La relación GÉMINIS-PISCIS

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De nada serviría fingir que Géminis y Piscis son signos solares tan compatibles, por naturaleza, como las  fresas y la crema. No todos, pero algunos de ellos, son tan incompatibles y hostiles. Sin  embargo, es posible un feliz compromiso entre Géminis y Piscis. Si existe entre ellos un aspecto Sol-Luna en trígono,  en sextil o en conjunción, podrán entenderse muy dichosamente, siempre que Géminis consienta en nadar de  cuando en cuando a través de las aguas de Neptuno para hacer compañía al Pez… y siempre que Piscis esté  dispuesto a volar valerosamente, una que otra vez, junto a los pájaros de Mercurio.  A pesar de ello, un signo de Aire nunca está totalmente cómodo en el elemento Agua. Siempre existe  la posibilidad de ahogarse… así como a un signo de Agua le resulta un poco alarmante volar sin paracaídas.  «¿Alguien podría colocarse por favor debajo de mí con una red, para atraparme si me caigo?» Puesto que ésta  es una configuración de signos solares 4-10, si descubrieran un aspecto Sol-Luna negativo entre sus  horóscopos, deberán recordar que la mezcla de aire con agua se debe realizar con cuidado, y no con  negligencia. De lo contrario el resultado podría ser una niebla truculenta o incluso un smog peligroso. Es fácil  entender cómo es posible que esto produzca un efecto desalentador o sofocante (o los dos) en el ámbito  comercial, en el seno de una familia, en una relación amorosa o entre amigos. Indudablemente, es una  experiencia desagradable sentirse desalentado (como Géminis puede serlo por Piscis) o sofocado (como Piscis  puede serlo por Géminis).

Géminis: ¿Comprendes que cualquier cosa que digas será utilizada contra ti? Piscis: No me importa. Eso  me ha pasado siempre.
Géminis: Deja de compadecerte a ti mismo. ¿Te declaras culpable o inocente? Habla. Siempre callas. Eso se  llama estar enfurruñado, y lo haces para fastidiarme.
Piscis: Oh, me declaro culpable, por supuesto. Culpable de ser humano, de tener necesidades y deseos  humanos… incluso defectos humanos. ¿Estás conforme?
Géminis: Eso depende. Tienes más defectos que la mayoría de las personas. Careces de la facultad del  razonamiento deductivo. Evitas las controversias, te pones taciturno y te niegas a discutir las cosas. Tu  mente anda divagando. Ayer no me prestaste atención en tres oportunidades distintas cuando te pedí que  hicieras algo, y sigues desentendiéndote de ello. Corres de un lado a otro escuchando los infortunios de  los demás mientras tu propia vida se desmorona. Eres un masoquista y un moroso. Dejas todas las cosas importantes sin hacer, mientras andas persiguiendo pompas de jabón y oliendo flores. ¿Eso te hace feliz?
Piscis: ¡Oh, sí! Nunca nadie ha sido más feliz. Por favor cuida que el jurado, y también el juez, sepan cuán  feliz he sido.
Géminis: No empieces a hablar del juez y el jurado. Ésta no es una audiencia judicial y tú lo sabes. Sólo  estamos discutiendo.
Piscis: Lo siento… pero hablas como un acusador público.
Géminis: No nos apartemos del tema. Dices que eres feliz. Éste es otro de tus mentiras de Neptuno. Es  obvio que en este momento estás triste. Evidentemente deprimido. ¿Por qué ahora no eres dichoso?
Piscis: Porque no hago dichoso a nadie… ni siquiera a ti. Lamento someterte a un careo, y te ruego que me perdones, pero… bueno, no confío en ti. Te tengo  miedo. ¿No te das cuenta de que tus palabras pueden lastimar cruelmente? ¿Vives totalmente ajeno al  hecho de que a veces eres despiadado y exageradamente crítico?
Géminis: No más que otros. Sólo soy suficientemente elocuente como para enunciar mis pensamientos con  claridad, y para comunicar mis sentimientos. No me callo todo, como tú. No soy hipócrita, como tú.
Piscis: Sí, es cierto. Eres inteligente. Manejas las palabras mucho mejor que yo. Incluso eres brillante, a  veces. Muchas veces. Pero… ¿alguna vez has sido feliz? Quiero decir, ¿has estado contento contigo  mismo, tranquilo? ¿Lo has estado? ¿Alguna vez?  (pausa)
Géminis: Yo… esto, bueno… claro. Naturalmente. ¿Por qué me lo preguntas? PISCIS: Quería saberlo. ¿Qué  significa la felicidad para ti?
Géminis: ¿La felicidad? ¿Qué significa para mí? Por ejemplo, saber exactamente a dónde voy, llegar allí cuando lo tengo planeado… saber quién  soy y qué quiero.
Piscis: ¿Quién eres? ¿Qué quieres?
Géminis: Tratas de confundirme, deliberadamente. Por consiguiente, me niego a contestar más preguntas.

Hay algunas cosas en las que Géminis y Piscis se parecen. Ambos dan una impresión general de ser esquivos,  de escaparse siempre de las manos, con un talento camaleónico para el camuflaje, tan difíciles de atrapar y  retener como las luciérnagas (Géminis) y los pececillos (Piscis). Sus maniobras mentales y físicas (las de  ambos) son rápidas, vertiginosas y evasivas, y primeramente reverberan en la luz delante de vuestras narices,  y después desaparecen. ¿A dónde se fueron? Bueno, ¿a cuál se refieren? El Pez acaba de meterse nadando  dentro de su profunda naturaleza emocional, para protegerse de otras preguntas, de otros padecimientos… y el  pájaro de Mercurio, por las mismas razones que el Pez, acaba de remontarse mentalmente hasta las nubes que  se agolpan sobre sus cabezas.  Han oído decir que los Piscis son almas muy viejas. Yo misma les he repetido, muchas veces. Es  cierto. Lo son. Han pasado por el diluvio purificador de muchas encarnaciones, y lo entienden todo y a  todos… excepto a sí mismos. El alma no puede llegar a la encarnación de Piscis si antes no ha aprendido, por  lo menos una vez, las lecciones de los otros once signos solares. Como algunas almas permanecen en la  experiencia de un mismo signo solar (o vuelven a ella) durante muchas vidas antes de asimilar el lado positivo  de la esencia de dicho signo, ya ven por qué el Pez es un «alma vieja».

También pueden entender por qué el Piscis enfrenta la más difícil de todas  las lecciones. Son regidos por Neptuno, donde las almas pueden deslizarse y resbalar, y olvidar algunas de las once lecciones aprendidas con tantos sacrificios, en razón de lo cual se ven obligadas, entonces, a volver a un determinado signo (como si  debieras volver a estudiar gramática, cuando creías haber aprobado la materia) o a renacer una y otra vez en  la misma vibración de Piscis, hasta terminar de asimilarla.  No es raro que los Piscis sean gente tan rara. Como grupo, parecen abarcar sólo santos y pecadores, y  prácticamente no hay un peregrino normal entre ellos. Sí, la experiencia de Piscis es la más vulnerable, la más tentadora para los ángeles… la que tiene más probabilidades de producir un «ángel caído». El Pez puede  desempeñarse muy bien en la escuela de Neptuno, hasta que un día olvida casualmente la generosidad que  aprendió mediante las encarnaciones de Aries, Sagitario y Leo, se convierte en un individuo mezquino… y  cae. O vive una plácida vida de ilustración, hasta que una mañana (o noche), olvida, como un amnésico, la lección de la equidad de Libra y juzga cruelmente a alguien… u olvida la vagamente recordada paciencia de  Tauro, y toma una decisión impulsiva que habrá de lamentar amargamente, demasiado tarde.

Ser Pez no es precisamente divertido. A estos hombres y mujeres les exigen que sepan mucho. Todos deben ceñirse al  código de honor kármico, lo que implica una prueba muy difícil para la virtud del individuo: es engañosamente liberal, pero inmensamente restrictivo  desde el punto de vista espiritual y ético. Y por eso, los Peces flotan por el intrincado laberinto de su existencia, y a menudo buscan patéticamente  su propia identidad. Cuando tienen una vislumbre de su auténtica imagen en el espejo de la vida, reaccionan  al principio con terror, y después con incredulidad. Lo que ven es un ser divino, que a la humildad de Neptuno  le resulta difícil aceptar. De modo que lo niegan, se ocultan de él, y finalmente lo eluden, refugiándose en la  profesión de actor o en la música, y a menudo en la evasión de las drogas, el alcohol o la ilusión. Unos pocos  se estabilizan en algún tipo de ambición mundana, en el entorno material, que es totalmente ajeno a la esencia  imaginativa de Neptuno, y por tanto ésta no es, obviamente, su ruta hacia la felicidad. La mayoría de los Piscis, sin embargo (afortunadamente para el resto de nosotros), se refugian en actividades creativas, en los  servicios públicos, la ciencia, la religión, la curación, la enseñanza… o en la consagración personal plena a los amigos, vecinos y parientes.

Si el Pez no se entiende a sí mismo (o a sí misma), los Gemelos de Géminis están más que dispuestos a  elucidar el misterio. Las personas regidas por Mercurio creen que pueden resolverlo todo, desmontándolo,  estudiando cómo funciona y armándolo de nuevo. Pero después de practicar su frío análisis crítico de Piscis, a  veces dejan las piezas esparcidas, y omiten volver a colocarlas tal como las encontraron. El Pez desmontado por Géminis puede revolcarse impotentemente durante años, mientras se esfuerza por recuperar su amor propio. Géminis se siente estimulado a despejar la confusión perpetua que flota sobre Piscis, utilizando la  mente de Mercurio, filosa como una navaja, pero algunos Gemelos no pueden zambullirse a la profundidad  necesaria para superar aunque no sea más que la barrera de algas marinas… como gallinetas humanas, que  picotean la nada, incapaces de ver el fondo del océano o de calcular su profundidad.  El Piscis más sagaz generalmente contemplará con indulgencia, si no con auténtico afecto, las piruetas a  veces infantiles de los Gemelos. Si Géminis vive (como muchos Gemelos) en un reino encantado de  quimeras, Piscis también lo visitará allí con mucho gusto. Pero Géminis suele analizar y rotular todos los  reinos místicos, incluso mientras retoza en ellos, y esto le estropea toda la diversión a Piscis. Un sueño es un sueño… ¿por qué acercarse demasiado, y escudriñarlo con excesiva atención? Piscis no soportará los sondeos  personales ni los interrogatorios tenaces del curioso Géminis.

Si lo acosan con demasiada frecuencia, el Pez  se irá nadando a otro río, u optará por el ardid más fácil del engaño, que puede oscilar entre la sutil evasión y  la mentira  cabal… que Neptuno justifica como una «simple» defensa contra la intromisión en la intimidad  personal.  A veces el hombre o mujer Piscis se vengará inconscientemente de Géminis, que lo obliga a  reacomodarse sin cesar, y se negará a reaccionar vehementemente ante la exuberancia con que los Gemelos le  comunican un nuevo plan o idea maravilloso. Este puede ser el comienzo del fin, porque Géminis no puede  soportar por mucho tiempo que le salpiquen sus entusiasmos y raptos de inspiración con el pesimismo de  Piscis, ni que se los enfríen con los paños húmedos de Neptuno. Cuando quieren, los Peces pueden prestar una ayuda reconfortante, con mucha fe y ánimo alentador. Cuando no quieren, bueno… puede llegar el momento  en que el pájaro de Mercurio se encuentre en la rama, cantando solo.  Hay algunas cosas que estos dos pueden compartir dichosamente, algunos aspectos en los cuales tienen  una semejanza notable. Por ejemplo, en la valoración de la belleza. Supongo que la mayoría de nosotros no  prestamos suficiente atención a la belleza, pero Géminis y Piscis tienen una clara conciencia del encanto  transitorio de la Naturaleza, de la rotación de las estaciones, del amanecer y el crepúsculo, y ambos son  generalmente propensos a bañar sus almas en el arte, la poesía o la música… en la palabra hablada o escrita. Piscis absorbe la belleza estáticamente, en silencio. Géminis sonríe, con temor reverencial y emocionado  asombro. De alguna manera, la belleza hace converger al Pez y los Gemelos, forja un puente sobre el cual  ellos pueden arrojar un rayo de sol, y llegar quizá cada uno al otro lado de su pareja.  También se parecen porque es difícil conseguir que cualquiera de los dos preste estrictamente atención a  lo que se les dice, o mire de frente a su interlocutor durante algo más que una fracción de segundo.

Los ojos  de Géminis son penetrantes, alertas, a veces burlones. Los de Piscis son tiernos, errantes, líquidos y están  llenos de comprensión cuando se fijan en nosotros, cosa que no sucede a menudo. Los ojos de Géminis  también se fijan sólo fugazmente, y después saltan incansablemente de acá allá, como los de un pájaro. La  mente de Géminis y Piscis también deambula, como sus ojos, aunque por razones distintas: para separar  galaxias.  La razón por la cual los Piscis son tablas de resonancia tan formidables para el resto de nosotros consiste  en que los Peces han pasado por todo, en un sentido kármico o espiritual. Han aprendido cómo apañárselas sin  la atención y la adulación constantes. La fuerza de Neptuno, el arma de los Piscis contra los desencantos de la  vida, consiste en saber apañárselas sin la una y la otra, y en no quejarse por esta carencia. Ello los hace más  fuertes de lo que parecen, mucho más resistentes de lo que semejan ser. Los Peces están acostumbrados a que  se desentiendan de ellos, aún antes de haber nacido. Sin embargo, los Géminis están habituados a que los  escuchen y les presten atención desde que son chicos bulliciosos. Lo cual nos trae a una de las principales fuertes de lo que parecen, mucho más resistentes de lo que semejan ser. Géminis debe comunicarse,  necesita expresarse, y el comprensivo Piscis casi siempre encuentra tiempo para escuchar con sincero interés  tanto las angustias como las emociones de los demás. Géminis no podría sobrevivir sin un auditorio que  valore la magia de las bellas retahílas de palabras de Mercurio. Y el Pez no podría sobrevivir sin sentirse necesitado. Pero es posible que después de un tiempo los Gemelos pierdan este inmenso don que le ofrece  Piscis, si los delicados anhelos de Neptuno tropiezan con una indiferencia constante. Habrá señales. Indicios  claros. Y cuando aparezcan, habrá que prestarles atención. El mejor momento para enmendar un error se  presenta cuando éste es pequeño.

Géminis:  ¡Una revista acaba de aceptar el artículo que escribí! ¿No te parece una gran noticia?  ¿Ves qué rojizas están las nubes allí? ¿Has oído lo que dije acerca de mi artículo para la revista?
Piscis: Lo siento. Temo que no estaba escuchando.

Adaptación de Linda Goodman

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5 Comments

  1. Esto es lo más hermoso que e leido!!justo estoy enamorado de una chica de Piscis,ahora más que nunca deseó ganarme su corazón,yo soy hombre de Géminis!!

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