Mujer GÉMINIS Hombre CAPRICORNIO

Ya sea que ambos permanezcan poco o mucho tiempo juntos, el hombre Capricornio nunca conseguirá entender por qué la chica Géminis no atina a ver claramente lo que para él es muy obvio: las consecuencias de la palabra y la acción, que son, inevitablemente, la recompensa o el castigo. La ley de Newton en virtud de la cual «Toda acción produce una reacción», le parece patente. ¿Por qué ella no la ve también? Desde la perspectiva de ella, el error de él consiste en interpretar el mundo material como una realidad… y la imaginación como un pasatiempo independiente, entretenido. La mente de ella está atareada, sondeando, disecando, buscando, calculando y deambulando montada en el viento, todo al mismo tiempo, lo cual puede determinar que dos mundos se fusionen en uno: el mundo «real» y el mundo de la imaginación, de las posibilidades. Las respuestas que esta actitud mercurial provoca en la Cabra son múltiples y consecutivas. Al principio, reacciona con excitación. Después de un tiempo, la excitación se transforma en aprensión. Nada de lo que ella dice y hace tiene sentido para él, desde un punto de vista lógico, práctico. Finalmente, su aprensión se troca en severidad, y entonces él se desconecta. Una vez que Capricornio ha decidido que un tema no es digno de discusión, ya basta. Puede ser brusco, cortante y duro. «No hablaremos más de esto. El tema está agotado.» Para la chica Géminis un tema nunca está totalmente agotado. Siempre se presta a nuevas discusiones, a nuevos enfoques. Sin embargo, no obstante su gran simpatía, le resultará difícil reencauzar a la Cabra, cuando ésta se ha desconectado.

La circunstancial actividad frenética de Géminis puede parecerle frívola a Capricornio. Ella exhibe una aparente falta de apego en su compromiso con la vida. Pero él encontrará suficientes causas para admirarla cuando estudie la forma asombrosa en que funciona su mente, desatando nudos con la mayor facilidad y hallando sin esfuerzo la solución de problemas intrincados. Y por lo menos al principio, ella respetará su sabiduría, totalmente distinta de su propio intelecto y sagacidad vertiginosos. Esto tenderá entre los dos un vínculo de anhelo, que puede ser al mismo tiempo purificador y vigorizante. Sin embargo, después de un tiempo, es posible que las diferencias esenciales de sus respectivas naturalezas asuman una mayor visibilidad. Capricornio tiene una cierta seriedad que puede deprimirla, y en la idiosincrasia de ella hay una curiosa versatilidad que puede ofuscarlo. A menudo sus temperamentos, personalidades, caracteres y motivaciones están separados por grandes distancias. Tomemos sus respectivas familias. Si él es un Capricornio típico. está muy ligado a mamá, papá, la tía, el tío… y una legión de primos. No, no me olvidé de los hermanos. ¿Cómo podría olvidarlos, cuando están tan presentes? Cuando no están presentes, él habla de ellos. Si ella es una Géminis típica, tal vez quiera sinceramente a sus familiares, e incluso es posible que sea afectuosa con ellos, pero de una manera etérea, informal. No se siente tan apegada a los lazos familiares como la Cabra. Ella marcha por sus múltiples caminos, ellos marchan por los suyos, y si los unos y los otros se cruzan de cuando en cuando… ¡estupendo! Si ella no se deja sofocar por sus propios parientes, obviamente no le regocijará que los de él anden rondando siempre por allí y sean el tema principal de conversación, aun cuando estén ausentes.

Sumemos a esto su actitud respecto del dinero. Les gusta a ambos. Ninguno de los dos tiene nada contra el dinero. Pero ella lo utiliza para repartirlo en torno, para gastarlo y disfrutarlo. Él lo usa como una especie de sedante. Mientras sabe que está en el banco, puede distenderse y respirar con tranquilidad, confiado en la certidumbre de que es un ciudadano cabal, al que no pueden ocurrirle desastres financieros imprevisibles. Capricornio opina, respecto del dinero, lo mismo que el rey de los yacimientos de oro pensaba acerca del metal precioso: el lugar más seguro para guardarlo está bajo tierra. A juicio de Capricornio, el lugar más seguro para guardar dinero es el banco. La mujer Géminis no entiende para qué sirve dejarlo dormir allí, sin hacer nada, cuando es posible gastarlo. Intereses, querida. Rinde intereses. Entonces es posible que ella exclame, con uno de sus súbitos arranques mercuriales: «Pero sólo sirve para multiplicar el dinero, que se queda durmiendo allí, sin hacer nada». ¿Por qué dice «sin hacer nada»? ¿Acaso no trabaja? Y además le produce a él una sensación de paz espiritual. A ella le produce una crisis de frustración. Cuando el hombre Capricornio está ofuscado, enfadado o disgustado, se enfurruña, adopta un comportamiento silencioso y hosco. Y cuando ella se encuentra en el mismo estado, puede ser cáustica, amarga y sarcástica. Los estados de él son de colores marrón oscuro, índigo, negro y azul, pero también son, hasta cierto punto, predecibles. Los de ella nunca lo son. En determinado momento puede ser tan plácidamente regocijante como una brisa primaveral, y un momento después tan destructiva como un tornado. Al principio puede ser incansablemente activa, y luego pasiva y taciturna. Sonríe, y sus ojos expresivos irradian un encanto mercurial. Fascinante. Una arruga surge de la nada y le atraviesa la frente. Ahora le brota una lágrima en la comisura del ojo. Le tiemblan los labios. Es bella cuando está triste. De pronto sé le ocurre una idea alegre, se incorpora de un salto, le echa los brazos al cuello y le estampa un beso en la nariz.

Sus humores versátiles son tan fugaces como los de Campanilla de Cobre: pura fantasía frívola, como una mariposa, y después lógica y concisa, sucesivamente, en rápida progresión… primero profundamente intelectual, y después totalmente abstracta, casi mística. Pero su ensoñación no dura mucho. Géminis tiene demasiados elementos de escepticismo nato para ser auténticamente mística. De cuando en cuando, tropezamos con un capricorniano al que le encanta resolver misterios y descifrar enigmas, y esta Cabra seguirá a las Gemelas por los senderos y atajos retorcidos y tortuosos de Mercurio con abrumadora fascinación. Ella se parece a las piezas multicolores y dispersas de un rompecabezas, a la espera de que alguien las ensamble. Además, es delicada y femenina, tiene una risa alegre, y luce bien, tomada de su brazo. A los capricornianos les gusta tener una mujer de esas que uno puede exhibir con orgullo delante de los demás. El hecho de conquistar el amor de una criatura tan excitante es en verdad un logro, un triunfo nada despreciable, y los regidos por Saturno son muy aficionados a los logros y los triunfos. La Cabra debe trepar. Los capricornianos disfrutan del paisaje que se contempla desde la cima de la montaña. Les agrada que los admiren y los respeten. Ostentar una esposa o amante Géminis (en el caso de él probablemente se tratará de una esposa), que es varias mujeres a la vez, y todas ellas seductoras, hermosas, talentosas, espabiladas y femeninas, es algo que despertará la envidia de los hombres menos afortunados.

Pero deberá recordar el consejo astrológico en virtud del cual, no obstante su deliciosa feminidad, ella tiene una mente masculina. Esto es algo que le harán recordar en más de una ocasión. Hay capricornianos que esporádicamente brincan al bailar jubilosamente, sobre todo en la edad madura, cuando tratan de recuperar lo que nunca descubrieron en la juventud, o lo que no buscaron por timidez, o lo que no disfrutaron porque estaban demasiado atareados triunfando y trabajando… así como hay Cabras de movimiento más rápido, más verborrágicas, más descuidadas que cautelosas. Pero éstas son decididamente excepciones a la regla de Saturno. La mayoría de las Cabras son modelos de circunspección. En verdad, inicialmente sus proposiciones románticas son tan trémulas y cautelosas, tan lentas y deliberadas, que al principio ella inclina la cabeza a un costado, como si estuviera escuchando un susurro. Probablemente él estará vestido con ropas discretas y de buen gusto, le sonreirá con una expresión peculiarmente atractiva, perezosa, y su dulzura y su estabilidad apaciguadora estarán combinadas en las dosis justas para intrigarla y hacerle pensar que este hombre sí que la entenderá y no se enfadará con ella. Él parece dichoso de complacerla, conmovedoramente agradecido de tener una mujer a quien contentar.

Lo regocija estar enamorado, y ella intuye que se trata de un hombre que no será infiel a sus juramentos, una vez comprometido. Es a esta altura, infortunadamente, cuando es posible que empiece a ponerse nerviosa. Se trata del efecto de la palabra «comprometido». A Géminis no le gustan ni las insinuaciones de compromiso. Si el amor es auténtico, durará. Preferiría que sea así, por supuesto, pero a ella no le agrada firmar contratos a largo plazo en cuestiones de romance. Hay que dejar que éste se desarrolle solo. Si resulta una relación eterna, ¡estupendo! Pero pedir garantías —pretender garantías— no concuerda con la forma en que Géminis juega el juego. En el aspecto físico, es posible que se sorprendan el uno al otro al intercambiar una comprensión instintiva de anhelos mutuos. El sexo no es, para ninguno de los dos, algo afín a las llamas ardientes de la pasión incontrolable. Tanto Capricornio como Géminis buscan la unión sexual como un medio para alcanzar el sosiego y la comodidad. Normalmente, no tendrán demasiadas exigencias emocionales el uno con el otro. Sin embargo. en algunas ocasiones esporádicas él necesitará hacer un despliegue físico, juguetón y afectuoso, de grandes abrazos y cosas parecidas, pero no encontrará en ella la reacción apetecida… la mujer Géminis necesitará palabras de amor, expresiones verbales destinadas a estimularla para emprender el acto sexual, y no las escuchará.

Exceptuando estas áreas de posible descontento y ligera frustración, los dos podrán compartir sexualmente su amor con placentera compatibilidad. Como la vibración 6-8 influye fuertemente sobre su convivencia, es posible que el sexo sea un factor dominante, o por lo menos muy importante, en su relación, y posiblemente él la habrá magnetizado al comienzo con un fuerte atractivo físico, que es difícil que se disipe mientras permanezcan juntos. Y es probable que, para sorpresa de amigos y parientes, permanezcan juntos definitivamente, sobre todo si existe una conjunción o un aspecto sextil o trígono Sol-Luna entre sus respectivos horóscopos. Aun sin esta ayuda planetaria, es probable que sigan siendo amigos después de separarse. Esto no les sucede a todas las parejas de la vibración 6-8, pero es muy probable que sí les suceda a las Gemelas y la Cabra. El amor se las apaña para derretir el hielo del corazón regido por Saturno. Hay algo en este hombre, una vez derretido, que la hará estremecerse de anhelo ante la imagen de absoluta adecuación que proyecta cuando está con ella: la promesa de alcanzar el colmo de la dicha mediante su relación. Es posible que más tarde ella piense que la Cabra no ha cumplido su promesa tácita, a medida que la vida empieza a parecerle monótona a la mujer Géminis, que se siente encadenada a la existencia un poco mundana, pero segura, de Capricornio. Igualmente, ella no debería olvidar que entre todos los amantes y parejas él es el candidato con más probabilidades de ser excitante en la tercera edad, de rejuvenecer, de tornarse más libre (más parecido a ella) a medida que envejece. Si ella espera, es posible que aquella promesa de adecuación se cumpla, al fin y al cabo.

Géminis es impaciente y no le gusta esperar. Pero debería hacer el esfuerzo, porque si lo hace, las recompensas valdrán la pena, y es posible que ella descubra junto con él un gran secreto: que en la interrupción del movimiento inquieto se puede hallar la forma y la configuración auténticas del amor, y se puede revelar su belleza más íntima. Y la belleza es lo que busca desde que era niña su corazón escindido. Paciencia. Cuando se trata de este hombre, la palabra clave es: «paciencia». Ella debe cultivarla. Es posible que una chica Géminis enamorada de una Cabra lea esto y se pregunte por qué habrían de necesitar semejante consejo. Son tan felices… en este preciso momento. Bueno, no se le enseña a nadar a una persona que se está ahogando. Se le enseña anticipadamente… por si acaso. Una vez más, Gemelas, la palabra clave es PACIENCIA.

Adaptación de Linda Goodman

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6 Comments

  1. si yo tengo paciencia estoy a la caza de una cabra muy escurridizo pero vuelve solo. le gustan las palabras fuertes a veces jugamos aunque aún no hay nada comprometedor se k le llamó la atención y se siente cómodo conmigo solo me falta ese paso k los dos no damos a veces sus miedos me los traspasa y trato de sacarlos y hago k vuelva a la calma todo bueno tendré paciencia porque ese hombre me cautiva .

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