Hombre CÁNCER Mujer VIRGO

 

Resultado de imagen para parejas gorditas

El cangrejo cuenta con la chica virgen para desahogarse, piensa que ella es tan plácida y serena. Es tan asombrosamente inteligente… por tratarse de una mujer. (Los Cangrejos hombres tienen algo más que una pizca de machismo, y será inútil esperar que la pierdan por completo hasta que la imagen de «madre» haya experimentado una metamorfosis total, para lo que es posible que se necesite más de unas veintenas de años.) Además de ser tan inteligente, reflexionó él, es tierna y dulce, reconfortantemente comprensiva, excepto en esas pocas oportunidades en que él notó que se comportaba mal. Ligeramente malhumorada y crítica. Distante y altanera. Pero resolvió pasar por alto esos escasos trances. ¿Acaso él mismo no tiene un humor cambiante? ¿Quién puede entender mejor que él que una persona no siempre quiere decir lo que dice, cuando está abatida?

Así que junta su coraje y lo vierte todo en sus exquisitos oídos. Su triste y aterrador secreto. Le confiesa su pánico, tiembla y tirita, espera consuelo. ¡ALBRICIAS! ¡Ella sí lo compadece! ¡Ella sí lo comprende! No se ríe de él. Más aún, ¡tiene una respuesta! Y una respuesta muy lógica, sensata y práctica, además, sorprendentemente entrelazada con un asomo de la verdad esotérica… y mística. Se siente abrumado por el placer y el deleite puros. Ha procedido correctamente al confesárselo. Lo que sucedía, verán, es que durante un tiempo él había estado alterado y preocupado por los descensos en la Luna, por un motivo muy racional. Él es un Cáncer, regido por la Luna. A lo largo de los siglos, la mitología y los antiguos, los escribas y los profetas y los poetas, para no hablar de los astrólogos y los metafísicos, siempre han descrito a la Luna como la Señora de los Misterios (el mayor de los cuales consistía en elucidar qué hacía allí el presunto Hombre de la Luna), que urdía hechizos, poseía toda la magia de Merlín, y era la personificación misma de lo magnético y lo hipnótico. Cada vez que la veía henchirse hasta la plenitud, y menguar luego, hasta convertirse en la luna nueva y en una rodaja de limón, que lo convocaba con una promesa tentadora, se sentía lleno de temor reverencial y de anhelos íntimos. Cuando era niño acostumbraba a impetrar deseos a la luna nueva. Entonces aparecieron la pérfida NASA y esos astronautas entrometidos, resueltos a sacudir sus sueños, a exhibir groseramente el rostro y el cuerpo desnudos de su hermosa regente lunar. Las revistas se llenaron de profanaciones fotográficas de su Señora de la Belleza. Ahí estaba, patéticamente vulnerable, acribillarla de cráteres, cubierta de arena lúgubre y rocas monótonas, sin un resplandor ni un centelleo visible en ninguna parte. Nada de magia. Nada de misterio. Sólo frías masas de polvo, kilómetros de una nada uniforme. Esto desquiciaba su fe en sí mismo, en una forma que él no atinaba a analizar.

Su mujer Virgo lo escuchó en silencio, hasta que terminó, sin interrumpirlo como podrían haberlo hecho otras. Entonces la miró de soslayo para comprobar si eso le hacía gracia. No. Lo entendía perfectamente. Sus ojos claros reflejaban una clara comprensión de sus sentimientos, un interés inconfundiblemente genuino. Le dijo que era muy lógico que un Cáncer se indignara al ver que mancillaban tan grosera e inesperadamente la imagen de su propia regente, con descripciones tan mundanas y prosaicas. Era natural, agregó, que la gente se identificara vehementemente con sus planetas y luminarias regentes y personales. Señaló que tal vez un hombre Aries experimentaría la misma pérdida de confianza en sí mismo si lo obligaban a escuchar la noticia de que unos astronautas habían descendido en Marte (regente de Aries) y habían informado, al regresar, que la ígnea estrella roja estaba poblada de hileras de tiendas de golosinas, medusas trémulas y árboles de caramelos de gelatina. ¿Marte? ¡El gran guerrero, valeroso y arrojado! ¡El intrépido! ¿MEDUSAS Y CARAMELOS DE GELATINA? (El Soltó una risita, y se sintió mucho mejor.)  Ella le dijo categóricamente que a su juicio las historias que se cuentan acerca de la magia y el misterio de la Luna son veraces. El terreno que pisaron los astronautas no era la realidad. ¿Acaso las rocas y los cráteres modifican el poder místico de la Luna —que aún desconcierta a los científicos— en virtud del cual ésta hace fluir y refluir las mareas e influye magnéticamente sobre toda clase de elementos de la Tierra? No, no lo modifican. ¿Y qué decir de la Tierra?

Quien mirara este planeta desde el espacio, argumentó ella, imaginaría que se trata de una estrella razonablemente centelleante y excitante. Pero cuando uno se posaba realmente sobre la superficie de la Tierra y veía todos los quioscos de salchichas, el smog, la contaminación, los televisores, la codicia, la crueldad, la guerra, los traficantes, los pobres y los hambrientos, los crímenes y la droga y los borrachos y las rosquillas y los insecticidas y las carteleras —toda esa bazofia chocante—, ¿no era lógico que también quedara desilusionado? (Él asintió vehementemente, esperando que ella le contara el final feliz.) La Luna refleja el Sol, añadió ella. Es reflectora. No se parece a ninguna otra «estrella» o planeta del cielo, y es única en el sistema solar. Sigue siendo extraña y mística, y posee exactamente los mismos poderes que antes. La NASA no ha explicado el indiscutible control de la Luna sobre el movimiento de toda el agua de la Tierra y de toda la vida marina, ni su sincronización con dicho movimiento. Incluso la apertura y el cierre de las ostras se ajusta con precisión a las fases de la Luna. La auténtica verdad de la Luna, manifestó ella, no reside en su superficie, donde se la podría descubrir a simple vista. La auténtica verdad sólo puede ser vista con el Tercer Ojo y el corazón, combinados… observando que la Luna es la causa absoluta de determinados efectos. Y quizá la verdad íntegra será descubierta más tarde. Después ella le preguntó si alguna vez había pensado que quizá la Tierra, que parece ser una feria demencial poblada de ruido y absurdos, tiene un extraño poder en sí misma, que nunca hemos adivinado… para cambiar el destino de galaxias enteras.

Finalmente, terminó citando el axioma favorito de su tía abuela: «Cree sólo la mitad de lo que ves — sentenciaba la tía—. Y nada de lo que oyes.» Al día siguiente, prometió la Virgen, le daría un ejemplar de El principito, de St. Exupéry, que le aclararía todo. (La mayoría de los Virgo han leído El principito. y son aficionados a su texto. Todo lo que encierra un diminutivo los atrae irresistiblemente.) Casi siempre, la mujer Virgo se las apaña de alguna manera para conseguir que el chico Cangrejo se sienta protegido, abrigado y seguro. Como si todo estuviera crujiente y en orden y se comportara como debe comportarse en el mundo, y girara dentro de la órbita de él. Esta era la sensación que experimentaba en su infancia. Cuando su madre le decía que se tranquilizara, que todo marchaba bien. Sus pesadillas eran necias e irreales. Habría un nuevo amanecer y el mundo seguiría girando. Se desayunaría con cereales y traerían el periódico, como siempre. La mujer Virgo consigue que se sienta cómodo y reconfortado, como si fuera su viejo osito de peluche. Intuye que ella es una mujer fiable, íntegra y con sentido del deber. En esto se parece a él. La Virgen típica colocada en la situación normal, cuando ama realmente a su manso Cangrejo, raramente hará algo que pueda herirlo o alarmarlo de veras. Es reconfortantemente previsible.

Ella deseará que él sea igualmente previsible. Con sus rocas, sus cráteres y todo lo demás, la Luna continúa gobernando los humores cambiantes de este hombre, su risa, sus lágrimas, sus depresiones, sus euforias, sus enfurruñamientos, sus chistes, su compasión, su dulzura, su extravagancia y su simple testarudez. Igualmente, con su espíritu práctico y su sentido común, la chica Virgo está en condiciones de lidiar bastante bien con la fiebre trashumante del hombre Cáncer, con sus períodos de misantropía que él no puede explicar, con los temores que lo vuelven circunstancialmente tacaño, con la tierna consideración por los demás que lo vuelve repentinamente generoso. A ella no la molesta su naturaleza cautelosa, porque la suya también lo es. Compartirá asimismo la aversión de él por la prodigalidad y el despilfarro, su sentido de la responsabilidad, y su delicioso disfrute de la vida doméstica. Es muy probable que ella cocine, después de descubrir que él asocia la buena comida con la seguridad emocional, pero quizás esto no la haga muy feliz. (A menos que ella misma tenga su signo lugar o ascendente en Cáncer.) Algunas de sus peleas pueden ser producto del espíritu posesivo de él, típico del Cangrejo. Es posible que frunza el ceño si ella quiere trabajar o tener una carrera, a menos que su escritorio esté junto al de él, o que se asocien en una actividad comercial. Él es cardinal y ella es mutable, de modo que ella aceptará de buen grado la tendencia de él a querer dictar la mayoría de las reglas y a marchar un poco más adelante… siempre que no exagere. Él es un líder (aunque secretamente) y ella es una comunicadora. Por tanto, ella no experimenta la abrumadora necesidad de reclamar una independencia ostentosa, pero tampoco permitirá que sofoquen su libertad personal.

Él podrá darle órdenes, galantemente, y con anticuado encanto (tal como se las da a otros, hombres o mujeres), y ella no se sentirá agraviada ni armará un escándalo. Sin embargo, sólo obedecerá las sugerencias que le plazcan. Si no le placen, se lo dirá francamente, y hará a continuación lo que se le antoja. Cortésmente (como él), pero con la mayor determinación. Desde el punto de vista sexual, estos dos forman una buena pareja. Con la pacífica afinidad de los signos de Tierra y Agua, se fusionan en sus respectivos brazos, corazones y cuerpos, con mucha naturalidad. Es posible que a otros les parezca que la mujer Virgo proyecta un aire de pasividad. Pero el gran sentimentalismo y la sensibilidad del hombre Cáncer le permiten descubrir en ella reservas latentes de pasión. A menudo él consigue hacerla florecer con su propia forma especial de sentimiento, que es puro y delicado, como el cristal, y que carece de la pesadez de la emotividad exagerada. Es posible que ella se sorprenda entonces, al descubrir en sí misma una sensibilidad profunda que nunca imaginó tener. Es posible que la naturaleza básica de esta mujer sea fría y reservada (especialmente con los desconocidos), pero interiormente, es capaz de satisfacer con creces la gran necesidad de sensualidad y afecto en el acto amoroso que experimenta el hombre lunar. Ella responderá instintivamente a la ternura y la dulzura que son componentes inseparables de todo hombre Cáncer. Ambos abordan la pasión con respeto por sus implicaciones y su potencial más profundos. La unión sexual es algo que ninguno de ellos interpreta normalmente como un acto informal o frívolo (a menos que tengan planetas muy mal situados en sus horóscopos individuales).

No obstante su vulnerabilidad y su sentimentalismo emocional (que él oculta como un experto bajo su duro caparazón exterior), el Cangrejo posee una inteligencia equilibrada, vigilante. Es un negociante sagaz, y un excelente estratega en lo que concierne a todas las formas de relación humana. Ella demostrará claramente que admira todas estas cualidades. La Virgen no puede amar a un hombre que no ha conquistado su respeto, y el Cangrejo probablemente lo conquistará desde el principio. Sin embargo, si él fuera uno de esos Cáncer inseguros que «cultivan» sus temores infundados entregándose a las adicciones, las fantasías o la pereza, ella se fastidiará mucho, y no tardará en hacer sentir su disgusto mediante pequeños detalles inconfundibles. Como los rezongos. Rezongos amables, pero rezongos, al fin y al cabo.. Minúsculos recordatorios. Ligeros fruncimientos de ceño. Enfurruñamientos. La resignación propia de una mártir. O sencillamente se largará cuando él menos lo espere para iniciar una nueva vida a solas, casi sin un atisbo de emoción, una vez que haya resuelto partir. (Las Virgo no creen que el exceso de emoción sea sensato o práctico.) Dada la extrema sensibilidad de él a los agravios, y dada la propensión natural de ella a criticar, esta relación conlleva peligros intrínsecos. Pero ninguno insuperable: basta reconocerlos a tiempo, y eludirlos. Él tiene la sensibilidad suficientemente aguzada como para percibirlos. Ella es suficientemente analítica como para detectarlos. De modo que si dejan que la situación se les escape de las manos, realmente no tienen excusa.

Los ojos de ella (como los de todos los Virgo y Géminis, gracias al don plateado de Mercurio) son notablemente claros, e irradian inteligencia. Sus rasgos son delicados y virginales, por alguna razón imposible de definir. Excepto cuando su frente está velada por los problemas o surcada por arrugas de preocupación, su expresión es dulcemente plácida. Y por tanto… cuándo yace en brazos de él, bañada por la Luna, el Cangrejo puede imaginar, por un momento, que es su perdida Dama de los Misterios, la nebulosa diosa lunar de sus sueños obsesivos. Una vez que se siente a salvo con un hombre, la chica Virgo se transforma en una sinfonía de frágil feminidad. Al fin y al cabo, nació bajo un signo solar femenino. La crepitante autonomía de ella y su vago aire de altanería enmascaran su dulzura, pero ésta existe… y espera que la devoción paciente y perseverante del hombre Cáncer la reviva y la haga cantar. Aunque la Virgen y el Cangrejo se separen, la fuerte atracción kármica de su vibración 3-11 casi siempre los guiará hasta que sus senderos vuelvan a cruzarse inesperadamente, en una instancia definitiva de amistad y clemencia.

Adaptación de Linda Goodman

Si deseas hacer un análisis detallado de tu relación de pareja, puedes escribirme y solicitar una consulta.

Amada Astral

 

Carta Compuesta de la relación: método de los puntos medios

$54.00

 

Sinastrías de Pareja

La sinastría o análisis de compatibilidad, es el estudio comparativo de dos o más cartas natales, cuyo objetivo es interpretar y comprender la dinámica de una relación ya sea esta de amistad, pareja, familiar, sociedad u otra. Con ella podemos conocer tanto sus fortalezas como las debilidades.

$64.00

 

Tarot del amor y de la relación

En esta categoría te ofrecemos varias tiradas de tarot para revisar tu relación sentimental o lo que esa persona especial siente o piensa de ti.

$33.00

 

Consulta especial del amor

En esta consulta analizamos todos los aspectos astrales y del tarot que puedan ayudarte a comprender tu relación o tu situación sentimental actual.

$54.00

Sinastría de Almas

La Sinastría de Almas: esta nueva Sinastría incluye todos los asteroides del amor que la hacen más profunda y completa. Valentin (447) Adorea (268) Niño (4580) Juno (3) Alma (390) Karma (3811) Amor (1221) Unión (1585) Destino (6583) Compañero (8490) Caballero (29391) Cupido (763) Lujuria (4386) y más. También analizamos si se trata de relaciones de almas o llamas gemelas o afines como Eros y Psique, Orfeo y Eurídice, Zeus y Hera. O se trata de relaciones tóxicas o kármicas a través de Nessus y Deyanira, Plutón y Perséfone, Eco y Narciso, Asmodeo Y lilith como las parejas mitológicas. Esta es una gran oportunidad para que conozcas las fortalezas y debilidades de tu relación y saber si se trata de un vínculo predestinado.

$75.00

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.