Mujer GÉMINIS Hombre ESCORPIÓN

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Debemos empezar por admitir que algunas relaciones compuestas por esta mezcla de Aire y Agua son  coronadas por el éxito: hay algunos Gemelos y Águilas que se las apañan para forjar un amor perdurable,  construido en común sobre una base sólida de respeto mutuo. No son muchos, pero hay, algunos.  Si los aspectos Sol-Luna son armoniosos, pueden hallar la dicha con tanta naturalidad como cualquier otro  hombre y mujer de la estirpe de Adán y Eva, aunque deberán cuidarse más que la mayoría de los amantes de  esa vil serpiente. Sin embargo, en ausencia de ese estímulo astrológico (si sus luminarias y otros planetas  tienen un aspecto adverso en sus cartas). a estos signos específicos de Aire y Agua les resultará más fácil y  seguro circunscribirse a la amistad, evitando los vendavales de la pasión y las aguas más profundas de los  juramentos eternos. No les está vedado el alcanzar un alto grado de compatibilidad, pero ambos deberán estar  dispuestos a esforzarse constantemente.  Para empezar, «eterno» es una palabra que asusta a la mujer Géminis tanto como la palabra «temporal» asusta  al hombre Escorpión. No se trata de que ella sea incapaz de seguir amando y siendo fiel a un hombre, porque  esto es precisamente lo que les ocurre a muchas chicas Géminis, pero la fidelidad y la perennidad deben  infiltrarse en ella sutil, gradualmente, paso a paso, hasta que quede totalmente implicada en la relación, sin  notarlo. El hecho de emplear prematuramente la palabra «eterno», o de pronosticar el desenlace del romance  cuando ella preferiría adivinarlo, le estropea la diversión: A la inversa, no se trata de que el hombre Escorpión  no pueda soportar los acuerdos «temporales» tan bien como cualquier hijo de vecino, sino de que el empleo  de la palabra despierta en él dudas y recelos instantáneos, que estropean su sensación de dominio y poder  sobre la relación.

Inicialmente, él se sentirá cautivado por el encanto innegable de la chica Géminis, por las burbujas de  champán de su voz, por su mente lúcida, por su conversación sagaz y por su ligereza de tacto en todas las  situaciones. Naturalmente. Al fin y al cabo no es más que un hombre, a pesar de su máscara y su capa de  Batman, y es tan susceptible como cualquier otro signo astrológico a la atracción de la manzana de Eva.  Entonces, al cabo de un tiempo, él empezará a notar que algunas de las deliciosas historias que ella cuenta se  han modificado sutilmente en la segunda versión. (Géminis siempre agrega una pizca aquí, quita otro poco  allá, para reforzar la vivacidad… ¿y acaso no lo hacen todos?) Es posible que ella llegue tarde a dos o tres  citas sucesivas, o quizá lo interrumpirá cuando esté exponiendo unos planes muy serios para el futuro de  ambos y anunciará agitada que olvidó las llaves del auto en el encendido con el motor en marcha. No sólo esto, sino que además estacionó en doble fila y pretende alegremente que él pague la multa.  Será en este momento, o en alguna etapa análoga de toma de conciencia, cuando el hombre Escorpión se  quitará de los ojos parte del polvo de estrellas que le enturbia la vista, le echará una mirada larga y penetrante  a esta mujer que casi le robó el corazón, y optará cautelosamente por tomarse un poco más de tiempo para  analizar la posibilidad de prometerle, ante un representante de Dios, que la amará, la honrará y la respetará  durante el resto de sus días. (Verán, Escorpión es, secretamente, muy religioso.) Una vez que ha dado su  palabra,  le  duele  retractarse,  así  que  es  posible  que  la  corteje  con  más  parsimonia hasta sentirse seguro de que ella no le dará otras sorpresas, como la revelación  de uno o dos matrimonios y separaciones o divorcios de los que había olvidado hablarle.

Es posible que ella casi no se dé cuenta de este ligero cambio de actitud. Estará demasiado distraída  preguntándose hasta cuándo podrá soportar esa sofocante investigación de su vida personal, esa intromisión  en su intimidad (nada de malo ni necesariamente chocante, sino sólo cosas que ella desea mantener en  secreto)… y esos celos. ¿Acaso una chica no puede sonreírle radiantemente al vendedor de la librería ni  detenerse a discutir en la calle los problemas de peluquería de los perros con un desconocido  afectuoso sin que la acusen de ser promiscua? ¿Y qué decir de la forma en que él mira a todas las mujeres que  encuentra, y mira… y mira… y mira?  Ella es la única culpable de su dilema. Puesto que es una Géminis, y puesto que se amamantó con el  diccionario, debería ser suficientemente culta como para saber que el hombre Escorpión, con su voz profunda,  sonora, magnética, y su mirada fija y sabia, tiene la fascinación de la serpiente. Aunque su aspecto exterior de  fuerza e impasibilidad pueda ser formidable, detrás de esta fachada se oculta un llamado silencioso de apareamiento que pocas mujeres pueden resistir.  Una de las primeras características que ella descubrirá en él, será su increíble fuerza de voluntad. Es  sencillamente inverosímil. Este hombre puede hacer todo lo que se propone: literalmente todo. Si resuelve  ayunar durante treinta días, vivirá de agua durante ese período sin emitir siquiera un gemido de hambre o de  queja. Si decide ser presidente —de su curso, de su compañía o de su país— logrará su objetivo. Si quiere  seducir a una chica para convertirla en su mujer definitiva, ella habrá perdido la batalla antes de iniciarla. La  hará suya.

Todo esto puede ser macabro, aterrador, para la chica Géminis de ojos refulgentes, que sólo le pide a la  vida cambio y emoción, alegría… y algo que estimule su intelecto. Cualquiera pensaría que al sentir la  proximidad de esas vibraciones de Plutón echaría a correr, como echaría a correr si se encontrara en la jungla  con un gorila jadeante, con malas intenciones. Cualquiera lo creería. Yo no. Porque conozco la anomalía  astrológica merced a la cual en determinados momentos un hombre Escorpión se parece más a un venado  inocente, de ojos aterciopelados, que a un gorila. Tan dulce, afable y sensible, tan aparentemente necesitado  de consuelo y apoyo leal que una chica debería tener el corazón de piedra para producirle el mínimo dolor.  Huyendo de él, por ejemplo. El corazón de la chica Géminis no es de piedra. Puede hallarse estabilizado a una  temperatura menor que el corazón de una chica Aries, Leo o Sagitario con emociones más fogosas, pero es  tierno allí donde debe serlo, y el atractivo de un hombre inteligente, cuyos ojos quemantes pueden atravesarle  el alma, hace impacto certero en uno de estos puntos débiles: Los modales de él tienen un elemento de  suavidad satinada que le hace olvidar aquella mirada de acero que es capaz de proyectar cuando despliega sus  inmensos poderes de circunspección y fría tenacidad. Pero en el futuro él le dará múltiples oportunidades para  recordarla.  Esto basta para explicar por qué y cómo se enamoran generalmente éstos dos. Hay que agregar algo más  acerca de la forma en que consiguen seguir enamorados. Puesto que Escorpión es un signo fijo, disfruta de  mucho autocontrol. Lo necesitará íntegramente cuando ella ponga a prueba su paciencia con su carisma  camaleónico, con sus accesos de melancolía, de distracción y de dualidad de propósitos.

Como Géminis es un  signo mutable, ella es muy dúctil, lo cual la ayuda a adaptarse a los ambientes y emociones fluctuantes, y sin  duda necesitará valerse finalmente de esta cualidad en sus tratos con el Escorpión. Ella deberá desplegar todos  sus recursos para salvaguardar su libertad y su naturalidad y su serenidad cuando él reaccione tercamente o  con violencia emocional respecto de algún agravio imaginario, después de haberse comportado como un ángel  de comprensión. (Siempre es difícil decidir si Escorpión es un ángel o un demonio. Los Escorpión parecen  hallarse cómodos en el cielo y en el infierno, con un pie en cada lugar, pero en realidad están en un lugar  intermedio.)  Géminis deberá grabarse en la memoria que este hombre desea saber dónde está ella y qué hace durante la mayor parte del tiempo… si no durante todo el tiempo. Él también pretenderá que ella permanezca en un  lugar, más o menos (más más que menos). Lo enfurruñarán sus lágrimas nostálgicas por antiguos  enamorados, su actitud despreocupada respecto del dinero cuando algo cautiva su imaginación, sus  incursiones caprichosas de un hobby a otro, pasando del canto-a-la-danza-a-la-pintura-a-la-decoración-del-  hogar- a la-arqueología-a-la-medicina, y revolviéndose con, ansias de viajar cada vez que las estaciones  cambian en la Naturaleza y en su espíritu inquieto regido por Mercurio.

Él deberá conformarse con fragmentos de devoción, besos dispersos y pataletas, con una ingenuidad casi  increíble (o casi increíble para un Escorpión), junto con un frío desdén mezclado con partes iguales de afecto  entusiasta, con una mente errabunda e ideas cambiantes… sin pretender que exhiba algo ligeramente parecido  al aplomo y el control emocional que él posee desde la cuna.  Ciertamente ella implica un desafío para él y para su masculinidad, porque la mayoría de las mujeres  Géminis desbordan astucia y malicia femeninas, huelen a agua de colonia, y generalmente son exquisitas y  volubles, ingeniosas, talentosas e inteligentes. Pero Géminis es un signo masculino, y en cuanto a Mercurio,  el regente planetario de los Gemelos cambia de sexo tan imprevisiblemente como el viento cambia de rumbo.  Así que habrá momentos en que ella ofenderá su sentido de la virilidad, y otros en que lo halagará. Su  intelecto nunca dejará de fascinarlo, pero es posible que él se desilusione cuando descubra que la inteligencia  de ella se conforma con rozar la superficie de la mayoría de las cosas, con analizarlas y luego descartarlas,  sin experimentar la necesidad de sondear las profundidades, como lo hace él con todos los temas, ya se trate  del pecado o del sexo, de la religión o de la reencarnación, de la política o de la poligamia.  Lo único que necesita saber de geología es la diferencia entre la turquesa y el  cuarzo, el necesita saber mucho más. Por lo que concierne al oro, Escorpión necesita algo más que una información superficial. Quiere estar al tanto de los precios  fluctuantes del oro, de los detalles de la aquilatación, de la compleja excavación de un yacimiento, y así  sucesivamente.

Cuando se trata del aspecto sexual del amor, hay que recordar siempre que, si bien Escorpión es un signo  marcadamente sexual, estos hombres son igualmente capaces de mantener la continencia, la castidad y el  autocontrol (como en la vida religiosa de los monjes, curas, etcétera). Si se ha enamorado de una mujer  Géminis, presumiblemente no se trata de uno de los Escorpiones que han optado por la rígida disciplina de la  abstinencia. Sin embargo, no interpretará el sexo como un juego, como un pasatiempo frívolo ni como un  deporte promiscuo. Para él, el sexo es el secreto de la vida misma. La mujer que entienda y satisfaga los  deseos más profundos del hombre Escorpión no deberá preocuparse por la fidelidad de él (a menos que su  signo solar tenga un aspecto muy negativo con planetas maléficos a la hora del nacimiento). Normalmente, el  hombre Escorpión que obtenga una reacción sincera y vehemente en su compañera, no buscará en otra parte.  El Águila es muy curiosa respecto del sexo durante su juventud, pero probablemente cuando se case ya  habrá satisfecho la mayor parte de esta curiosidad. Su actitud acerca del ayuntamiento físico del amor es  profundamente apasionada, desbordantemente sensual, pero está entrelazada con una cierta dosis de pureza,  que en unos pocos Escorpiones equivale al fervor religioso.

El problema consiste en que para la mujer Géminis el sexo no es el secreto de la vida misma. Su actitud es  experimental, y los secretos más hondos de la unión sexual tienen una importancia secundaria para ella.  Incluso aquellas mujeres Géminis cuya gemela adora el sexo casi nunca desean internarse en los misterios de la pasión con verdadero entusiasmo o pasión. Se trata de un pasatiempo agradable, y nada más. Sin embargo, este  mismo desapego respecto de la pasión física puede determinar que el hombre Escorpión la considere  sexualmente absorbente, un ser que lo desafía continuamente a demostrar que el sexo y Dios están vinculados,  que toda la creación no es nada sin la fusión del hombre y la mujer. Ya saben cómo Escorpión aborrece  perder (sería más correcto decir que se niega a perder). En el área de su unión sexual íntima, sencillamente  debe ganar. Con una relación Sol-Luna armoniosa entre sus cartas natales, él seguirá tratando de explicarle  una y otra vez, repetidamente, a su mujer Géminis, este misterio que es el más portentoso de todos. En  ausencia de este aspecto entre sus luminarias —o si otros planetas recíprocos de sus horóscopos están en  posiciones antagónicas— él puede hacer lo impensable (para un Escorpión), y convertirse en desleal,  justificando este incumplimiento de sus votos con el argumento de que no puede soportar el amor a medias que le tributan. Y ésta es la verdad. Un Águila no puede.

Quizá lo reconforte saber que, salvo discordancias entre sus cartas natales y luminarias, tiene bastantes  probabilidades de alcanzar el éxtasis físico con esta dama y de enseñarle con éxito los misterios de la fusión  amorosa total. Porque Escorpión representa la octava casa astrológica del sexo (entre otras cosas) para  Géminis. En consecuencia, ella lo encuentra realmente magnético y cautivante, a pesar de su fingida  indiferencia. Bastará que él continúe practicando.  A la mujer Géminis media o típica le resulta difícil comprender el sentido de la integridad de este hombre,  regido por Plutón, a menos que ella misma tenga la Luna o el ascendente en Escorpión. En este último caso,  los dos podrán ser maravillosa e inesperadamente felices, con gran asombro de sus parientes y amigos, que  sólo ven las diferencias superficiales que los separan. De lo contrario, es posible que las vibraciones de la  configuración de signos solares 6-8 les haga experimentar a ambos, de cuando en cuando, algunos períodos de  honda desdicha. Tal vez ella intuya que él procura ahogarla en un océano de recelo, o se sienta asustada y  simultáneamente desconcertada por la forma inexplicable y gélida en que él se repliega dentro de sí mismo.  Quizás a él le parezca que ella intenta arrancarlo de su propia alma, tal como un tornado desgaja los árboles.  Aún así, Géminis es suficientemente sagaz como para idear la forma de salvar su relación, si quiere… y  Escorpión es suficientemente intuitivo como para encontrar la forma de obturar cada grieta de modo que  termine por ser aún más fuerte. Si ambos así lo desean. La palabra clave es «desear». Si desean  vehementemente redescubrir y conservar la luminosidad que conocieron al principio, es porque se aman. Y el  amor cohesiona cualquier cosa: incluso los corazones rotos en mil pedazos.

Adaptación de Linda Goodman

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4 Comments

  1. Realmente wooww!! nunca habia leido algo relacionado con los horoscopos con tanto derroche de verborrea de nuestra rica lengua hispana, en estos tiempos se tiende a trillar una minima cantidad de expresiones llanas al alcance de todos y lo veo bien, pero tambien resulta muy reconfortante leer descripciones que rozan un poema muy locuaz como este caso con el uso de terminos ya casi olvidados.
    Felicidades!!!

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