Mujer GÉMINIS Hombre LIBRA

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Les permiten, empero, cambiar, pero eso sí, el cambio debe ser total. El hecho de que la mujer Géminis y el hombre Libra se parezcan tanto es lo que determina que sean tan compatibles y tan felices juntos. Además, el hecho de que la mujer Géminis y el hombre Libra se parezcan tanto es lo que genera la mayoría de los conflictos entre ellos. Se conocen demasiado bien el uno al otro, comprenden sus respectivos ensueños o idiosincrasias, pueden lidiar serenamente con sus respectivas cualidades camaleónicas, entienden sus respectivos estados de ánimo, y generalmente se unen contra los extraños que no se explican la mentalidad etérea. Si él o ella tiene un elemento Agua más sensible y emocional o un elemento Tierra más estable como signo lunar o ascendente, su felicidad y su bienaventuranza están prácticamente aseguradas desde el punto de vista astrológico. De lo contrario, éstos dos siguen teniendo garantizada una probabilidad de éxito mucho mayor que la media, si se exceptúa la aparición de pequeños remolinos en los días particularmente ventosos. Ambos pueden ser un poco ventosos, cargados de brisas frías y de ráfagas sofocantes. Por tratarse de una configuración de signos solares 5-9, concuerdan más armoniosamente que la mayoría de las parejas que tratan de armar un cuadro perfecto con las piezas del rompecabezas del amor. Ambos tienen vocación estética, se sienten conmovidos por la belleza, y se sienten fuertemente alterados por el desaseo, la fealdad y el desorden. Sin embargo, no obstante esta esencia común, Géminis y Libra, al mismo tiempo que necesitan, e incluso exigen, la belleza y el orden, también pueden necesitar a menudo una vivaz criada Sagitario, una enérgica criada ariana, o una eficiente criada Virgo para que limpien lo que ellos han ensuciado.

Por supuesto, algunos Géminis y Libra son pulcros. Pero incluso ellos prefieren contar con otra persona encargada de recomponer sus desbarajustes… tanto emocionales como literales. Como Géminis es más rápida, generalmente será ella quien seguirá por todas partes a su hombre Libra, recogiendo los calcetines desechados y las cáscaras de plátano. A cambio de ello, es probable que él no le niegue dinero (si lo tiene) para hacer aún más confortable y bello su entorno. En la mayoría de los casos, el nido de estos dos tórtolos es un lugar encantador, de buen gusto, agradable a la vista, y probablemente lleno de libros. Aunque vivan en una tienda, ésta se hallará bien sujeta y aislada, quizá con grabados en la lona a modo de decoración, y un suave redoble de tambores como música de fondo. Suave, he dicho. No demasiado molesto, porque Libra no soporta los ruidos fuertes, los taburetes ladeados ni las estaquillas de la tienda torcidas.

Cuando este hombre y esta mujer riñan, casi siempre será ella la que iniciará la pelea, y él quien le pondrá fin. Por lo menos, esto es lo que les parecerá a los observadores. A pesar de su encanto etéreo y su delicada feminidad, la mujer Géminis tiene una lengua afilada, cáustica, y no se resiste a emplearla cuando su mente ágil la exhorta a enunciar sus opiniones rápidas. Su amante o marido Libra habrá aprendido en los comienzos de la vida que la grosería y la franqueza excesiva le dificultan la conquista de su auténtico y secreto objetivo, ya sea en el amor o los negocios. Por ello irradia una especie de delicada amabilidad (casi siempre) y es un experto en ocultar sus pasiones e intenciones detrás de una sonrisa plácida y una voz persuasiva. Sí, es posible que ella la haya iniciado verbalmente. Pero tal vez él sea el verdadero culpable, el auténtico instigador inicial de la discusión… porque tardó dos semanas en decidir si deberían tomarse sus vacaciones este mes o el siguiente, mientras ella ganaba tiempo ante la compañía de aviación y la engatusaba para que mantuviese las reservas de pasajes durante la temporada alta… o algo parecido. Por tanto, cualquiera que sea el que inicia visiblemente el conflicto, él casi nunca es inocente. El hombre Libra nunca es tan inocente como parece y dice, o como le gustaría hacérnoslo creer. En verdad, hay circunstancias (raras, pero las hay) en que su Balanza se descompensa, y puede ser tan chiflado como un pajarillo atascado en la puerta de un reloj de cuco. Sin embargo, es probable que en estas ocasiones se disculpe tan dulcemente, y que la abrume con una dosis tan abundante de la empalagosa simpatía de Libra, que ella olvidará a continuación su mal carácter. Los extraños que contemplan los rasgos plácidos y equilibrados del hombre Libra, no pueden imaginar las resoluciones dificultosamente articuladas que se gestan en su cabeza, detrás de su fachada jovial, ni la ofuscación con que trata a sus íntimos mientras aquéllas están en la etapa formativa.

Es posible que a la chica Géminis se le ocurra ser diseñadora de modas. Es posible que después la deslumbre la idea de conseguir una matrícula de vuelo. A continuación se le puede antojar traducir del sánscrito, estudiar los rollos del Mar Muerto, abrir una pajarería o inscribirse en la facultad de Derecho. Pero el hombre Libra puede controlar todas las ideas y emociones embrolladas de esta chica mejor que un hombre de un signo de Tierra, el cual tal vez entrará en erupción como un volcán; que un hombre de un signo de Fuego, que tal vez le quemará el oxígeno a su entusiasmo; o que un hombre de un signo de Agua, que tal vez le sofocará dicho entusiasmo con una manta húmeda. Libra entiende el instinto errabundo de la mente y el corazón de Géminis, y sin embargo es suficientemente estable y lógico como para controlar los impulsos más desatinados de ella antes de que éstos se hipertrofien, señalándole afablemente los pros y los contras, hasta inducirla a buscar su pájaro azul un poco más cerca del hogar… y de él. La palabra apropiada es «sosegante». Libra puede ejercer una influencia sosegante sobre Géminis, excepto en aquellos ocasionales trances de enajenación que después él le hace olvidar con su seducción. Dios sabe que la chica Géminis necesita sosegarse. Tiene un espíritu inquieto, un alma anhelante. Está conmovedoramente ansiosa por saber qué es lo que desea, dónde está situada, quién es y por qué va… o viene. El hombre Libra es el más lógicamente indicado para explicarle todo esto. Pero… bueno, verán… la chica Géminis está compuesta por muchos elementos: miel y especias y cosas hermosas, sí. Sin embargo, es mucho más que esto.

Es todos los libros que ha estudiado en su vida, el reflejo de las ideas y filosofías del Gemelo cuya imagen le devuelve el espejo, y que por tanto son diametralmente opuestas a las suyas. Es la cuerda con la que saltó en su infancia, el graznido plañidero de las gaviotas, y los secretos que les susurró a las gallinas en la playa por donde se paseó antaño, el recuerdo de su primer baile… malezas que ruedan arrastradas por el viento y tornados… las velas titilantes de una nochevieja parcialmente olvidada. Estos elementos de la chica Géminis componen su mundo privado, por donde el hombre Libra que la ama nunca puede deambular libremente, aunque la guíe a través de él… desde lejos. En los equilibrados procesos lógicos de Libra hay, no obstante su encanto y dulzura, un elemento judicial y frío que no le permite internarse en los espesos bosques del cambiante mundo mágico donde ella y su Gemela residen tan a menudo. Él puede contemplarla cariñosamente, cuando se quita los zapatos y corre descalza por la hierba, y puede esperar junto a la cancela hasta que vuelva de su remoto país, pero nunca puede unirse realmente a ella. ¿Por qué? Porque tendría que situar a dicho país en un mapa, verificar si hay una línea aérea que lleva allí, averiguar su población y estudiar su industria principal, antes de partir con ella. De lo contrario, ¿cómo podría demostrarse lógicamente a sí mismo que semejante lugar existe de veras? Y si no existe, ¿por qué ir allí? Un velo invisible separa a este hombre de esta mujer, a pesar de las múltiples similitudes que existen entre sus respectivas personalidades.

Su relación física está generalmente signada por una satisfacción casi total: ese tipo de satisfacción que sólo dos signos de Aire pueden comprender (o desear). Por la noche, tumbado a veces solo junto a ella (sí, tumbado solo junto a ella), él se regocija cuando Géminis vuelve de su mundo quimérico, de nuevo a sus brazos, a menudo sin siquiera sospechar que algunos fragmentos de ella han quedado allí fuera, persiguiendo rayos de luna y jugando al escondite con las estrellas. Ella le transmite la sensación de su presencia. Y por supuesto, parte de ella está presente: aquella parte que ha jurado amarlo y venerarlo, y no abandonarlo nunca. No se puede pretender que ella responda por la otra parte, la descarriada, su Gemela, la que se niega a obedecer incluso cuando ella, personalmente, se lo suplica. Su unión sexual no será tan devoradora como la de dos signos de Fuego o de Tierra, pero puede ser tan refrescante como una tormenta de verano, con centelleos de truenos y relámpagos. Se trata de dos almas etéreas, mentales, que viven sobre todo en el intelecto, no en las emociones, así que puede faltar la pasión explosiva, pero en cambio pueden disfrutar de la paz y el sosiego totales de una fusión profundamente afectuosa. El sexo, como en todas las configuraciones de signos solares 5-9, es importante para esta pareja, pero no es primordial para su dicha. Los dos necesitan igualmente el amor romántico, y quizá lo desean aún más, pues forma la base auténtica de la atracción romántica entre ellos.

Los dos asumirán por turno el papel agresivo en el acto amoroso. Ambos pueden transmutarse de lo activo a lo pasivo, de lo masculino a lo femenino, en unas condiciones extrañas, místicas, que convierten sus experiencias sexuales en un deleite constantemente cambiante pero armoniosamente amalgamado. Si tienen camas individuales, es posible que a veces discutan quién dormirá más cerca de la ventana, pero si se exceptúan estos ajustes secundarios, los dos despertarán generalmente el uno en brazos del otro, compartiendo una nueva mañana que diluye las disputas de la noche anterior tal como el Sol dispersa las nubes. Tal vez se necesiten y se complementen físicamente el uno al otro, pero es posible que él esté más enamorado de la mente y el espíritu de ella que de su cuerpo, y es posible que ella tenga más interés en el intelecto y el alma de él que en su sexualidad, aunque sólo tengan una vaga conciencia de ello. La alquimia entre estos dos signos de Aire es vaporosa, mental y variable, en lugar de ser terrenal, apasionada y sensual. No todas las Géminis desean hijos, y muy pocas sueñan con tener familias numerosas, pero cuando sí los desean, elegirán a menudo a un hombre Libra para que los engendre. Muchas chicas Géminis que no tendrían hijos con ningún otro hombre, encontrarán más atractiva la maternidad con un hombre Libra.

Si ella se casa con él, será porque le gusta la forma en que canta o baila o silba… la forma en que se mueve y camina y habla y guiña el ojo. También la forma en que se viste. Entonces, mujer al fin, es posible que después intente hacerlo cambiar. Como al hombre Libra lo rige Venus, es posible que tolere esto e intente complacerla, porque la ama, hasta que finalmente se dé cuenta de que, si bien ella prospera con el cambio, un cambio excesivo perjudica su propio equilibrio. Entonces él rugirá (mansamente) y se empecinará (afablemente) para demostrar que es un signo cardinal masculino, retomará sus viejas costumbres… y probablemente esto será lo mejor para ambos. Es posible que viajen mucho juntos, que tengan motivos religiosos o educacionales para reunirse y que se conozcan en una excursión. Si alguna vez él se interesa por los OVNI, probablemente será por obra de ella. Ella lo estimulará para que se remonte a alturas a las que no habría pretendido llegar sin la intervención de ella. Como ambos tienen alas en los talones —y en los corazones— es posible que cambien de residencia más a menudo que los amantes o consortes nacidos bajo otros signos solares. Casi no hay duda de que la mujer Géminis confundirá y desconcertará de cuando en cuando a su amante o marido Libra. Al fin y al cabo, es muchas mujeres en una. Puede ser la más locuaz cuando él trata de pensar o se debate con un dilema, la más bonita cuando le ha provocado un raro acceso de cólera al Libra, la más taciturna cuando él desea exhibirla ante sus amigos, la más enérgica a la hora de acostarse, la más perezosa por la mañana cuando él espera sus huevos… ¿pero qué otra mujer podría convertirse en semejante calidoscopio de aflicción, júbilo, fastidio, dicha, turbación, irritación, deleite y frustración, como no sea este misterio de femineidad envasado en forma de unidades gemelas?

Es cierto que puede ser desordenada, que puede perder las llaves del auto, perder las tarjetas, derrochar su tiempo y dinero, destruir la dignidad de él y ponerle a prueba la paciencia, pero precisamente cuando él está a punto de dejarla plantada, empiezan a gotear sus brumosas lágrimas de chiquilla, que se trasmutan casi instantáneamente en una vibrante risa geminiana… y él está nuevamente desorientado, atrapado entre la mirada de mujeres que se agolpan dentro de esta chica que no podría salir del bosque si no contara con la fuerza de él. En cuanto a él, se empeñará tenazmente en obligarla a ser más lógica y estable. Criticará sus defectos, se negará a ayudarla a recoger margaritas cuando él debe trabajar, le destrozará sus frágiles nervios, y a veces se comportará como un juez severo y condenará el espíritu libre de Géminis… pero cuando los sueños de ella estén desquiciados, cuando su casa y su pelo estén a la miseria, y cuando tenga la sensación de ser una chiquilla necia, él la hará sentir mujer al decirle sonriendo: «No sé por qué te amo tanto, pero te amo». Entonces Géminis comprenderá que ella es el único problema que él nunca podrá equilibrar en su Balanza, con un resultado exacto. Como es hija de Eva, sonreirá para sus adentros, convencida de que sólo el corazón de él, y no su intelecto, podrá analizar íntegramente la solución del enigma que ella plantea. Sin embargo, con perversidad también femenina, se negará a compartir con él esta clave del secreto de amor de Géminis, y preferirá que la adivine.

Un factor importante de discrepancias dentro de esta relación de Aire consistirá en la propensión del hombre Libra a sopesar y juzgar las cosas, a ver la vida, las personas y las situaciones en la perspectiva y el equilibrio justos, fría y lógicamente, con una extraña actitud de despego, desprovista de toda extravagancia. Esta faceta de su personalidad no sólo choca en forma bastante violenta con su propio optimismo y confianza innatos, sino que también entra a menudo en conflicto con la tendencia de ella a verlo todo no como es sino como debería ser. Ella ve lo que desea ver, colorea los hechos con la fantasía, y evita el desengaño (para su manera de pensar) impregnándolo todo con un baño de ilusión. Si él no hace un esfuerzo sincero encaminado a comprender con tolerancia la actitud de ella, es posible que Géminis se sienta obligada a decir pequeñas mentiras inocentes para defender su punto de vista. A esta mujer suelen asustarla las personas que siempre exigen la verdad exacta, precisa, sin afeites, y que no transigen con los «tal vez», «quizás» y «supongamos que haya sido». Entonces, podría sentirse forzada a escapar mediante una zambullida aún más profunda en la irrealidad. A Libra no le perjudicaría agregar una pizca de imaginación geminiana a todos los asuntos que pesa con tanta circunspección en su Balanza. Porque a menudo la verdad no es lo que parece ser (esto es lo que Mercurio le enseñó a ella), la lógica puede ser engañosa y los hechos pueden inducir a error. Cuando la noche está escarchada y poblada de estrellas, ¿quién espera que un chubasco estival se oculte justo detrás de Arturo? Las Gemelas. Ellas saben que sólo se puede adquirir la verdadera sabiduría adaptándose a las pautas siempre cambiantes de la vida.

Cuando la noche está escarchada y poblada de estrellas, ellas, las gemelas, saben que sólo se puede adquirir la verdadera sabiduría adaptándose a las pautas siempre cambiantes de la vida. Pero él no puede aceptar las pautas de hoy sin cotejarlas antes con las pasadas y las futuras hasta encontrarlas dignas de crédito. En algún punto del trayecto, cerca del centro de estos puntos de vista divergentes, Géminis y Libra se encontrarán, se tocarán ligeramente… harán una pausa… y se amarán.

Adaptación de Linda Goodman

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