La relación GÉMINIS-ESCORPIO

El supersticioso nato Escorpio tiene todo el derecho del mundo a presumir la presencia de una persona adicional cuando trata con un Géminis, nacido bajo el signo de los Gemelos. Por supuesto hay una persona visible, pero el mellizo (o los trillizos o cuatrillizos) de este hombre o esta mujer se esconde eternamente en el éter, listo para aflorar en las circunstancias más desconcertantes. La mayoría de las personas no saben que cuando se asocian con un Géminis tratan con un múltiplo, pero Escorpio sospecha inmediatamente la verdad. Escorpio lo sospecha todo inmediatamente. Es difícil, si no imposible, engañarlo durante mucho tiempo. La naturaleza recelosa de estos individuos los impulsa a explorar los misterios como Sherlock Holmes, pero rara vez discuten sus conclusiones con un doctor Watson. Lo que Escorpio sabe se lo reserva para sí. Como he dicho antes, busca, sobre todo, el poder. El saber es poder, ¿así que por qué cederlo? Lo cual nos trae a una tendencia bastante obvia de la mayoría de los Géminis (no todos, pero sí la mayoría): hablar. Algunas veces llegan al extremo de caer en la superificialidad. En el mejor de los casos, generalmente no cuentan hasta diez antes de hablar, hábito éste que puede ofuscar a los Escorpiones más taciturnos y reservados, aunque a menudo las palabras de Géminis son bellas burbujas de luz y alegría. No se trata de que los Escorpio no puedan ser también locuaces, a ratos. Pueden serlo… los menos. Pero la mayoría de ellos prefieren que los vean y no los oigan, y si pueden evitarlo, prefieren que tampoco los vean. He comentado en otra parte que muchos hombres y mujeres y niños regidos por Plutón tienen el hábito de usar lentes de sol para salvaguardar el incógnito. Incluso aquellos raros Escorpiones que son habladores tienen el don de hablar de todo menos de lo realmente importante.

Pocas veces discuten algo auténticamente personal… que les concierna a ellos, se entiende. En cambio discutirán de muy buen grado asuntos personales referidos a terceros, excepto si han prometido guardar el secreto. Entonces sus labios quedarán tan herméticamente sellados como si de un confesionario se tratase. Es raro el Escorpio que viola una promesa. Para ellos, el cumplimiento de las promesas es una cuestión de honor. Y por eso la destreza verbal del Géminis, para no hablar de sus actitudes infantiles de juego y retozo inocentes, pueden fastidiar a Escorpio a menos que éste o ésta tenga su Luna o ascendente natal en un signo de Aire o Fuego. Los hombres y mujeres regidos por Plutón no sólo recelan de las personas ligeras de lengua sino que además desconfían de la inocencia infantil. Escorpión tiene muchas cualidades, pero la palabra «inocencia» no es la que un astrólogo elegiría para describir a este signo solar. Los Escorpiones tienen lo que sólo se puede definir como un rasgo dominante, que oscila entre el mal humor taciturno y el frío distanciamiento (que a veces es arrogancia) cuando las cosas no marchan a su gusto. En otras circunstancias Escorpio puede ser afable, sensible, compasivo y fanáticamente leal… pero nunca auténticamente cálido. A Géminis también lo acusan a menudo de falta de calidez. (Los signos de Agua y Aire les parecen fríos y desapegados a quienes nacieron en los elementos Fuego o Tierra.) En cuanto a la lealtad, Géminis, como todos sabemos a esta altura, no sobresale por esta virtud, si el verdadero significado de la palabra consiste en la devoción invariable a una persona, una idea o un ideal durante toda una vida. ¡A Géminis le gusta variar! A estos individuos les resulta difícil permanecer interesados en un tema durante las veinticuatro horas del día sin variar y virar en una dirección distinta, y menos aún durante todo un ciclo vital en el planeta Tierra. Sin la variación y el cambio de escenario periódicos, el pájaro medio de Mercurio se sofocaría de puro aburrimiento.

Como sucede en todas las configuraciones de signos solares 6-8, si Géminis y Escorpio no nacen en el mismo círculo familiar, en condición de parientes, o si no están implicados en una relación comercial, es posible que no se encuentren nunca si no los presenta otra persona. En ausencia de una armonía Sol-Luna en sus respectivos horóscopos, normalmente estos dos no tienen suficientes cosas en común como para sentir vibraciones palpitantes de un extremo a otro de una habitación atestada, y generalmente necesitan la intervención de una tercera persona para relacionarse. Sin embargo, una vez que los acerca fortuitamente un espectador inocente que no sospecha lo que puede resultar de la combinación de Aire y Agua, su configuración 6-8 determinará inexorablemente que la relación, ya sea amistosa, comercial o emocional, abarque muchos servicios y devoción por un lado y un magnetismo inexplicable por el otro. Incongruentemente (en el sentido astrológico), los servicios y la devoción casi siempre fluyen de Escorpio a Géminis, y la atracción magnética de Géminis a Escorpio. Se podría decir que Géminis representa un misterio que Escorpio no consigue penetrar a fondo, y son muy pocas las cosas que él o ella no consigue penetrar. Es indiscutible que esto lo frustra, pero a veces la frustración es sinónimo de fascinación cuando se administra en pequeñas dosis, esporádicamente. Administrada diariamente, en grandes dosis, puede deteriorar bastante el aguijón de Escorpio y embotar un poco la inocencia infantil de Géminis, erizando las alas emplumadas de los impacientes pájaros de Mercurio.

El sagaz e intelectual Géminis es un signo de interrogación deambulante, parlante (con énfasis en esto último), constantemente curioso. Escorpio es un punto final en la conclusión del conocimiento: la puntuación última en el poder de concentración. Normalmente los Géminis tienen distintas magnitudes de dificultad para concentrarse, y a veces su lapso de atención es tan breve como el tiempo durante el cual una mariposa revolotea sobre una flor o durante el cual un ave permanece posada en una rama. Escorpio no sólo es vehementemente dominante a ratos, sino que también es vehementemente orgulloso y ambicioso, aunque de una manera encubierta, silenciosa y discreta. En verdad, Escorpio es vehemente en todo, por dentro. Vehementemente implacable, vehementemente leal, vehementemente compasivo, vehementemente frío, vehementemente reservado, vehementemente misterioso. Estos individuos no hacen nada a medias, aunque por fuera parezcan inofensivos y dulces. Si son sus amigos, lo son hasta las últimas consecuencias, en las buenas y en las malas. Si son sus enemigos, lo son hasta los mismos extremos, en uno y en otro sentido. Si Escorpio no hace nada a medias, se puede decir que Géminis lo hace todo a medias (o en una a tres cuartas partes). Géminis nunca se consagra íntegramente, sin reservas, a una sola persona, idea o proyecto. Sólo pequeños fragmentos, briznas y astillas, algunas migajas. ¿Entienden por qué es posible que nunca se fijen el uno en el otro en medio de una multitud?

Aunque estos dos signos solares son distintos por sus motivaciones, su personalidad y su carácter, las diferencias pueden ser interesantes. Escorpio nunca aprenderá todo lo que hay que saber acerca de Géminis, y este fracaso lo preocupará muchísimo. Géminis nunca podrá sondear cabalmente la tremenda profundidad de Escorpio y nada podría importarle menos. Realmente no. Para Géminis, la diversión se termina cuando está resuelto el enigma. Lo que excita a los súbditos de Mercurio es el diálogo cambiante y el entretenimiento de adivinar la trama, y no el desenlace de la escena final. Géminis, como Virgo, tiene una personalidad especulativa y analítica, que produce una marcada tendencia a leer entre líneas, y a imaginar por tanto, a menudo, que las personas dan a entender más de lo que dicen. Escorpio tampoco es lerdo en este contexto, aunque la causa es otra. En el caso de Géminis, es producto de la agilidad intelectual, de la curiosidad y las proclividades analíticas de Mercurio. En el caso de Escorpio, es producto del miedo y el recelo puros y simples. Pídanle a Géminis que se siente en un determinado sofá, y él o ella indagará las intenciones psicológicas y emocionales por las que habrán escogido dicho mueble, en tanto que Escorpio se sentirá seguro de que debajo hay una bomba montada, cuyo estallido ha sido programado por una computadora. Existe una ligera que se recelan, se analizan y se sondean recíprocamente, en lugar de hacerlo con otro de los diez signos solares restantes, se comportan como dos rosquillas atrapadas en la cadena mágica de aros chinos de un prestidigitador. Cada uno de ellos genera su propia aura individual de misterio, y a ambos les gusta resolver los misterios. Pero la aureola misteriosa de Géminis es despreocupada y variable, consiste en transmutaciones imprevisibles de colores pastel, luces y sombras, y rápidos cambios de idea… en tanto que los éteres aureolares del misterio de Escorpio teñidos de color borgoña, son mucho más complejos, con énfasis en las sombras, y descasan en fosos mucho más profundos e insondables, a veces con un matiz siniestro cuando están influidos por el lado negativo de Plutón.

La lentitud ajena es un factor constante de irritación para los Gemelos espabilados, alertas e impacientes, cuyos representantes más típicos están periódicamente tensos y nerviosos. Los Escorpio también están periódicamente tensos y nerviosos, ¡pero no permita el cielo que alguien los sorprenda dando una muestra de ello! Cuanto más aprensivo se siente el Escorpio por dentro, tanto más seguro, confiado y tranquilo parece estar por fuera. Como todos los sentimientos y emociones interiores cruzan por el semblante de Géminis, iluminando sus ojos expresivos y movedizos, no les resultará difícil decidir dónde apostar para ganar la partida de póker. Cuando la partida es una relación recíproca de cualquier naturaleza, las apuestas pueden parecerle desmedidamente altas a Escorpio, y sin embargo para Géminis eso no es más que un juego, cualquiera sea la magnitud del envite. Si se pierde una partida, piensa el pájaro de Mercurio, siempre hay otra, un poco más adelante. Escorpio no toma las derrotas tan a la ligera. En verdad, las Águilas las toman muy, muy en serio. Para Escorpio perder es una experiencia humillante, degradante, que quizás incluso justifica el pánico interior. (Escorpio nunca exhibe el pánico exterior.) Géminis arroja los dados de la vida con una indiferencia aplomada, desapegada y negligente. Escorpio los arroja con fría perspicacia, y sólo después de haber calculado escrupulosamente las probabilidades. Los dados de la vida, claro está. En una verdadera partida de dados, el mismo —o la misma—Géminis calcula con bastante frialdad y precisión. La veloz mente de Mercurio elucida en un santiamén las probabilidades de la banca.

Veamos si puede enderezar estas enigmáticas rosquillas. Acaban de entrar en la habitación. Uno de ellos se ha deslizado silenciosamente, casi inadvertido, y permanece callado, mientras lo mira a usted fijamente a los ojos. Usted le formula una pregunta y este personaje sigue callado, sin contestar enseguida. El otro ha entrado en la habitación brincando, saltando o volando, quizá rasgueando una guitarra, arrojando una raqueta de tenis al aire y dejando flotar el final de una frase. Usted le formula una pregunta y este personaje descerraja una embrollada respuesta en su dirección y después se encamina velozmente hacia la fuente de avellanas partidas que descansa sobre la mesa. ¿Cuál es cuál? ¿Cree saberlo? Bueno, el descrito en primer término es un Géminis. El segundo es un Escorpión. ¿Está confundido, desorientado? Entonces no ha prestado mucha atención a las insinuaciones dedicados a Géminis y Escorpión. El Géminis lo engatusaba para hacerle creer que era frío y aplomado, utilizando una de las múltiples identidades de Mercurio, con la misma naturalidad con que un actor veterano salta de un papel a otro. Escorpión usaba una de las máscaras de Carnaval de Plutón, y fingía una despreocupación informal y una ligereza petulante para ocultar su apasionante trémulo. ¿Ahora entiende el problema?

No se prestaron ninguna atención el uno al otro. Vamos… adelántese y preséntelos, pero la responsabilidad es suya, no mía. Si sus signos lunares son compatibles, pueden crear juntos unos ensueños cautivantes, vaporosos. Al fin y al cabo, ¿el vapor traslúcido no es el producto de la combinación del aire y el agua, en la Naturaleza? Pero si sus signos solares y lunares están en cuadratura, u opuestos, el resultado será la niebla, y en medio de una niebla espesa los pájaros no pueden volar y los escorpiones no pueden avanzar.

Adaptación de Linda Goodman

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