenas una década que los están usando.

Naturalmente, hay algunas Vírgenes inmunes a esta extraña peculiaridad de Virgo, pero la mayoría de ellas alimentan lo que equivale a un fetichismo por el calzado. Es posible que ahorren y escatimen en ropas, muebles, placeres, entretenimientos y lujos, pero cuando se trata de alimentos sanos, medicamentos, papel higiénico y zapatos, son increíbles. Los armarios de su cuarto de baño están repletos de papel higiénico estrujable de la calidad más suave (algunas lo compran por cajas) y de montones de jabón. Los estantes de su botiquín crujen bajo el peso de tantos frascos y potes y vendajes como los que hay en las farmacias. Los armarios de su cocina están bien surtidos de vitaminas. Sus neveras contienen tantas cajas de alfalfa y de gérmenes de trigo que parecen un invernáculo congelado. Y los armarios de su dormitorio están atestados a menudo de zapatos. No se trata de que sean derrochadores (¿Virgo derrochadora? ¡Que el cielo no lo permita!), y tampoco se trata de que compren muchos pares de zapatos, sino de que los conservan hasta que se acumulan de una manera alarmante, los hacen reparar y los guardan para sus hijos y nietos, cuyos pies miden cuidadosamente todos los años con la esperanza de que al fin calcen el número apropiado para utilizar los zapatos de segunda mano.

A la chica Virgo le encantará que el hombre Piscis demuestre tanto interés por escuchar las historias del zapatito de Cenicienta que ella le cuenta. En cuanto a él, también se sentirá encantado de que ella quede tan patentemente fascinada por sus fábulas sobre los pies. El Pez escucha a todos los demás tan afablemente, que le produce una rara satisfacción encontrar a alguien que disfruta escuchándolo a él, para variar. Él se acurrucará junto a ella (les dije al comenzar este capítulo que los regidos por Neptuno pueden ser taimados. Él trama estrategias románticas asociadas con algo más que los dedos de los pies de ella)…; pues bien, él se acurrucará junto a ella, disimuladamente, y le contará cómo, cuando camina descalzo por la playa, incluso en verano, siempre tiene que volver después a casa y calentarse los pies, porque están helados…Generalmente esto le hará ganar al Pez la primera batalla. Ni siquiera una Virgen displicente y fría puede resistirse a esas palabras, no obstante todas sus inhibiciones y reservas. Pero sólo, desde luego, si para entonces ya hace bastante tiempo que ella lo conoce y lo desea secretamente. Nunca en la primera noche. Bueno, casi nunca. La tentación del Pez macho puede ser inesperadamente seductora, sobre todo para una mujer nacida bajo el signo solar opuesto. Sus soles natales opuestos hacen ni más ni menos que lo que están predestinados a hacer: atraerse, como imanes. Compren un par en una ferretería, prueben y verán. Cuando los sostienen enfrentando sus dos polos positivos o negativos, no se unen por mucho que se esfuercen. ¡Ah! Pero cuando modifican la posición de uno, de manera que los dos imanes se enfrenten en condiciones de polaridad u oposición (negativo-positivo), se unen y se acoplan con un impulso poderoso, aunque hagan grandes esfuerzos para impedirlo. En realidad, una inversión muy práctica para la Virgen enamorada de un hombre Pez consistiría en comprar dos imanes y en experimentar con ellos en sus horas libres (que de todas maneras casi nunca serán muchas). Tendrá una dramática demostración de lo que es más probable que le espere cuando esté a solas con este hombre, y se dejen llevar por una conversación acerca de los pies. El experimento no la protegerá de lo inevitable, una vez que él ya se haya enroscado alrededor de su corazón… pero al menos estará preparada, y el hecho de prepararse es un testimonio de sentido común. (Los Virgo suelen tener mucho sentido común).

La empatía sexual entre la Virgen y el Pez es en verdad empática. Estos dos son amantes natos. Incluso con un aspecto luminario adverso entre sus natividades, ciertamente no se rechazarán el uno al otro. Es más probable que descubran que riñen por todo menos por la manera de hacer el amor. Su polaridad química es potente y poderosa. La exquisita delicadeza del comportamiento sexual del hombre Piscis hará que su mujer Virgo responda cabalmente, como nunca respondería a un amante o marido más agresivo. En el deseo neptuniano de él hay un elemento de ternura y poesía que cautiva irresistiblemente lo etéreo de su corazón de Virgen, en tanto que el sosiego de Virgo, combinado con su pasión terrenal y con el trueno resonante de Vulcano, sorprende y excita al hombre Piscis, y aviva todos sus anhelos secretos de encontrar, mediante la unión sexual con la mujer amada, un hermoso sueño de éxtasis que recuerda vagamente… que siempre lo ha obsesionado, como una melodía familiar del pasado. Ambos son instintivamente generosos cuando hacen el amor, de modo que su fusión sexual casi nunca es un acto de exigencia, sino una mansa entrega mutuamente satisfactoria y apaciguante, sustentada por el afecto sincero y por la predisposición a tomar en cuenta las necesidades personales recíprocas respecto de la intimidad y de la manifestación física de su profundo amor. Sin embargo. es posible que estos dos no sean tan empáticos y dichosos a la hora de compartir no sólo sus corazones y sus cuerpos… sino también su dinero. A él le gusta compartir el suyo, pero es posible que ella sea renuente a imitarlo. De vez en cuando encontrarán a un raro Pez tacaño, o a un Virgo exageradamente generoso y despilfarrador, que aborda las finanzas con displicencia… pero no serán muchos. Es posible que ella piense que él es insoportablemente inmaduro y negligente en lo que concierne a las cuestiones materiales, y no vacilará en criticarlo cuando considere que ha sido imprevisor al dilapidar dinero en empresas que, a juicio de ella, carecen de una base sólida, o al esparcirlo sencillamente entre amigos, parientes y vecinos que tal vez no podrán devolverlo nunca. (En realidad él tampoco espera que lo devuelvan. Los Peces raramente prestan dinero… lo dan.) Es posible que él piense en privado que ella se interesa demasiado por el dinero, y el hecho de que se preocupe constantemente por éste, y de que lo regañe a él (y se regañe a sí misma) por razones de seguridad financiera, tal vez haga desaparecer el suave brillo que el Pez veía en sus ojos, y determine que su voz ya no suene como una campanilla de plata, sino más precisamente como el repique de una campana de alarma que lo pone sobre aviso de que le coartan la libertad de ser como es.

El defecto más visible de una mujer Virgo por lo demás casi perfecta consiste en su tendencia a ser exageradamente crítica y a reprender al hombre que ama. Lo cual es muy lamentable, porque el único defecto que este hombre realmente no puede soportar en el sexo femenino… es que lo regañen. Se siente frustrado cuando le parece que le ha fallado de alguna manera —de cualquier manera— y es posible que caiga en la tentación ya sea de vengarse, mostrándose agrio y enfadado, constantemente irritable… o de eludir el dolor de otra manera. Por ejemplo, adquiriendo el hábito de detenerse en un bar en el trayecto de vuelta a casa, de verter sus fábulas y otras historias sobre los pies en oídos extraños pero comprensivos, y de regresar luego a nado, porque no puede tenerse en pie. O puede recurrir a la evasión peligrosa, mortal, de las drogas. Quizá se refugiará en sus ensueños, hasta que la comunicación íntima que habían compartido antaño se disuelva en el hastío, y el silencio se levante entre ellos como una muralla de rencor y resentimiento mutuos. Como la chica Virgo valora mucho el sentido común, será sensato que decida, antes de que sea demasiado tarde, que se enamoró de este hombre por el sistema mágico que él tenía para llevarla navegando a su País de Nunca Jamás hechizado y secreto, donde toda clase de sueños que a ella le encantaría soñar si pensara que puede materializarse… sí se materializan. O por lo menos, él consigue dar la impresión de que casi podrían materializarse realmente, si ambos creyeran con suficiente vehemencia y durante suficiente tiempo. Ella debe admitir que no es muy sensato matar irreflexivamente, sin desearlo, el embrujo de él que alguna vez la conmovió hasta arrancarle lágrimas de ternura. Ni el déficit de dinero ni la acumulación de éste vale semejante sacrificio. El exceso de crítica puede hacerle perder al hombre Pez su amor propio, lo cual siempre es triste para Piscis. Ella debería recordar todos los portentos que la indujeron a amarlo inicialmente, y olvidar el resto. En cuanto a él, deberá comprender que a esta mujer puede lastimarla profundamente que le oculten secretos. Los signos de Tierra lo sienten todo profundamente. A veces, los hombres Piscis guardan secretos sin ninguna razón específica, sólo porque han adquirido el hábito de proceder así con los extraños. Pero ella no es una extraña. Es la chica de los ojos centelleantes, que lo entiende como nunca lo entendió nadie… y que lo escucha con afectuoso interés, cuando ningún otro lo escucharía. Casi todas las preocupaciones de ella provienen de que desea verlo feliz. Además, cuando el Pez enfrenta la verdad, debe admitir que lo beneficiará recibir algunos cuidados de una Virgen que se preocupe realmente por su futuro y por su paz espiritual.

Un análisis objetivo demuestra que él no tiene mucho talento para cuidar de sus propios intereses. Ella experimenta una gran ansiedad interior cuando una relación no parece tener una meta claramente definida, con un propósito determinado. A él no lo perjudicaría dejar amablemente que ella guíe la nave durante un tiempo, hasta que quede atrás la amenaza de tormenta. Luego, a ella la regocijará correr con él en pos de los misterios de Neptuno y las cascadas tentadoras, cuando se sienta a salvo y segura… pero preferirá pagar los billetes en metálico, en lugar de cargarlos en una tarjeta de crédito, endeudándose aún más. Como Virgo y Piscis son mutables, se complacerán en viajar juntos, en conversar juntos… y en general, se comunicarán muy bien. Es probable que discutan sus problemas y desacuerdos, que los analicen y los resuelvan. Cuando sus relaciones vuelvan a ser plácidas y dichosas, y cuando hayan recuperado la anterior confianza, intercambiarán regalos en el aniversario de su primera plática sobre los dedos de los pies. Ella le obsequiará un par de sandalias sentimentales, para caminar por la playa sobre la arena húmeda… y él le dará un par de imanes en un estuche diminuto… para recordarle, con una sutil técnica de Neptuno, qué es lo que ella perderá si algún día él debiera abandonarla porque le destroza el corazón al sentirse tan nerviosa y desdichada con él en el País de Nunca Jamás, hasta el punto de que él preferiría irse de su lado con tal de no hacerla sufrir. Probablemente ella captará el mensaje apenas abra el pequeño obsequio. Al fin y al cabo, es una Virgo. Su mente es rápida y sagaz. Y ella es sensata. Sabe que una almohadilla calefactora bajo las colchas y las mantas es un medio muy solitario para sustituir a cuatro pies calientes y confortables, y a veinte dedos íntimos, que se han familiarizado tanto entre sí a lo largo de los años que les basta un toque… para comunicarse cualquier deseo.

Adaptación de Linda Goodman

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