La relación GÉMINIS-CAPRICORNIO

«¿Qué se proponen estos Géminis? ¿Qué posición ocupan? ¿Dónde están?», grita el Capricornio sinceramente desconcertado, mientras procura tratar con los Gemelos. «No están en ninguna parte — responde el astrólogo—. No están en ninguna parte y sin embargo están en todas. Es difícil de explicar, si no se toma en cuenta que cada Géminis es por lo menos dos personas.» ¿Creen por casualidad que una Cabra va a aceptar una respuesta tan obtusa? Imposible. Es demasiado efímera, demasiado abstracta para suministrar una solución práctica al problema. Así que no ensayen la astrología con los capricornianos cuyas vidas son desplazadas de la órbita de la rutina fija por las extravagancias de un par de Gemelos ocultos dentro de un Géminis. Será inútil. No sé con exactitud qué es lo que sí dará resultado, pero esto será inútil. Pueden tratar de explicarle a Capricornio que Géminis es un signo de Aire, y que en consecuencia las personas regidas por Mercurio se parecen mucho al viento. El viento es invisible, pero fuerte. Puede ser amigo o enemigo. Es más o menos neutral (como Suiza). A veces arrancará de cuajo edificios enteros. A veces, no. El viento es imprevisible, y Géminis, también. El viento es libre e impredecible, y es imposible adivinar en qué dirección soplará.

Ésta es una pregunta que sólo formulan los necios, y por tanto cualquier astrólogo que intente contestarla será un necio. Igualmente, todo esto no impresionará a la Cabra, que, después de todos sus afanes, seguirá preguntando en qué dirección sopla este viento específico. Díganle que hacia el Norte. Sopla hacia el Norte. Y después olvídenlo. Aunque el viento emocional de Géminis estuviera soplando hacia el sur, el este o el oeste en el momento de la discusión, pueden estar seguros de que al cabo de un par de horas soplará hacia el norte. ¿Ven? Estos problemas siempre se pueden solucionar, con buena voluntad. El taciturno Capricornio no admitirá la facundia de Géminis si ésta prolifera demasiado. Aunque a la mayoría de las Cabras les gusta escuchar indirectamente chismes sobre los famosos (los que han triunfado, aunque sólo sea en sus propias comunidades), pocas veces se inclinan a participar personalmente en ellos. (En los chismorreos, quiero decir. Siempre están dispuestos a participar en la fama.) Para Saturno, el regente de Capricornio, la prudencia es el comienzo de la sabiduría, para hablar como para actuar. Simbólicamente, Saturno es el planeta de la sabiduría ganada mediante largas pruebas de iniciación en muchas encarnaciones, y es tradicionalmente el regente de la cultura hebrea. También es el regente de los exasperantes empleadores y los abuelos mandones, y de todos los usufructuarios de la autoridad, incluido el Gobierno: de todas esas personas e instituciones que disfrutan cuando dicen «NO». «Categóricamente NO» (por su propio bien, claro está). «Sí» es una palabra extranjera para la Cabra típica.

A los capricornianos incluso les resulta difícil pronunciarla, y algunos la sustituyen por otras como «okey» y «eso supongo». Incluso conozco a una Cabra que reemplaza el sí por otra palabra (pronunciada con mucha suavidad)… hábito este inexplicable pero no por ello menos típico. De modo que a Capricornio no le gusta decir SÍ. Creo que esto tiene algo que ver con la seguridad pecuniaria o financiera. Para Capricornio, «no» es una sílaba de la palabra «economía», y «sí» es una sílaba de la palabra «asilo». Algo por el estilo. Ésta es una configuración de signos solares 6-8, lo cual significa que Capricornio atraerá a Géminis por una razón relacionada con el misterio, la muerte, el sexo, la reencarnación, la hipnosis, la psiquiatría… o con alguna distorsión de la mente. Uno de estos elementos estará implicado sutil o inconscientemente. A la inversa, la Cabra siempre encontrará una aplicación útil a los Gemelos, y a menudo Géminis terminará sirviendo de alguna manera al ligeramente egoísta Capricornio. En la relación aflorará una forma u otra de altruismo, ya sea en el ámbito del grupo familiar, de los negocios. de la amistad o del amor. Pero al fin y al cabo alguien debe sacrificarse cuando dos personas tienen caracteres esencialmente tan distintos.

Los capricornianos se visten a la antigua, con refinada elegancia, y esta aureola ilustre no es más que el medio apropiado para irradiar la sabiduría y pericia de Saturno adquiridas mediante la experiencia. Las actitudes de algunas Cabras también huelen a naftalina. La mayoría de los capricornianos desprecian los muebles modernos, y prefieren lo tradicional, lo viejo, lo perdurable. Dejen que los Géminis se ciñan al pensamiento moderno y decoren sus hogares con plásticos y cromados refulgentes. Capricornio piensa que lo verificado y auténtico es lo más sensato. Nadie puede discutir la superioridad de la artesanía. Yo no la discutiría, desde luego. Pero Géminis tal vez sí. Los regidos por Mercurio pueden argumentar en defensa de cualquier punto débil y hacerlo pasar por razonable o viable. Excepto en una discusión con la Cabra. Los capricornianos rara vez son víctimas de la persuasión geminiana. Oh, puede suceder, pero cuando sucede, muy de cuando en cuando, las Cabras descubren enseguida la manipulación mental, intuyen que los dados psicológicos que emplean contra ellos están cargados, y se repliegan, resueltos a no dejarse pillar dos veces con la defensa baja. En los capricornianos hay algo más que una pizca de la magnificencia y serenidad de la Naturaleza, y tienen un reflejo del porte majestuoso de la cabra montés. Todo esto atrae lógicamente al inquieto Géminis, que busca el reposo espiritual con más desesperación de la que jamás habrá de demostrar o confesar.

El hombre, la mujer o el niño capricorniano, circunspecto pero bondadoso y afable, puede suministrar una base de seguridad emocional, estable, serena y racional, que a los Gemelos les resulta al mismo tiempo reconfortante y necesaria: un lugar donde plegar las alas entre un vuelo y otro. La vida se desplaza tan velozmente para los Géminis, que a menudo se convierte en un borrón alarmante, y a veces necesitan apaciguar su frenesí interior. Capricornio parece ser casi un morador del sosiego, de los bosques verdes y silenciosos, y puede aportar muchos momentos de tranquilidad a los Gemelos que se detienen a descansar un poco. Junto a Capricornio, Géminis puede estudiar las formas de la vida y el amor, ciñéndose a la marcha más parsimoniosa de Saturno. Capricornio también puede aprender de Géminis. Éste, inocentemente egocéntrico, independiente y curioso en el plano intelectual, tiene la aptitud mágica de internarse temporalmente en todos los libros que ha leído, en todas las películas que ha visto, en todas las sinfonías que ha escuchado, y de moverse en ese mundo llamado imaginario con tanta naturalidad y soltura como si estuviera en su reino natal. Por consiguiente, los Gemelos pueden darles a las Cabras una valiosa lección acerca de la forma de ser algo más que un visitante en los mundos de la literatura, la música y el arte… pues es en estos mundos quiméricos donde ellos viven. Géminis sólo vuelve a esta Tierra por una obligación kármica, para reingresar en una prisión de carne después de una larga temporada de ensoñación en otros niveles de conciencia.

Capricornio se beneficia de ello, porque a la Cabra le resulta muy difícil comprender la realidad de cualquier otro lugar que no sea la Tierra. Capricornio está muy arraigado en ella, es muy práctico y terrenal, tanto en el nivel consciente como en el inconsciente. Por supuesto, hay unos pocos capricornianos cuyas imaginaciones centellean durante una tormenta de verano, cuyos espíritus se maravillan y deambulan en una noche serena y poblada de estrellas, que exhiben un travieso sentido del humor, que entienden de psicometría, de OVNIS, de telepatía… y de los misteriosos portentos de la Gran Pirámide. Pero la Cabra más típica no pierde el tiempo cavilando sobre cosas que no se pueden desmontar y volver a armar mediante el uso de un plano. Cuando los capricornianos vuelan, hacen sus reservas con tiempo, para mayor seguridad. Cuando viajan en auto, llevan consigo un mapa de carreteras, para no equivocarse. Pero no hay planos ni mapas para guiar al viajero astral. Para viajar fuera del cuerpo, por mundos situados más allá de los sentidos materiales o físicos, no se necesitan reservas… sólo fe. Hay que admitir que cuando Géminis investiga otros mundos, no actúa necesariamente motivado por la fe o la sed espiritual. Lo que motiva generalmente a los Gemelos es la simple curiosidad, esa misma que mató al gato del cuento pero que no parece ser fatal para los pájaros de Mercurio.

Una cantidad sorprendente de capricornianos satisfacen el apetito de su alma mediante el sistema, aprobado por Saturno, de consagrarse al arte. A veces lo coleccionan, lo disfrutan, se convierten en mecenas, o pintan, bosquejan o dibujan personalmente. Algunos se convierten en actores profesionales o dramaturgos. Unos pocos se dedican a alguna variante de la música. Pero independientemente de lo que es o hace, la Cabra mantiene ambos pies sólidamente plantados en la tierra firme, ¿y hasta dónde puedes mecerte en una estrella con ambos pies apoyados en el suelo? Hay que estirarse un poco para entrar en otras galaxias. De todas maneras, cualquier actividad creativa, de cualquier tipo que sea, es afín a la conciencia embrionaria de que existe algo más allá de los cinco sentidos, con el atisbo de un sexto, incluso de un séptimo… y otro más. Los antiguos afirmaban que Saturno es un planeta de siete dimensiones. Nosotros vivimos nuestra existencia en la tercera dimensión, mientras que el tiempo mismo, él ahora eterno, como sabía Einstein, es la cuarta dimensión. Seguramente la séptima debe contener una sabiduría más sublime incluso que la que puede contemplar Géminis. Pero Saturno guarda bien su secreto, con la habitual discreción y el habitual silencio propios de Capricornio.

Los capricornianos tienden a ser circunspectos. Los Géminis son conversadores natos y naturales. ¿Cuál de los dos tiene razón? Los dos… cada uno a su manera, siempre que ninguno impida que el otro haga lo suyo. Cuando se trata de estos dos signos solares, «hacer lo suyo» es una cosa rara. Pero el diccionario da varias definiciones de «raro». Por un lado, es sinónimo de «extraño», y por otro, se emplea en expresiones como «de rara perfección, de rara hermosura», con el significado de «extraordinario».

Adaptación de Linda Goodman

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