Mujer ARIES Hombre CÁNCER

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Ella quería arriesgarse, sucediera lo que sucediere, pero ésta no era la táctica de él… Como todas las mujeres nacidas bajo signos solares masculinos, que están regidos, además, por un planeta masculino (en este caso, Marte) la chica Aries alimenta dudas íntimas acerca de su feminidad. Desde que concurrió a la escuela de danzas, se ha resistido a dejar que su acompañante la guíe. La mayoría de los hombres con los que bailó se aterraron cuando ella no les permitió fijar la cadencia y el ritmo de sus relaciones, y dado que la mística del machismo masculino es lo que es, el «machismo» de ella los espantó y los indujo a buscar una chica dispuesta a seguir la corriente a sus fantasías de superioridad. La chica Carnero es tan honesta que no puede imitar a sus hermanas de signos solares más sumisos, las que fingen permitir que el hombre tome la iniciativa de hecho y de palabra, mientras sonríen con divertida tolerancia a espaldas de él.

Es posible que después de vivir unas pocas experiencias crueles que le revelarán que la sinceridad no es siempre la mejor política cuando del romance se trata, la Aries hembra empiece a sufrir comprensible, y justificadamente, algunos traumas interiores a medida que pone en duda su condición de mujer deseable. Entonces un hombre Cáncer viene a cortejarla (sí, he dicho cortejarla), respetuosa, galantemente, como un Príncipe directamente salido de un libro de cuentos. No sólo esto, sino que la hace reír mucho, y la risa nunca deja de levantar el ánimo del Carnero, endulzando su compañía. Desde el comienzo él deja claramente sentado que ella lo excita y lo emociona, sin que importe quién es el que ha traspuesto primero la puerta, el que ha iniciado la conversación o el que ha hecho la primera llamada telefónica. ¡Por fin! Ahora ella puede actuar y hablar espontáneamente en presencia de un hombre… y él sigue amándola. No es extraño que la experiencia le resulta embriagante. Quizás es la primera vez que se siente como si fuera un miembro del sexo opuesto. Cuando él la convence de que al fin y al cabo no es una vieja bruja perversa, que es realmente la bella y deseable Blancanieves (como ella siempre lo sospechó), la experiencia puede ser regocijante… por un tiempo. Si existe un aspecto armonioso de intercambio entre sus luminarias, ascendentes, y demás posiciones astrológicas mayores de sus natividades, existen muchas posibilidades de que los ensueños de ella se conviertan en realidad. De lo contrario, Blancanieves podría encontrarse viviendo en el bosque con uno solo de los siete enanos —Gruñón— y esperando siempre en vano al Príncipe.

La mujer Aries nunca se sentirá definitivamente en paz consigo misma hasta que descubra al hombre dispuesto a amarla libre y francamente, a no argüir quién debe tomar la iniciativa de dar el primer beso de buenas noches, y a no enfurruñarse si ella lo interrumpe con un estallido súbito de conversa alegre y entusiasta. Necesita un hombre capaz de entender que si él le permite desarrollar su propia personalidad, ella le suministrará el amor estático que necesita para sentirse fuerte y viril y masculino. Limitarse a murmurar: «Lo que tú digas… o lo que tú decidas, cariño» (con una mueca oculta) es una forma de hipocresía romántica, una parodia de la sincera devoción. El amor de ella es directo. Se comprime y reduce a una nerviosa frustración cuando lo restringen las discusiones mezquinas acerca de los fundamentos de la diferencia entre masculinidad y feminidad. Ella lo ama con todo el corazón y el alma y la mente y el ser… ¿acaso no basta con esto? Sí. Debería bastar, y muy probablemente basta, cuando se trata de un Cangrejo varón. Pero los Carneros tienen otras áreas de fricción con los Cáncer. Ambos son vehementemente celosos. La diferencia capital consiste en que el Cáncer disfruta más que el Aries de los celos. Para el Cangrejo, los celos no son más que una prueba de lo mucho que lo aman y lo necesitan, y esta mujer le dará todas las pruebas que le hagan falta… y quizá más de las que pueda asimilar.

A veces los celos también pueden producirle al Carnero una sensación de seguridad emocional… en pequeñas dosis esporádicas. Pero cuando se exageran hasta el punto de convertirse en una dominación sofocante, pueden constreñir violentamente la forma de vida de la mujer Aries, cordial, libre y gregaria… y la verdad es que el amante o consorte Cáncer suele manifestarlos con excesivo autoritarismo, cuando ha terminado la etapa de festejo galante y está seguro de que ella le pertenece. Por supuesto, es igualmente cierto que su tendencia de Cangrejo a perseverar, cuando se trata del amor, -es un testimonio de su propensión a la lealtad y la fidelidad. Ciertamente ella no objeta este comportamiento. A su juicio, es lo menos que se puede esperar del auténtico amor. Sólo cuando la leal devoción de él se transforme gradual y sutilmente en un acoplamiento acompañado por una sensación de encierro, ella tendrá arranques de rebeldía resentida. Estos dos signos solares son igualmente aficionados al dinero, la fama y el reconocimiento. Sin embargo, el Cangrejo esconde mejor su ambición. Aunque ambos comparten los mismos objetivos básicos de seguridad emocional y éxito económico, sustentan ideas que son hasta cierto punto muy antagónicas acerca de la forma de alcanzar dichos objetivos… así como acerca de lo que hay que hacer con el dinero, después de obtenerlo. (Ella quiere gastarlo, o regalarlo, para crear un agradable y apacible flujo de numerario… y él quiere ahorrarlo para aumentar su capital.) Las discrepancias aflorarán aún antes de que uno de ellos alcance una cota de éxito material. Aries es optimista, rotundo, está seguro de ganar. Cáncer es a menudo pesimista, negativo, y le teme al futuro (los Cangrejos dicen que ésta es una actitud de sensata prudencia)… y es aquí donde los dos posiblemente necesitarán un intérprete para comunicarse.

El Carnero no entiende cómo el Cangrejo espera ganar, al mismo tiempo que prevé perder. Para Aries, el médico y filósofo Jean-Baptiste Baudin enunció perfectamente esta enigmática actitud de Cáncer cuando escribió: «Ambicionar la riqueza, y sin embargo estar siempre a la expectativa de la pobreza; y dudar siempre de tu capacidad para obtener lo que anhelas… es como tratar de llegar al Este viajando rumbo al Oeste. No existe ninguna filosofía que pueda ayudar al hombre a triunfar cuando siempre pone en duda su aptitud para ello, y por tanto atrae el fracaso». Es cierto que en el quién es quién en la industria y el comercio hay más nacidos en julio que en cualquier otro mes (exceptuando Toros y capricornianos), pero ello se debe a que el Cáncer cuenta con un elemento más que suficiente para sustituir el valeroso optimismo ariano: un duro caparazón de tenacidad. No sirve de nada tratar de explicárselo a una mujer Aries. Ésta se halla familiarizada con un término como «determinación», pero no entiende la palabra «tenacidad», porque es diametralmente opuesta a su cualidad más obvia: la impaciencia. Ser tenaz implica esperar, y esta mujer aborrece esperar lo que sea: el autobús, la luz roja del semáforo o la llegada de su amante, en la puerta, cuando tienen una cita… o la llegada de su marido después del trabajo, si está casada con un Carnero. Si se retrasa cinco minutos, telefoneará a la comisaría con pánico impulsivo, o se paseará como una fiera enjaulada, juntando suficiente ira para saltarle encima con un torrente de reproches cuando por fin llegue. La actitud general de su amante o consorte Cáncer respecto de la ambición y el éxito, con o sin tenacidad, la deja totalmente perpleja.

Ella cree en las cosas sencillas. Por ejemplo, que la gente debe mirar hacia el lugar adonde quiere ir, y ella mira hacia el Este. ¿Cómo se le puede ocurrir a él que llegará a Nueva York si se dirige a California? Está bien, el mundo es redondo, y tal vez al fin llegará, pero por esa ruta tardará mucho. El dilema tiene varios desenlaces posibles. Ella puede sentirse desolada en presencia de los melancólicos accesos de depresión del Cangrejo, y puede resolver finalmente que debe evadirse, para eludir el destino de ver hasta la última de sus ambiciones fogosas sumergida en el acuoso pesimismo de Cáncer. O puede tratar de arrancarlo de la periódica congoja con su fuerte fe marciana, levantándole el ánimo con coraje y humor y recordándole, por ejemplo, el viejo proverbio que dice que la oveja pierde un bocado de heno cada vez que bala. Él puede sentirse derrotado por las emociones impulsivas y los despilfarros de ella, y puede partir solo, con su colección de sellos y su viejo gorro de pescador… o puede enseñarle afable y pacientemente que a veces la prudencia tiene méritos. y que la ventaja de contar hasta diez consiste en que la suma total nunca es cero. Otro punto de fricción podría residir en la tendencia de este hombre a guardar secretos. La mujer Aries no está tan hecha como él a imagen y semejanza de la Esfinge. Cuando el Cangrejo se niega a contarle en qué piensa, ella suele imaginar toda clase de extravagancias, y se tortura hasta caer en un acceso de histeria marciana.

Él no tardará en aprender (ojalá) que a la larga es mejor decirle toda la verdad, para vivir en paz. Sincerarse. Si él se cierra, ella hurgará hasta comprobar que sus esfuerzos son inútiles, y entonces resolverá que la empresa no vale el derroche de energía y el sufrimiento… y posiblemente lo abandonará. De pronto. Con una pequeña advertencia previa o sin ninguna. Recuerden que Aries no dilapidará su tiempo en el contexto de una situación que, según sus análisis, es imposible corregir. Al final es posible que el Cangrejo siga guardando sus secretos mientras ella se aleja. El llorará. Para colmo, tenemos a mamá. Si la madre de él vive, es posible que la chica Carnero que ama al chico Cangrejo sienta que le disputan encarnizadamente la devoción y la atención de éste, y aunque quizás el conflicto no aflore en el primer encuentro, tampoco podrá aplazarlo indefinidamente. Si su santa madre ha muerto, probablemente sus virtudes adquirirán un brillo adicional, vistas a través del cristal rutilante de la memoria. ¿Acaso su madre nunca chamuscaba una camisa, nunca horneaba mal los bizcochos, nunca desafinaba al cantar, nunca despilfarraba el dinero ni se ponía de mal humor? No. Nunca. Ni una sola vez. ¿Acaso su madre siempre economizaba, se embellecía cosiendo sus propias ropas, pelaba sus judías, usaba la cantidad justa de maquillaje y sabía exactamente cómo hacerlo sonreír cuando él estaba melancólico? Sí. Efectivamente. Siempre. Paradójicamente, es posible que el complejo materno los beneficie. Ciertamente un ejemplo tan sobresaliente implica un reto, y esta chica no puede resistir la tentación de enfrentar combativamente un desafío. Es posible que se convierta en un ser tan perfecto como él cree que lo es —o lo era— su madre, sólo para demostrarle que nadie ruede aventajar a un Carnero.

También deberán introducir ajustes en su vida sexual. Cuando florezca el amor, la tierna consideración de él por los deseos y necesidades de ella la harán sentirse muy querida, y por tanto emocionalmente segura. (Los dos experimentan ese increíble trauma en virtud del cual necesitan seguridad emocional.) Al principio él será un amante fabuloso. El Cáncer puede ser tan imaginativo, sutil e inteligente en la alcoba como en el banco. La franqueza y candidez de ella en todo lo que concierne al sexo, y su relativa vulnerabilidad inconsciente, conmoverán profundamente al Cangrejo. Cualesquiera que hayan sido sus experiencias pasadas, la chica Aries siempre aporta a su acto amoroso una especie de fresca inocencia. Además, cuando ama, ama vehemente y apasionadamente y entrega realmente la totalidad de su ser con absoluta honestidad, lo cual hará que él se sienta emocionalmente seguro. Pero cuando él esté malhumorado y mohíno durante unos pocos días y no haga caso de las insinuaciones afectuosas de la ariana, es posible que ésta no atine a recordar la emoción de su compatibilidad física inicial. Lo que se le antoja (equivocadamente) una manifestación de rechazo, puede empañar considerablemente su entusiasmo erótico. Es la Luna. Ella deberá esperar sencillamente que la Luna cambie y deje de zarandear las emociones de él como si fueran un leño flotante. Lo que ella no deberá hacer durante estas fases lunares pasajeras que amenazan con eclipsar su dicha será encolerizarse y pronunciar palabras hirientes de las que más tarde se arrepentirá. Él se arrastrará al interior de su caparazón de Cangrejo y permanecerá allí, porque es muy sensible.

Lo es, aunque bromee mucho al respecto… y un agravio sexual lo inducirá a refugiarse durante largos períodos en una pasividad melancólica. O peor aún, es posible que busque consuelo en el seductor canto de sirena del alcohol. Si se mira el lado feliz de su relación, el Cangrejo puede ser muy divertido y entretenido, y puede convertir toda actividad en una juerga, ya se trate de contar dinero o de buscar almejas. Su bella sensibilidad y su caballeresco aire protector pueden hacer aflorar toda la feminidad de su dama ariana. Se sentirá secretamente orgulloso del valor intelectual y el espíritu deslumbrante de ella, aunque refunfuñe contra su inmadurez, y se acostumbrará a buscar en ella el apoyo espiritual que necesite cada vez que la Luna lo obsesione con fragmentos de sus viejos temores infantiles. Mirando el lado negativo, es posible que ella lo juzgue a veces demasiado severo, demasiado quisquilloso o tacaño, y que él piense que la arcana no es capaz de cuidar de sí misma sin la ayuda de un tutor. Él podría ahogar de vez en cuando su desencanto en alcohol, lo cual siempre implica un peligro muy concreto cuando se trata de un signo de Agua… y ella podría dejarse arrastrar de vez en cuando por su carácter fogoso e irritable hasta tal punto que después necesitará mucho tiempo para expiar el daño causado.

Éste es un hombre que no se avergüenza de sus sentimientos. Lo impresionan la música, el arte y la poesía, y cuando se conmueve, se le llenan los ojos de lágrimas. Y ésta es una mujer cuyo corazón necesita muchos cuidados tiernos y cariñosos, porque, cualquiera que sea su edad cronológica, se trata, desde el punto de vista emocional, de una recién nacida. Si cruzan la iniciativa ariana de ella con la tenacidad de Cáncer de él, podrán realizar milagros. Sus Soles natales están en cuadratura, así que necesitarán mucha paciencia… y mucho amor. ¿Pero acaso no se necesitan siempre?

Adaptación de Linda Goodman

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